Saturday, July 12, 2008

LEJANIAS -fantasías desde lejos-

Sentirte lejos es un vacío, es una manera en que el abismo del tiempo me traga y me consume... me deja hecho polvo, ceniza que vaga sin rumbo, a merced de la ventisca.

Muchos sentimientos, lágrimas y estupor. Veo tus fotos y no hago más que pensarte, detallarte con los fragmentos de memoria que guardo calcinados en el fuego de la infame desventura del desencuentro.

El amor como ausencia, como símbolo de lo que no está en cuerpo, pero que se guarda fielmente en nuestra historia. Ausencia por no saber donde estas, por no saber que piensas sobre nuestra fractura, sobre el rompimiento de nuestro amor, de nuestra lujuria desatada... infierno de placer infinito, de gozo enraizado en la penumbra de nuestras vidas.

Los mensajes que te envío se marchan y me devuelven el sonido de la estática. Fantasmas siniestros de des-apariciones, de no-revelaciones. Te extraño y lo sabes, por que eres la miel en los ojos, el trigo en tu piel, la seda en tu pelo: mi tortura y tormento. Me matas y ¡¡me encanta!!





-par de lunares: ya estaremos, a la par, en el mismo espacio-

Contemplo tu imagen en el espejo. Sabes que soy un hombre de imágenes, me das, me envías; suspiros todos de pixeles encantados en el hipnótico viaje a través de las fibras ópticas, a través de mi entraña sangrante, que disfruta de su herida, se la lame, la lengüetea gentil, antes de seguir abriéndola más, para exponerla a tu ensoñación.

El desierto y las millas nos separan, tal vez solo unas cuantas avenidas, segundos quizá, milímetros. Me clavo en el espejo que refleja tu intimidad, que te hace dos, gemela de la luz y otra de la penumbra. Te beso y en el monitor queda la traza de mi calor, se borra, se evapora y se marcha.

Luego veo tu figura tendida sobre tu cama, tus labios viéndome, tus ojos besándome.

Tienes nombre de princesa, pero de mis anhelos eres la emperatriz.

Ya hemos pasado noches juntos, y mi ser se vuelve insaciable.