Friday, April 10, 2009

GUSANOS


Estoy envuelto por el colon del tedio, estático, paralítico… desgarrado. Miro dentro y soy ese que se arrastra y se contorsiona con sonidos pervertidos, gemidos que erizan la piel, que devuelven a mi falo rigidez y encanto. Soy presa de mi propia miseria transformada en la negrura de mi colapso, paseando en las viseras de mi armonía desangrada ante la luna: ojo que impávido contempla mi homicidio.

De pequeño me encerraban en lo mas recóndito de las calderas, me dejaban arder con el fuego de mi infierno y como monstruo me arañaba el alma inconsolable. Me pierdo. Me miro lejano dentro de mi propio espacio, engullido en la suave humedad de este colon que se contractura y me aprieta, hasta que de mí solo resta pus y sangre, lágrimas de piel que se absorben en la grandiosa melancolía.

Babeo, eyaculo en la escisión de la carne. Agujeros que se dilatan y me invitan a visitarlos dentro, a llenarlos con mis restos. Son anos de rapiña, que devoran con dientes finos moliendo toda noción de mi humana posibilidad, de transgredir el límite del paraíso y fusionarlo amorosamente con el averno.

Mi propio culo se exprime y de sus jugos nacen amantes líquidos que juegan con tu lengua, reproducida miles de veces en las paredes intestinales de nuestro encuentro. Somos uno que se divide y multiplica; diablos que juegan a ser ángeles derrotados en las sábanas, atados a dildos que perforan el núcleo mismo de la tierra y la invierten: lo que estuvo dentro, ahora esta afuera.

Recorrido interno con piel de semen y sustancias lubricantes que brillan reflejando tus ojos. Así me paseo por tu infamia, por tu arrogancia; así mi fusiono tiernamente con tu crimen y tu castigo. Eres la hermana y la madre de mis lujurias, de mis necesidades insatisfechas, ¡de esas ansias que nunca se alejan!

Madera oxidada con las salivas y los espasmos, sábanas sedientas de tu líquidos desparramados, de mi escroto flácido, suspendido en la atmósfera como ídolo pagano, como monumento al ahogamiento, recuerdo imborrable del colon que me come y que me traga.

Mi esfínter chupa delicadamente cada dedo tuyo, con la misma delicadeza que usa la trucha cuando succiona tus pulgares y masajea tus pies con su resbalosa corporeidad. Estamos existiendo repulsivos en el epicentro de nuestros engaños, de las traiciones. Cogiéndonos con el encanto de un paisaje encerrado, cumpliendo la cadena perpetua de mi encierro, en el colon del tedio.


Sunday, March 29, 2009

SOBRE LAS FANTASIAS -PARTE II-


La fantasía sexual es un acontecimiento que se desenvuelve en la mente de manera especial. Aparte de los acontecimientos en el cerebro, que le presenten como una actividad neuronal específica de la consciencia, no deja de ser una manifestación clara y evidentemente subjetiva, por no decir psicológica, y que incluye a lo corpóreo como uno de sus fines, pero como veremos, solo en apariencia.

Su subjetividad consiste en los “condimentos” que le agregamos y que la hacen particular y puntualmente nuestra. Es un platillo carente de receta previa, pero que simplemente es, como parte de una interioridad individual y con un persistente matiz egoísta. No son las fantasías sexuales de ninguna manera comunes, es decir, compartidas en la colectividad. Cuando encontramos a alguien que dice tener una fantasía igual a la nuestra, éste miente, aunque sin mala intensión y probablemente, impulsado por la misma trayectoria sin freno de su propia fantasía: la fantasía de que ha encontrado a alguien con esa misma quimera, es sólo una conformación virtual y engañosa de la misma fantasía, que se pretende experimentada colectivamente.

Me remito a la analogía expuesta en la primera parte, donde sostengo que los sueños son esas imágenes mentales que son sólo nuestras. Lo mismo ocurre con las fantasías, y es por ello que no pueden ser compartidas o representadas de la misma manera por cada individuo, o expuesto de otra manera, no es posible que la misma representación mental de una fantasía, se conforme igual en la mente de individuos distintos. Cada uno tiene su particularidad, aunque dicha aseveración parezca redundante y hasta absurda por su obviedad.

Pero este asunto de lo particular no es un concepto ligero. Thomas Nagel lo ha expuesto en sus ensayos. Para Nagel uno es esencialmente su cerebro. Eso que es nuestro cerebro es lo que nos conforma como un ente diferente e impredecible entre los demás. Si todo proceso mental se sintetizara a un entendimiento y procedimiento razonado de todos los mecanismos que me hacen tener una representación mental (cualquiera), entonces sería posible duplicar esas representaciones de la misma manera, por ejemplo, en un sistema cibernético.

Pero ese cuestionamiento de Nagel sobre la individualidad, sobre ese self nos indica que hay un algo que nos hace ser de determinada forma. Los contenidos de esas formas singulares así mismo poseen esas características de nuestra propiedad única, imposible de duplicar.

Lo fantástico placentero que habita en nuestra mente cuando deseamos algo específico, adquiere el modelo de algo concreto, particular. Sabemos a la perfección que es lo que queremos, cómo y cuando. Su concretismo no hace a la fantasía algo objetivo. Esa nomenclatura tan solo sirve como apuntador de su forma.

En ese preciso momento, entra en el juego la individualidad. Al puntualizar la imagen de lo deseado en algo definido, nos mostramos como somos y como queremos ser. Nada tiene que ver con un alter ego, es distinto, pues ese querer ser no tiene relación con una superioridad arquetípica, tiene que ver con la posibilidad de experimentar nuestro cuerpo, a través y gracias a otro cuerpo. Pero es solo una idea que sirve de motor e impulso, inexplicable en el terreno de la voluntad. La ilusión de llevar a cabo la fantasía de uno, cobra una dimensión distinta, pues nos brinda la oportunidad de afirmarnos como cuerpo y ya no como mente. La individualidad conforma un ente que se reconoce a sí mismo gracias a las sensaciones que percibimos del otro, que se valúa no por su presencia, sino por lo que puede ayudarnos a presenciar como nuestra carne.

Todo este desarrollo teórico va haciendo de nuestras fantasías sexuales, un evento rico y complejo, pero al mismo tiempo peligroso si no se tiene consciencia de que su constitución fantástica, debe permanecer tal cual, o de lo contrario, como antes ya lo he expuesto, el individuo puede caer en la trampa de la ilusión.

Con esto no quiero decir, que tratar de aventurarnos en la realización de una imagen fantástica sea vedado y que sólo debemos conservar esa fantasía en su propio terreno abstracto, dicho de otra forma, lo prioritario será en todo momento, la claridad intelectual con la que debemos actuar respecto a nuestra ilusión; mantenerla en su contexto.

Este discurso ensaya sobre ese problema, y las hipótesis pueden ser varias. La más importante, es aquella en la que señalo que toda fantasía sexual, es un modelo mental, intelectual, que no hallará satisfacción en su transición al mundo de lo físico palpable. Quizá nos encontremos con otros problemas, como el que concierne al tipo de fantasía del que se esta hablando. Trato en esta reflexión sobre la fantasía sexual, porque percibo semejanzas con otros pensamientos humanos que no encuentran claridad en el mundo exterior, por lo menos, no igual a la que se tiene en el mundo interior, como en el caso de la creación artística.

Nuestro cerebro construye nuestra realidad, sólo nuestra; y éste es un principio fundamental para partir hacia el sustento y comprobación de una hipótesis que plantea a lo fantástico, como algo que por naturaleza propia, es insaciable por su carácter posible pero paradójicamente irrealizable.

Se sigue fantaseando porque es una necesidad de comprobar límites transparentes, transgredibles y sin consecuencias irreversibles. Las fantasía que se orienta en los terrenos sexuales eróticos, existen en la mente de los individuos que desde su amanecer en su sensualidad, las experimentan con la idea de que alguna vez podrá realizarlas, olvidando ingenuamente, que eso, no depende exclusivamente de él.

De cierto modo, esa idea de alcanzar lo inalcanzable en cuanto a los apetitos sexuales más elaborados, es una manera de mantener la atención y la audacia, al momento de afrontarnos con una situación real y concreta por ejemplo, a la hora de hacer el amor con una pareja que ignore, lo que se proyecta dentro de nuestro interior a manera de estimulante virtual, representaciones mentales erotizantes y que funcionan como un estimulante infalible contra una rutina sexual estable. 

Tuesday, March 24, 2009

SOBRE LAS FANTASIAS -PARTE I-


Si las fantasías se realizan, dejan de ser fantasías y sufren el destierro de nuestros anhelos, lejos a un infierno donde ya nunca serán, a pesar de su permanente lucha por seguir siendo.

Pero para fortuna de las fantasías, éstas siempre lo serán en una demostración terrible de inmortalidad suprema. La desgarradura de lo fantástico, de verse en situaciones imposibles aunque posibles, es su propósito, es su esencia y su jugo, su razón de ser en el terreno de la naturaleza.

El sujeto, obstinado en la realización de sus fantasías, se hunde el baúl de lo irrealizable, se vuelve cárcel de sí mismo y entre más trata de lograr su materialización, más cerca esta del fracaso y del impulso que no le permitirá parar, encontrar suspiro de alivio, es decir: satisfacción absoluta.

El que interioriza una imagen fantástica en el epicentro de su lascivia se encuentra ante el dilema de lo realizable. Encontrarse ante el hecho de que toda cosa imaginada puede adquirir forma y realidad en el mundo, es un acto comparable a la experiencia que se vive cuando se está al filo de un precipicio: se siente la gana de arrojarse, pero una moral secreta nos frena en seco, arruinando la ilusión de que podemos volar y de estallar bajo la promesa de una resurrección que asegura nuestro resguardo, no pasará nada, quedaremos intactos.

Intentar trasgredir esta frontera de lo fantástico sexual, conduce a una frustración semejante a la que lleva al artista a su taller, a seguir luchando con la materia y tratar de convertirla en esa representación interior de su mente, que lo persigue como fantasmagoría implorando la reencarnación en una pieza única y definitiva.

La fantasía sexual es un impulso parecido a los que describe la “Voluntad” de Schopenhauer, inexplicable y carente de fundamento. Es esa materia de lo impensado que con cada partícula conecta nuestros deseos y les deposita en la libido esperando pacientes a que se realicen, pero es justo en la idea de lo deseado, donde obtenemos el verdadero placer. Su realización le acerca al fraude, a lo imprevisto, a la improvisación que le arrebata su plan simétrico.

La paradoja de lo fantástico sexual es, que está condicionado a ser de esa forma y no trascender nunca al terreno de lo material. La fantasía esta condenada a ser fantasía de la misma manera en que los sueños padecen de esa misma sentencia: a ser por siempre nuestros.

Atrapadas en un ente social es algo atroz, pues en nuestra colectividad solemos compartir nuestros sueños aunque sea de manera ilusoria, pero las fantasías, además de ser tremendamente deliciosas, suelen callarse por el recato y por la sensación de que nos exponemos en lo más íntimo de una forma que tiende a lo ridículo, a la incomprensión y a la crítica. La fantasía es un espectáculo para nuestro propio deleite y neciamente, nos preocupamos por la manera en que éstas, se llevaran a cabo.

La planeación es parte de lo fantástico. Su ejecución requiere de una minuciosa destreza, todo debe salir de acuerdo a lo planeado. El proyecto es sin duda alguna, parte sustancial de lo fantástico sexual, pues le transfiere esa subliminalidad del rito, de la veneración a símbolos únicos y precisos que imaginamos de manera concreta. No aceptamos imitaciones, pues sus remedos, solo acarrean el sinsabor de una mala comedia.

En un corto del cineasta Jan Svankmajer “Food” nos fascinamos con la estructura de una narrativa continua sobre ese alimento que se prepara y no termina nunca de condimentarse, de prepararse para ser comido en algún momento, en algún lugar del espacio tiempo que se prorroga hasta el infinito.

Quizá el placer de degustar ese platillo no es el punto culminante del comensal hedonista, pues al parecer es el acto de condimentarlo y cocinarlo, lo que brinda el máximo placer en la construcción del espejismo de su ilusión. En la escena del corto de Svankmajer, el comensal obsesivo no para de aderezar su platillo: prepara su fantasía, sin freno, ni límite.

El proyecto simétrico del que antes ya he hablado, puede sufrir una descomposición en su eje y como consecuencia, perderemos interés en su consagración.

El deseo necesita de ese ingrediente fantástico que nos traslade a lugares probables o imposibles, a territorios expuestos o cerrados, pero siempre con la constante de su perfección, tal como la queremos. Lo contingente es lo imprevisto, y éste hará su parte cuando nos decidamos a probar nuestra fantasía. Cambios repentinos, movimientos distintos, ritmos opuestos, sabores y olores contrarios a los imaginados.

A manera de conclusión preliminar sobre esta reflexión de la fantasía sexual, debo decir, que otra variable en la ejecución de nuestra fantasía es si se trata de una fantasía en solitario o en compañía, pues si agregamos a la ecuación básica de la fantasía individual la variable de otro sujeto, otra psique, otra estructura de pensamiento y de deseo; como resultado obtendremos una aberración que en todo momento, irá en contra de nuestra simétrica planeación, se romperá el encanto.

Monday, February 16, 2009

DESTRUIR AL MUNDO



“No emotions to swallow, look at the Black sky and cut your throat for me”

He llegado a la triste, pero esperada conclusión de que todo lo exterior es una farsa. Mi devoción por lo auténtico, por lo inédito ha tocado el fondo y es hora de salir a la superficie. Me siento agotado, agobiado… con ganas de irme lejos de mi y de todos. Arqueólogo que regresa de un desierto hostil.

Lo único que he encontrado a mi alrededor es la simulación de una no-vida, de una existencia fútil y engañosa, inmisericorde en su pretenciosa y presumida gana de incluirnos en un mundo que no nos quiere, que nos rechaza, que lucha por abortarnos.

Supongo que he vivido mi vida bien. Ha sido dulce, intensa, llena de cosas vivas que me han estremecido, que me han tocado en la fibra más sensible de mi fragilidad. Por eso es que pienso en este viaje, en esta huída de mi, en la posibilidad de no volver a ver mi rostro, inmerso en la angustia de la apariencia. Es el inicio de un despertar.

Pero a pesar de mis palabras cataclísmicas, solo puedo afirmar que hasta el día de hoy he vivido cosas que me han regresado al mundo de otra forma, transformado, adaptado a sus adversidades con la protección extra del conocimiento.

La ciencia hizo evidente, que en el ambiente adverso del metano, crecen unos gusanillos que en su ciclo bacteriológico, han encontrado la manera de convertir al elemento venenoso en una toxicidad vital que les mantiene y les procura la existencia segura en un lugar sin luz, sin cielo, solo líquido ponzoñoso que su ADN ha transformado en su perfecto hogar. Arrullo en los misterios de la evolución, adaptabilidad de la vida. Silencio cósmico...

Soy un bicho, una cécula que de cierta forma se gesta en el veneno. Mi plasma es ese que sabe ácido y que como sudor no puede evitarse a las altas temperaturas del alma.

Soy aquel que no tiene historia, aquel que desaparece y regresa como fantasma en esta urbe que se corrompe, en esta sociedad inmunda que no merece la perpetuidad, sino su fulminación inmediata.

El homo eroticus ha muerto en latitudes públicas. Se le ha encontrado desgarrado, sin piel, sin miembros; como un guiñapo harapiento, mugroso y difuminado entre la suciedad y la inmundicia.

Soy el que lame heridas y las abre solo para gozar su agonía. Soy el que abre los ojos dentro de océanos de sangre, en ríos de saliva, en esperma que se diluye en mis hemisferios cerebrales como continentes helados, amenazados por luz intensa de las estrellas.

Quiero destruir el mundo, hacerlo pedazos y reconstruirlo, re-hacerlo para que sea otro, no el mismo. Un mundo sin la orientación de la moral, sin la ética, caos en esencia: infierno para unos, paraíso para otros.

El dilema es:
-¿qué más puede suceder después de la orgía?-

¡Quiero mi inocencia de vuelta!
pero antes: ¡Quiero destruir al mundo!

Monday, January 19, 2009

PIES QUE SE RETUERCEN EN LA ARENA -una escena de Emmanuelle-


De más joven, frecuentaba el mar, sus escenarios llenos de vida y calor, de humedad resbalosa dialogando con el tiempo largo a través de la piel.

Recuerdo momentos en los que solía apartarme de los demás y trataba de acariciarme despacio, sin prisa. Pasaba varios minutos con algunos rayos de sol cayendo como sabanas tibias sobre mi cuerpo desnudo, recostado en la frescura de una sombra, enterrando los pies en la arena, escuchando del mar su canto interminable, resbalando mis manos por los terrenos más recónditos, tiernos y vírgenes de mi carne.

Cuando regresaba al mundo, retornaba con el cansancio propio de los viajes prolongados. Los demás me preguntaban que dónde había estado, a lo que respondía de la manera más hábil con ocurrencias y mentiras tersas. La verdad era sólo para mí y mi cuerpo, y para esas gaviotas que flotaban suspendidas en el firmamento formando parte de esa alucinación en la que me ahogaba tan cómodamente. Por gusto, un gusto propio del ser.

Usualmente, cualquier cosa que veía me remitía la inocencia que urge de temblores en la superficie. Solía hacerlo todas las tardes, cuando la luz del sol estuviera a punto de fenecer ante el manto nocturno.

¡Horas preciosas de incalculables dimensiones! (…) Vida que se quedó en el inventario del tiempo…

Luego, a los 12 años de edad descubrí que aquello se llamaba erotismo…

Deseaba ser otro, ser en una plenitud omnisciente, omnipresente. Formar parte de la nada, del vacío contenido.

Emmanuelle llegó a mis manos una tarde de esas que se viven en el mar, en las costas tibias de arrullos incesantes de oleajes y palmeras que danzan en el hipnotismo de los sentidos.

Esperé varios días para poder ver la cinta a solas. Doce años aún no eran los suficientes para poder exhibirme, para poder gritar que yo me sentía parte del mundo y sus criaturas, ser, ser. ¡ser! Al introducir la cinta, comenzó un proceso de cambio del que no era consciente. La escena estaba ahí, destinada a definirme, a decirme quien era yo y uno de mis propósitos en el mundo. Cómo deseaba no tener sexo, carecer de éste y que en su lugar hubiera solo ser, ser, ¡ser!

"Espíritu y naturaleza", como en el libro de Bateson. Yo aún con los ojos de niño mirando a un monitor que desplegaba imágenes que me resultaban inauditas. El corazón palpitaba, mis manos temblaban. Sólo existía en el fondo de mis retinas esa tarde tan parecida a las mías, esa tarde en la que se filmó una de las escenas más hermosas en la historia del cine: retrato perfecto de una humanidad femenina a corazón abierto.

Nunca he sabido ver por la superficie.

Me resisto a ver en los lagos, ríos, manantiales; mi rostro clonado por las moléculas metamórficas del agua. Me gusta sumergirme en ella, que me envuelva. Quizá por eso nunca he podido ver en esa parte de Emmanuelle, lo que aparece como primera intención. Lo sexual es desplazado por lo espiritual, por lo intangible una vez más. Se ven fantasmas: ¡quiero ver fantasmas: ser, ser, ser, ser!

Si de pequeño hubiera sabido razonar tales argumentos, mi disfrute hubiera sido tan insoportable, que mi cuerpo seguramente hubiera renunciado a la existencia física para fundirme con las partículas del espacio-tiempo, (…Nietzsche binario, diluido en el ardor adolescente…) perderme en ondas que cruzaran volúmenes, formas, y así, ¡¡hacerlas mías!!

“Sylvia Kristel observando a Christine Boisson”, acurrucarse en su ternura. Una experiencia no terrenal, algo que debió haber contemplado un astrónomo-poeta, una escena que debió concebirse en la matiz misma del génesis y la filosofía del soma.

Abolición de Adán.

Perpetuidad en instantes anaranjados, de ropa que apenas cubre la desnudez, maldición que paradójicamente nos condujo al inicio de la seducción.

La mirada sorprendida de Sylvia Kristel que se convierte en un nosotros, en testigo de cómo la ternura puede desmembrarse delicadamente en una explosión cataclísmica contenida en los pequeños ojos de Christine Boisson. Ésta le sonríe a Emmanuelle con el rostro envuelto en el éter, tibio y humano.

Y yo canto: “mis pies en la arena, mis manos en mi pecho haciendo círculos al rededor de mis pezones, mis labios besados entre ellos mismos, hinchados por mis dientes que les muerden con gentil frenesí…”

Un ser humano que le sonríe a otro es la simulación más parecida al acto de la creación.

Sylvia presencia lo innarrable, lo que carece de un lenguaje articulado con los sentidos que conocemos. Boisson nos platica con un dialecto desconocido, con una lengua que aunque ajena al Edén, comprendemos sin razonarla, sólo la aceptamos como manifestación suprema de lo que es, es, es, ¡es!

La música, el sonido del ambiente, la respiración, los labios entreabiertos y esas fosas nasales que se abren como los tímidos rosales en flor. Juntos constituyen el acto de Boisson, aquello que me embeleza, lo que me hace sentir ella “-Je veux être là, je veux être cette femme, être, être, être!!!!”- me lo repito sin cesar en mi mente, en esa que carece de sexo y que es lo que yo no puedo ser.

Si en un futuro lograran que uno pudiera vivir en una película, me quedaría atrapado eternamente en esa escena, no por las mujeres, no por ser hombre (vergüenza suprema), no por ser humano... Tan sólo por ser espíritu condenado a este vivir por siempre, ¡atrapado en la materia!


-"pies que se retuercen en la arena"-


Sunday, January 18, 2009

TARDE DE ENERO


PARPADOS...

"Descontextualizar lo sexual de su territorio para transformarlo en una corriente erótica de mayor magnitud". Esa era la consigna, recostarse en la cama y ser filmado con una lente intrusa que se acomodara sobre mi intimidad para revelar a los demás un momento en mi vida, lo que me materializa y me hace constante volumen de innegable presencia.

Tendido sobre las sábanas me desprendía de toda noción del presente. Utilicé la máquina del tiempo para seguir escuchando la voz que me marcaba el ritmo de las sacudidas, diálogos que hablaban de matices, de atardeceres tibios en el invierno.

La lente, brillante como pupila de criatura insensible me miraba, mientras con tacto frío, rozaba los dedos de mis pies con el aleteo de alguna mariposa en busca de reposo. Tensión entre mis piernas, torrentes que se parecían a los manantiales que de niño me bañaron, me bautizaron con la palabra hombre.

Mi piel morena se hizo color de Marte, se veían mis bazos sanguíneos en el coro constante de mis contracciones…

Mis manos no paraban de consolar mis extremidades salidas y desorbitadas.

        Mi carne sometida a la ingravidez .

Letras de Kundera, secretos de Anaís Nin, susurros de encanto que se dejaban caer como escarcha sobre mis tímpanos... Sylvia Kristel observando a Christine Boisson, acurrucarse en su ternura.

Toda protuberancia era colmada con la fluidez de mis adentros. Amazonas que me bañaban con sus lenguas rosadas y pegajosas, como pequeñas ventosas adheridas a mi pene que se multiplicaba en rocío, en soplidos de alientos femeninos jadeantes.

Todo ello en una tarde de enero, cuando fui mío y de todos, cuando fui tuyo, público, espectador. Eras la esencia de mi carnalidad, sosteniendo los lentes de una cámara, historiadora, cronista, narradora de la erupción final de perlas líquidas, lábiles y perennes en mi ombligo, como cenote, como cueva magnífica de orígenes nunca revelados.

“si, es dulce y tibio… mmm, sabe como el trazo que deja el mar cuando te atreves a besarlo en el rostro, es pegajoso como miel… ¡quiero que se resbale entre mis labios! ¡que fecunde a mi garganta con gritos que te acerquen al cielo!”… decías… lástima que no existes...

Sunday, January 11, 2009

LUGARES DE MI CUERPO



Tengo ganas de acariciarme los pies y dejar que mis dedos armónicamente se escurran con su tacto hasta mi entrepierna.
Con la delicadeza y cadencia de una araña, por mis muslos se deja caer una gota traslúcida de esa savia que precede al denso torrente, que inundará alguna protuberancia orgánica, que se batirá en duelo con una lengua ansiosa, o que tal vez se derrame sobre una copa para cerrar nuestro brindis.
Pongo mis pies en el piso para sentir que aún soy materia, que todavía la física es capaz de explicar los fenómenos de esta corporeidad que me embeleza.
Luego trato de recostarme y apoyo mis rodillas contra la cama, alzo mi cadera con la ilusión de que el techo me toque, que caiga sobre mi, tenue pero firme, directo al orificio entre mis nalgas que palpita y que respira, que exhala y que te llama.
Las gotas cristalinas siguen tejiendo su red, quieren atraparte y alimentarte con sus nutrientes de amor y de deseo. Manglares borrosos, praderas otoñales.
Pellizco mis pezones para amamantar mi lascivia, para que se haga más grande y peligrosa como uranio contenido. Me endulzo los labios con tu imagen, la paladeo y la degusto entre mis dientes, debajo de mi lengua, hasta el fondo en mi garganta.
Respiro hondo y abrazado en la fantasía de sentir tus pliegues, tus músculos vaginales y anales contra mi sexo. Quiero que me exprimas toda gloria, toda derrota, toda amargura y la transformes en tu piel, en tus entrañas…
Luego muerdo las sábanas tratando de imitar la fuerza de tus piernas contra mi cadera. Mis nalgas se levantan y se contrae su centro hacia adentro, palpitan mis pupilas y se deshacen mis ojos en lágrimas con saliva.


                  Semen tibio que resbala, que me sabe a ti y a mi en el exilio.
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RECOMENDACIÓN PARA OIRSE: Noise denso y de estructuras diabólicas. Delicioso.
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Wednesday, January 07, 2009

SECRETOS -MARAVILLA No 666-


I. LOS SECRETOS
Siempre he tenido una afición extraña por lo íntimo. Aquello que sucede detrás de una cortina, detrás de una puerta, detrás de nuestro rostro, dentro, en nuestra materia gris que se electriza con pensamientos que no se dicen.

Soy fiel creyente de los secretos. En ellos erijo mi vida, mis gustos y mis placeres; así como mis miserias y mis vergüenzas.

Me gusta disfrutar de mi anonimato público. Ser otro y al mismo tiempo ser el mismo. Romper y destruir mundos, y al mismo tiempo reconstruir desde las cenizas todo, como tirano y amo absoluto de mis reinos interiores. Infiernos, círculos que nunca terminan de caer uno tras otro dentro de mis retinas, dentro de mis entrañas que rosadas y brillantes se abren para acoger en su interior más y más secretos.

Vivo encerrado en una pirámide que en sus muros escupe sangre, que dentro se ahoga con flemas y moco que lubrica los órganos, que lubrica a mi locura cuando quiero penetrarla y convencerla de que ella es mi única amante.

Puede ser que estos días me encuentre lejos. Me proyectaré como una sombra en la noche. Invisible. Quarks que viajan en ondas, o en partículas diminutas que se juntan como canicas en el juego brutal del choque, de la estampida.

II. RENUNCIA

“Cuando era niño, pensaba como niño”. Frase solemne que en las ceremonias de antaño se mencionaba incesantemente. Ahora soy un hombre, y mi dilema es que me niego a ser hombre.

Qué han hecho las manos masculinas mas que sumir al mundo a la insana vulnerabilidad de los sentidos. Escribo casi automáticamente, escuchando a los que me poseen con ideas y con utopías. Llevo adentro al infierno, y éste se doblega ante mis pasos pues en mi megalomanía por ser el reflejo aparente, me convierto en un emperador tirano , aburrido y sumido en el tedio de solo tener un cuerpo, que llaman: hombre.

Mis ojos se tuercen y mis párpados entreabiertos miran hacia mi sexo, hinchado y embravecido como esa jauría de hienas, que se divierten con el festín de los muertos, de la rapiña esta que queda después de un orgasmo que me traslada a las negruras desoladas de mi alma.

Veo mis manos y son de hombre. Veo mis ojos y son de hombre. Veo mis pies y son de hombre… ¡no existe nada que me avergüence más!

Es mi secreto
… y ahora lo saben.

Comprobación irrefutable de mi exhibicionismo, de mi amargura concentrada y enlatada en mis dientes de cristal. Soy el sarro de la vida, la muchedumbre que hambrienta de identidad se auto-proclama como máxima, como una idea de sí misma perdida en ella misma.

Reconozco mi egoísmo y así acepto el de los demás. Escribo entumecido con el frío. El infierno es frío. Saldré de este lugar y sonreiré a los demás con la misma máscara, con ese aislante con el que mi madre me excretó al mundo.

Quelle merveille!

.......

Les comparto esta joya de la melancolía. Obra fuerte y estrujante.


EXPERIMENTS IN DARKNESS
FROM THE HEART

Monday, January 05, 2009

RESURRECCION -INTROITUS-


“A veces siento que te toco, a través del reflejo en el agua. En ese sueño ríes rodeada de neblina, cubierta de pétalos y fragancias, con tus labios, como una trampa, me invitan a besarte poseerte… tus ojos me pierden en el fuego, en ese lado invisible de tu rostro, en ese misterio oscuro de la luna….”

Lanzo mis brazos al aire, los veo moverse juguetones como si trataran de arrancarle una costra al cielo. A mi alrededor no existe nada, salvo un viento que delicadamente me acaricia, y me murmura cosas del pasado, de este tiempo que se marcha y que será almacenado en los archivos de mi decadente biología.

Cuando bajo la vista veo un camino, polvoriento y árido, pero que promete seducciones e imprevistos. Le miro y él me mira. Es la ruta ineluctable, la via dolorosa que me aguarda, llena de rocas en el andar y de espinas adornadas con lirios verdosos, ansiosos de probar la sangre de mis pasos.

Si. Mis pisadas cobran vida y mueren en el instante. Como esas marcas que desbarata el mar con su vaivén, aniquilando toda existencia de ese mensaje de historia y de testimonio, presencia de lo vivo, constancia de lo muerto. Queda solo arena, callada.

¡El mundo cobra conciencia de repente! Y entonces bajo mis brazos y coloco mis manos en mi rostro. Cubro mis ojos parcialmente con mis dedos y entre sus huecos diviso los espejismos del camino, alcanzo a ver la imagen emborronada de una figura que se acerca. El transeúnte de los encargos del tiempo, vendrá a mi y se arrodillará para suplicarme, que no me doblegue ante sus torturas, que me deje ultrajar, pero que no vacile en levantarme, ¡que no vacile en levantarme!

Y dentro de mi, rebotan las voces que exclaman en un coro rojizo y oxidado por los tímpanos de mi marchito cerebro: “and the end is alwas… near”

Resucito dentro de la envoltura. Soy un producto, una constante en la producción de una máquina indolente. Amalgama pegajosa que se retuerce en las cañerías de una placenta alucinada.

Te llamo y te conjuro, pero en el camino solo se conserva la fantasmal figura, ese transeúnte que viene por mi y mi espíritu, que me llevará a cuestas aun en contra de mi voluntad, para raptarme, para violarme y desaparecerme. Se acerca…  se acerca… ¡se acerca!

10, 9, 8, 7, 6, 5, 4, 3, 2, 1 …0!!!!!!!!!!!

Y abro mis ojos, océano azul, lágrimas de vidrio. Abrazos, risas, llantos, brindis, champaña en los labios, uvas en las manos. 

Tuesday, December 30, 2008

DESPEDIDA

Regularmente, bebo del veneno de la cotidianidad y me pongo ebrio con sus jugarretas abusivas, que me aromatizan con bálsamo rancio, como orines viejos destilados en la esquina mugrosa de alguna calle perdida de esta inmisericorde ciudad.

Los últimos días del año se han marchitado pronto, y me alegra que tengan ese buqué a muerto, a cadáver que se encuentra tieso en el frío grisáceo y grotesco de estas fiestas vanas de felicidad simulada.

Me cubro de colores inútilmente, pero cooperando con el simulacro de sentirse a gusto en esta vida llena de desdichas, de sinsabores que son exquisitos y que disfruto malignamente con deseos de que se arrojen sobre los demás y los maten con una trágica avalancha de mordidas. Que les despojen violentamente de su piel.

Por la mañanas veo como mis hijos se deshacen en las llamas, mis hermanos en las ruinas que presagian al futuro, que nos mira directo con ojos amarillos y redondos, con las pupilas dilatadas hambrientas de sangre y excrecencias, arrojadas al piso como esas, que salen del los ahorcados justo en el momento en el que la soga les aprieta el cuello, estrangulando junto con la carne toda esperanza, violada, ultrajada.

Estos días deambulo con el humor desgarrado en las aceras, arrastro mi imagen como no queriendo, con trabajo, es pesada y se desparrama al primer descuido.

Soy ese que se adorna con tiras de entrañas y las contempla mientras las devora. Soy ese que se fragmenta en trozos pequeños de grasa y que vaga por el mundo con la faringe expuesta, abierta como las puertas purulentas del mismo infierno.

Sunday, December 21, 2008

LA RECETA

INSTRUCCIONES
MATERIAL
2 LATAS DE CREMA BATIDA
2 UNA BOLSA PARA LAVADOS COLONICOS
3 4 LITROS DE LECHE
4 ¼ DE CREMA –NO ACIDA-
5 GENTE CON DISPOSICIÓN A CONOCER NUBES DE ALGODÓN


Si, mis deseos no reparan en límites pues como dueño absoluto del reino de la imaginación, hago con ella lo que me viene en gana. Los que me conocen no podrán negarlo.

Dedico a mi gula hedonista varias horas al día. Me preparo para un acto sexual como se prepara una carne para algún paladar exigente. Me baño con perfumes florales, me ducho con tiernos lirios y con amazonas herbolarias que sensibilicen mi piel. Que la marinen, que la sometan al sabor tierno de sus jugos.

Luego me presento a la mesa con la actitud dócil pero firme. Me pongo al rojo vivo cuando estoy contigo y cuando conversamos por la noches sobre todo ese deleite que nos pervierte. Quiero prepararte así para mi. Saberte desde dentro, beber todo lo que expulse tu intimidad para devorarlo como a un dulce de caramelo, que se le lame y se le chupa en una especie de micro eternidad. Pasajes oscuros e intestinales que se aprietan contra mi sexo, llevándolo a la agonía y a la levedad.

La receta para hacernos felices y plenos requiere que estemos juntos de nuevo y que nos descubramos en el laberinto de la vida como dos que se desean y adoran sin límites, sin fronteras. Transgresores de la carne.

Tuesday, December 16, 2008

BACANALES SEXUALES PARTE I –Dazeth-


I. LA INTUICIÓN DEL SER

Padre mio, enofrenda porgo il mio corpo, e di prendere da lui, ciò che per piacere.

Como hombre gusto de todo aquello que causa placer, que sea su motor, su fuego, su principio, su génesis. Vivo en la esfera delicada de lo sublime, embelesado con toda la belleza oscura de los encantos de la tierra, de esos encantos que se castigaron en otras eras, en otros tiempos cuando el hombre aún dependía de la aprobación divina para el desarrollo de sus actos.

Ahora parece que Dios se ha desvanecido. Si a caso, puede ser que su omnipresencia habite ahora en los áridos terrenos de la tecnología, de la avasalladora tormenta de imágenes y sonidos. La saturación misma del Apocalipsis. Aglomerado en un hueco estrecho que es el ano del tiempo. De ahí provengo yo.

Decidí que mi cuerpo sería un vehículo para las sensaciones de la vida. Decidí explotar mis sentidos para hacer de mis tejidos biológicos, masa etérea que se disuelva en las manos de quien guste, como yo, de atarragarse con todo lo deleitable.

Como artista también me he entregado al onanismo mental. Al interminable delirio, inescrutable y que se niega rotundamente a la extinción. El misterio de la creación conformado por fluídos, por excrecencias. Las mías, las de otros. Líquidos inyectados en las entrañas del amante, expulsiones de enemas que chorrean en mis labios. Pinto con ellos y hago imágenes de demoníaca belleza.

Contemplo a mi sexualidad como a un dragón embravecido, pero que esconde toda su osadía bajo una piel suave que se antoja tierna, serena. Y con mis ojos negros miro directo a ese lunar de Júpiter. Siglos y siglos de tormentas, concentradas todas en una mancha, que parece estática ante los ojos de aquel que estudia los astros. En donde caben cinco tierras, hay una tormenta indescriptible, como mi deseo y mi lujuria.

Me pierdo en esa imagen solitaria y silenciosa. Quietud cósmica. Arrullo de constelaciones que se alborotan cada vez que me vengo sobre la piel rosada de las mujeres, que sudorosas y ansiosas, esperan mi beso frenético en un vértigo de calor de fuego perpetuo.

Soy el incansable perseguidor de ese momento en el que se disuelve toda la existencia y se concentra debajo del vientre, en el sexo; como un agujero negro que traga toda materia. Cuando me vengo aprieto mi piel, la desgarro, convulsiono con intensidades variadas, desde la flor que tiembla al viento, hasta el estampido de las olas de un mar negro furibundo.

Imagino luego que estoy dentro de un ombligo, protegido y perene. Luego sueño que yo mismo soy un tubo vaginal, un ano dilatado esperando una lengua que me roce los bordes y me llene de saliva, que haga ruidos imprecisos de bestia, de monstruo delicioso.

Ser un monstruo me gusta. Batirme en los fluídos, en los aromas y en los sabores de aquellas a las que adoro. Mi cuerpo no es mío y no es de nadie. Es fuerza natural que se guía con su espíritu de manera impredecible. Soy un augurio borroso en la mente de la pitonisa. Soy una variable en los pizarrones siniestros del matemático, enloquecido por la ausencia de respuestas. Mudas y muertas.

Adoro el sexo que es sexo. No el sexo que simula un amor, o una ternura pasajera que después y cruelmente se convierte en amarga memoria. Mi capacidad de retención neuronal se basa por completo en lo que veo, en lo que digiero con mis ojos y lo convierto en alimento procesado para absorber sus nutrientes y conservar mi inmortalidad.

Cuando veo a una mujer, mágicamente la hago mía. La poseo y la tengo cerca de mí. Me traslado hacia ella en silencio y le acaricio, y cuando cobro conciencia de mis actos, estoy parado en el mismo sitio. No me moví, pero me desplacé innegablemente a través de las finas cuerdas del espacio-tiempo. Como vampiro, como ser abismal dueño de las sombras.

Soy Dazeth, el destructor de todo lo divino. El ángel que por su rebeldía hacia el Eterno, recibió como castigo la maldición del deseo insaciable. He devorado a los demonios más temidos y he mermado la densa población de Legión, abreviando a sus integrantes de manera tal, que se han vuelto incapaces de habitar en la carne, impotentes de saborear la lujuria amable y roja de los infiernos.

Soy aquel que en su pleito con las reglas y lo establecido, marchita todo lo que toca con sus manos y lo vuelve mierda. Soy belleza en una sintonía específica con la destrucción. Aniquilamiento inmóvil, en pausa. Como polvo que no termina de deslizarse en los leves trazos de la atmósfera.

Ahora cumplo una condena que me hace idolatrar al sexo, con la misma intensidad con la que brilla el sol, como la devoción del santo, como el suplicio y su martirio juntos en un espasmo de éxtasis y semen regado como trasero de cometa.

Como hombre disfruto de penetrar, de ser penetrado. Como ángel no encuentro paz ni quietud, mi mente siempre es ruido, un monitor invadido por un interminable ruido. Distorsión, perdición en ondas electrostáticas que fluyen como sangre en el universo, agolpada toda ella en mi pene firme y venoso como un ser autónomo, que tiene vida propia o como un cadáver tieso que se resiste al olvido.

El Eterno me ha mirado con ojos de espanto y me ha sumido en la penumbra de la carne. Me he vuelto rojo, con hilos blancos de ligamentos por doquier. Tendones y cartílagos gelatinosos que se adhieren a mi consciencia, que la atrapan y la deleitan con masturbaciones en el clítoris que tengo en el corazón.

Soy Dazeth, el que es hombre, el que es desgraciado por su sed de cuerpos, hambriento de conocimiento, víscera voraz que engulle los sexos de todos y todas. Que los hace suyos en esta danza dolorosa de la vida. Corpus Delicti.

Sunday, November 23, 2008

DOLOROSA, MOVIMIENTOS INVISIBLES

Quizá el dolor es el verdadero principium individuationis. Vivir es aprender a vivir con ese dolor que nos adviene y permanece en nosotros de forma tal que de él y sólo de él estamos obligados a extraer nuestro sentido de la identidad.

Evodio Escalante, Espanto y silencio en la poesía de Paul Celan. Ponencia contenida en el libro El Mal, diálogo entre filosofía, literatura y psicoanálisis. Ediciones Arlequín

I. DOLOROSA

Estoy sentado en la penumbra de una habitación, que tiene por ojos dos ventanas pequeñas que miran al cielo. En esta habitación escucho el murmullo cauteloso de mis interiores orgánicos, de las pulsaciones biológicas que dan constancia de mi estado vital, que existo, que inevitablemente respiro.

Tal vez esta actitud sedentaria es una voluntad natural de petrificarme, de sentir mas allá de lo posible para así, poder entrar en el trance que me conducirá hacia ti de manera elíptica, como trazo geométrico que describe la congruencia entre los cuerpos, su perfecta proporción, su perfecta armonía lineal que teje con nosotros una intangible ilusión.

Sentado espero a que las fantasmagorías cotidianas me abandonen. Espero paciente a que se me desmiembre lentamente, a que mis ojos se desgajen como tiernas mandarinas, exprimiendo su ácido jugo sobre mi rostro, sobre la máscara que a diario llevo puesta, que intercambio según los caprichos de mis deseos, de mis sinsabores, de mis cientos de frustraciones… aguardo.

¿Quién puede pensar en el tiempo, cuando lo importante es el hambre que siento, inspirado en tus antojos, en tu suave musgo de niña?

Hasta el polvo, que se deja ver como espejismo, cae sobre las superficies de la habitación levemente, como caricia de recién nacido, como secreto tallado en el silencio. Ese polvo es la huella de un Cronos revelado, aparecido ante mis ojos desfigurado, concebido como un largo lamento de existencia dolorosa.

Te vi llorando ayer, saliendo de esta misma habitación, desbaratada.

Saliste huyendo dejando reverberaciones de tu imagen , como estela de humo, como sello despreciable de tu suplicio. Llorabas con el corazón encendido, con tus manos rojas apretadas contra tu rostro, como tratando de arrancar tu identidad y arrojarla lejos, a las rocas, para que se desangre toda y vivas por fin como sustancia, como muestra en un cubreobjetos que aprisiona tu inmensidad contra la tosca planicie de su frágil superficie.

Ayer me dejaste inmerso en una cápsula de desconcierto. Me sentí dentro del vientre de esa madre que desea que no crezcas, que anhela matarte a golpes, asesinando cada fragmento de ti, hasta desaparecerlo entre las sustancias de desecho, entre las ruinas hospitalarias de una vida.
Horas antes te declaré mi amor prohibido, mi inaudito deseo de querer tomarte entre mis labios y asfixiarte con mi lengua, de sacrificarte para satisfacer las ansias de este terrible secreto que es adorarte; pero saliste llorando de la habitación, de esta misma habitación que huele a pánico, a terror por lo profundo, a fobia por aquello que nos impacta contra nuestra propia sombra: tú eres yo y yo soy tú.

Como con miedo a la medusa, cierro los párpados apretándolos con la intensidad inconmensurable del destierro injusto, de la derrota que se siente dentro de los huesos, helada, yacente: ¡muerta!

La penumbra está por rescindirse, y el manto prieto de la noche se ajustará a la tierra como un traje ajustado que asfixia, pero que se venera, que se disfruta perversamente y nos empuja hacia vacíos llenos de nada, hacia la nada compuesta por el todo.

Perecerá otro día, como el hijo de aquel, que se llama así mismo dios.

Estoy sentado en la habitación que parió prematuramente a nuestro amor, entre sangre y vísceras, entre verdes y blancos característicos de la putrefacción, inevitable, como esta misma respiración que me sostiene, vacilante, en el tortuoso delirio de sentir tus labios contra los míos.

II. MOVIMIENTOS INVISIBLES

Breve, será el contacto con tu cuerpo, tenue como el velo que cubre un piano en la tarde de la vida, que suena distante aunque le vemos ahí, justo frente a nosotros, mudo, muerto, en blanco y negro.

Ojos salvajes los tuyos, se clavan en mi como las garras del cachorro salvaje, que se resiste a la estampida, pero que quiere despedazar, deshacer de un solo golpe.

Mi amor es prohibido, pero no será así por siempre.

-“ningún cambio opacará tu brillo, no lo olvides”- te escribí titubeante, depositando en esas letras todo mi fuego, fuego que solo puedes tu controlar, asesinar y resucitar.

Saturday, October 11, 2008

TOPOGRAFIAS I

Debo admitir que hay veces que trato de devorarte con los ojos. No puedo dejar de mirarte, pues en tu piel radica una claridad por lo oculto de dimensiones afrodisíacas, gigantescas.

Hoy pude mirar de cerca tus labios y con mis pupilas dilatadas dejé que me penetraras en forma de sensaciones cromáticas, que se dispersaron a través de todas mis neuronas, haciendo de mi cuerpo, un latido de sangre acumulada a presión, inundando mis ojos de lágrimas invisibles por tu inalcanzable belleza.

Tu negra cabellera se posa sobre tu rostro y permite que tus ojos fieros se asomen para chocar con los mios; los tuyos, son ojos dorados y pequeños que se dibujan en la sombra de unos trazos perfectos sobre la piel de tus párpados; piel color de luto, de flores amuralladas en las fronteras del tiempo.

Sentí sed de esa rosada piel de tus labios, carne que se ve jugosa y lista para el deleite de este gourmet de platillos femeninos, de perversión tras el disfraz de la inocencia. Es terciopelo, dermis de nonato, de mártir que se revela en lo alto para posarse sobre mi cuerpo.

No puedo evitar seguir trazando sobre el papel los vestigios de tu imagen, las arqueologías imposibles de tus mapas humanos, gatunos, femeninos, desgarrados por millones de emociones que como iones solares atraviesan mi materia hasta dejar desnudo mi espíritu, por tu morado, por tu negro , por tu azul que se entalla en tu cuerpo de edades recientes, de dieciséis inviernos conglomerados en tu fina estampa, de orquídea que debe ser besada con la caricia leve de mis pestañas.

... parpadeo... estoy dormido, hundido en la arena...

Conversamos brevemente de esos túneles oscuros de tu vida, de esa tristeza que a veces te desborda de ti misma y de esa dicha que a veces te desbarata en una jovialidad que se percibe a cientos de años luz. Te cuidaré como se cuida el suspiro ahogado de una sorpresa bendita, de experiencias vírgenes, de alondras en vuelo, de la incongruencia de las gotas de lluvia congeladas en la permanencia de nuestros infiernos.

Te hago y te deshago con trazos de angustia, con golpes de celo y de lujuria clavado en tus ojos que me miran, que no interrogan, que se afirman estacados en mis retinas como una posibilidad de imposibilidad que se pega a mi piel desnuda, diciendo secretos con tus labios de desierto en la textura de Venus, ardiendo a cientos de grados, congelándose en el desamparo del firmamento.

Friday, September 26, 2008

VAGANCIAS EN EL INFIERNO


No he podido destilar la sustancia nuclear de mis sueños y mostrártela, para que con ella construyas toda una teoría sobre corrupción y carnalidad. El color rojo es hoy la bandera pálida de mis inquietudes lascivias: veo por doquier los tajos, las extremidades divididas en pequeños trozos de conciencia, esparcidos por doquier en esta habitación de encuentros enfurecidos y de ansias.

Recorro la imagen del sueño que color mostaza y oxidado, se desparrama sobre los muros de mis ideas, cayendo lento al piso batido, resbalando como caracoles hundidos en el enjambre de tus recuerdos. Mierda de cíclopes, semen de centauros y saliva de sirenas menstruando a la luz de una luna indecente.

Mi sueño es la sangre debajo, explosión controlada, paz mutilada, gritos y susurros de demencia que se aglomeran en el tímpano de la quietud... todo es silencio que se desvanece en el humo de esa piel tuya que es blanca, que es negra, que es morena, que es roja, roja... como el esfínter que se dilata en el centro de mi frente y que seduce a las fantasías a penetrarlo con la furia de avispas, con la fiereza de los enjambres que planean bajo la piel, encajando sus aguijones.

Tu mente es torcida como mis anhelos y eso me conduce al éxtasis por sentirte parte de mi carne, parte de mis vicios y mis euforias; eres la emperatriz máxima de mis posturas orgásmicas, de mis escrúpulos abolidos por lo maligno.

Locura y desenfreno, sabor amargo y escupitajos que sirven de lecho para embarrar nuestras carnosidades de fluídos corpóreos, de diversos sin-sabores, de una multitud de hormigas mezcladas con la saliva, con el moco que duda en dejarse caer desde las piernas abiertas.

Este sueño es la pesadilla pestilente de mis visiones fracturadas por las mañanas frías, por los días que nublados y grises cooperan con el tiempo en sus diversas atrocidades, decapitando instantes y martirizando segundos en las cloacas de la eternidad.

Despierto de mi sueño y frente a mi, la mañana de otra agonía, de otra piel y otro sudor que beberé directamente de tu ombligo, oblicuo, sin espacio, sin gravedad: que me hace estallar!!!

Thursday, September 18, 2008

AZUCAR, MIEL Y AMARGURA


Experiencias interesantes:
La mujer que se deja besar por mis ojos, el niño que descubre, el anciano que recuerda… olvidando. La fragancia impregnada de un aliento agradable, el perfume usado la primera noche, el sabor de la carne cruda a luz de velas, cenar con vino francés, despertar en una cama de uvas y beber Moet Chardon en pequeños sorbos. Me impresionan la matemáticas, encuentro en sus procesos el mecanismo más claro del razonamiento; las brújulas que me han regalado, las almohadas que abrazo con mi cuerpo desnudo en las noches de otoño, las hojas que truenan bajo mis pies desnudos cuando me levanto de madrugada, los óleos sugeridos en mis dedos, los mismos que uso para acariciarme mientras pienso: que dulce existir tan lejos de mi mismo, en un limbo donde solo hay éxtasis y constelaciones de poesía flotando.
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De niño, entré a un baño público y del mingitorio, tuve la osadía de salvar a una mosca de morir ahogada.
Una vez perdí una figura de acción de Star Wars en la arena de la playa, lloré días pensando en la terrible soledad que experimentaría aquel objeto inanimado.
La primera vez que besé a Andrea.
Mario, era el nombre de un niño que fingió morir a causa de un empujón que le propiné jugando a los escondites. Me asusté terriblemente, aún lo sueño, a ese día, como símbolo de mis temores más profundos.
Tania se llamaba la niña que me gustaba en 5º de primaria. La vía hace unas semanas, vestida de indiferencia y no se atrevió a mirarme.
Tenía un oso azul, al que bauticé como Nicolás. Mi madre lo regaló a unos niños y me enfadé mucho, tiempo más tarde, me enteré que esos niños, no tenían padres.
De adulto, descubrí que todo esto, es solo un segundo de una existencia, un párrafo en la historia paradójica de mi vida.
Hoy he perdido a seres amados en la arena, Andrea es una de mis mejores amigas, Tania se perdió en lo rutinario, Mario es ahora un hombre y cada vez que lo veo, me da gusto que siga vivo; ver huérfanos me lastima y hoy, he matado a dos moscas a sangre fría…

Friday, September 12, 2008

TRAGAME... COMPLETO


Has llegado de un lugar desconocido y en común tienes conmigo el vicio de los colores y los pigmentos. Eres adicta a esas fragancias del taller y de las horas efímeras que se pierden en trazos de carbón, de pintura diluída que revela carnes descubiertas ante los ojos de una profunda razón, de espíritu que emana de la naturaleza como bien dice Bateson en su maravilloso libro que me traslada a lo más recóndito del self, del misterio concepto: the human/animal mind.

Si por algunas horas me quedo en silencio, es porque por mis venas fluye la duda y la incertidumbre de tu presencia nueva, en mi vida vieja. ¿Me harás vibrar con la lujuria que presumes te inspiro? ¿Te dejarás poseer por mis adentros? ¿Vivirás conmigo en la matriz del deseo?

Tengo que recorrer mi cuerpo con tu voz en mis dedos, con tu aliento en mis labios, con tu seducción cargando a cuestas de mi alma, que me tumba casi sin vida cuando en un espasmo de encanto, me pierdo en la negrura del espacio y me encuentro contigo, en el umbral de la locura, la insana totalidad del éxtasis.

Me aferro a mis sábanas para no caer dentro de tu cabeza, para no ahogarme entre tus sesos, para que no me engullas en tu vientre, rosado, amable, húmedo… sangriento.

Paloma, blanca... que se revela esbelta. Vuela, porque es libre...

Wednesday, September 03, 2008

DESAPARECER ENTRE TUS PIERNAS


Ayer contemplé tus ojos y tu mirada de cerca; entonces comprendí que no se trataba de un sueño y que de verdad estabas ahí junto a mi, oculta entre toda nuestra conversación de emociones y de espasmos vividos en secreto.

Me miraste con tus ojos curiosos tratando de investigar lo que sentía debajo de mi abdomen. Hurgabas de manera cautelosa, a paso de felino, sobre mis pensamientos y escuchaste cada palabra que dije, tratando de no explotar en una tormenta de besos que no frenarían, hasta que llegáramos juntos a un lecho suave, de claveles rojos y blancos, para descansar y dislocar nuestros sentidos con nuestros cariños.

Por varios instantes sentí el impulso de tomarte entre mis brazos y raptarte, hacerte parte de mi; desde las entrañas hasta la mas leve partícula de tu aliento, de tu serena respiración.

Me abstuve de lanzarme sobre los terrenos blandos de tu piel, a pesar de que cada instante, ardía en mi, la  flama inextinguible de mis deseos amorosos, sed de fragancia femenina, de tus ojos de cristal que se emocionaban con la fantasía de besarme.

Yo solo podía imaginar conceptos de fusión, de amalgama, de maleabilidad, de ductilidad, de aleación de olores y sabores de la piel que suspira sudor, que se moja. Metalurgia de los cuerpos vibrando por dentro, como magma ardiendo, al rojo vivo como cuando se fabrica el acero, rígido y plateado como ese ímpetu de nuestras ansias compartidas… en silencio.

Te despediste y te marchaste sin decirme más en esa tarde de cielos nublados, de calles azules, ladrillos mojados que se exprimen en mi olfato para recrearte desnuda, frente a mis ojos que te devoraron completa, hasta dejar de ti un espíritu cautivo, un alma tranquila; pétalo flotando.

Me retiré de nuestro lugar secreto de reunión, y al mirar en el  retrovisor de mi auto el triste y melancólico tema de tu partida, yo  solo podía pensar:

“¡Cómo deseo desaparecer entre tus piernas!”

 

Monday, September 01, 2008

EL VALLE


Durante algunos días me he llegado a sentir parte de un paisaje desolado, donde sopla un viento imparable y penetrante. No puedo ver claramente, pues la mirada se nubla con las tinieblas de arena, con el chillido escalofriante de la nada.

Ese es mi encuentro con tu ausencia, con la terrible estampa del adiós, con las fétidas alucinaciones del destierro. Desde tu partida no he hecho más que añorar tu regreso, pronto, cercano y tibio; ese mismo que me mantenía de pié frente a las inclemencias de mi vida.

Escribo estas letras como escribir un epitafio, como acariciando el césped que rodea un sepulcro que cargo a diario en mi mente, que lo llevo fuertemente atado a mi alma, como eterno.

Las horas han sido inmisericordes. Cada segundo me detengo a reflexionar sobre nuestros besos; esos besos que como pétalos caen de mi mente a mi piel, consolando a mi existencia que se seca, humectando con su ternura mi desencanto, recorriendo con angelical delicadeza las heridas autoinfringidas de mi cuerpo.

Soy yo el que parece una figura de sal, de mármol ennegrecido por los siglos, amargo por las centurias que pasan todas, en un solo día sin ti, sin tu cabello, sin tu mirada arrullada en mis pupilas, sin tus labios que aderezan mi saliva de gentileza, que me bañan de color la piel, que es desde mi nacimiento, ceniza gris que se desbarata al primer soplido de la nostalgia.

Soy parte de un paisaje desierto, de un páramo escondido de los demás, que me sonríen en la decadencia de este mundo insano, que me ataca, que me cubre con su espesa miel rastrera, que repta dentro de mis venas, succionando mi vida, convirtiéndola en insignificancia, en una oleada de aroma que se desbarata en lo efímero de la razón.

 

Tuesday, August 05, 2008

ESE YO QUE SE TRANSFORMA Y SE CORROMPE


En una espiral liquida de tiempo, cabalgaba a la noche con el rigor de un jinete prescrito a exterminar con el encanto de la ternura y hacerla lascivia, perversión al alba del desencanto.

Una tarde de silencio se encontraron frente a mi dos vértices. Uno me acercaba a la frontera entre la razón y la locura; la otra, era sable que me dividía entre mi ideal y mi realidad presencial. ¿A caso invoco a la maldad? ¿Acoso de la belleza hacia la monstruosidad que se vuelve ensueño, perla, Andrómeda?

En cierto momento me senté en la roca del pensamiento originario, abrí mis brazos hacia la doncella etérea de la humana colmena. Mis brazos se extendieron hacia el frente y de nuevo mi consciencia se descubrió en tentáculos, extremidades grotescas envenenadas por mi fealdad. Soy el monstruo informe surgido del espejo dual de mi bifurcación presente, soy ánima ignota, volátil y juguetona en el polen de tu templo.

Después de vivir el tormento junto a la roca del pensamiento aparecí entre las sabanas blandas de cartílago, eres rotura y articulación lubricada de mis extremidades alargadas, pegajosas, jugo amniótico extraído de las flores de hiel, fétido y amargo aroma de mi aliento.

Me alejo de ti y me acerco a ti por medio de una crónica de distancias. Soy la alucinación, el desahogo y el llanto liberador de la entrepierna abierta a tajos, sangrante... hemorragia que se transforma en cascada, río, lago, mar  y océano de laceraciones y heridas constantes y profundas. Todo ese acto de desangrar se vuelve alimento del mangle, se torna en selvas oscuras como aquellas que relataba Dante en su viaje al infierno.

Soy el ángel revelador, el que muestra dentro de lo grotesco el triunfo de una belleza pervertida por la ternura. Flujo oscuro que te recorre toda, te acomoda entre mi piel y la alcoba.

En una ocasión me llevaron lo más lejos de mi creador, se espantó de mis sentimientos, le temió a mi belleza y me acorralo al paraje más recóndito de su imperio. Los gritos ahogados en la sangre de los martirios se convirtieron en la sinfonía estridente de mi dolor, de mi castigo: me convertí en monstruo.

Devoro luz, niños nonatos, espejos rotos que se adhieren a mi garganta lacerando mi interior como si se tratara de expiar las culpas.

Vuelvo siempre a la roca del principio, a la reflexión ensombrecida y atascada de llanto. Soy el que permanece, el que jamás invita a la belleza a quedarse, aunque la adoro y le rindo culto a través de mis bestiales actos. Todo esto es el tormento de un amor abandonado, bastardo y desprotegido de toda caricia, de todo cobijo por la eternidad entera, completa que aun me atraviesa y me convierte en pesadilla.

El fuego es eterno, las llamas no se canibalizan, una a una se forman en procesiones enteras de delirio, rompiendo mi alma en dos.