Friday, September 26, 2008

VAGANCIAS EN EL INFIERNO


No he podido destilar la sustancia nuclear de mis sueños y mostrártela, para que con ella construyas toda una teoría sobre corrupción y carnalidad. El color rojo es hoy la bandera pálida de mis inquietudes lascivias: veo por doquier los tajos, las extremidades divididas en pequeños trozos de conciencia, esparcidos por doquier en esta habitación de encuentros enfurecidos y de ansias.

Recorro la imagen del sueño que color mostaza y oxidado, se desparrama sobre los muros de mis ideas, cayendo lento al piso batido, resbalando como caracoles hundidos en el enjambre de tus recuerdos. Mierda de cíclopes, semen de centauros y saliva de sirenas menstruando a la luz de una luna indecente.

Mi sueño es la sangre debajo, explosión controlada, paz mutilada, gritos y susurros de demencia que se aglomeran en el tímpano de la quietud... todo es silencio que se desvanece en el humo de esa piel tuya que es blanca, que es negra, que es morena, que es roja, roja... como el esfínter que se dilata en el centro de mi frente y que seduce a las fantasías a penetrarlo con la furia de avispas, con la fiereza de los enjambres que planean bajo la piel, encajando sus aguijones.

Tu mente es torcida como mis anhelos y eso me conduce al éxtasis por sentirte parte de mi carne, parte de mis vicios y mis euforias; eres la emperatriz máxima de mis posturas orgásmicas, de mis escrúpulos abolidos por lo maligno.

Locura y desenfreno, sabor amargo y escupitajos que sirven de lecho para embarrar nuestras carnosidades de fluídos corpóreos, de diversos sin-sabores, de una multitud de hormigas mezcladas con la saliva, con el moco que duda en dejarse caer desde las piernas abiertas.

Este sueño es la pesadilla pestilente de mis visiones fracturadas por las mañanas frías, por los días que nublados y grises cooperan con el tiempo en sus diversas atrocidades, decapitando instantes y martirizando segundos en las cloacas de la eternidad.

Despierto de mi sueño y frente a mi, la mañana de otra agonía, de otra piel y otro sudor que beberé directamente de tu ombligo, oblicuo, sin espacio, sin gravedad: que me hace estallar!!!