Thursday, August 26, 2010

DISOLVENCIA-INMANENCIA-TRASCENDENCIA


DISOLVENCIA

Has sucedido en mi pensamiento de tal forma que me disuelvo. Eres el medio intangible que vuela etéreo sobre mi imaginación, perturbada por la sed de ti, por la insaciabilidad de mis sentidos impactados contra tu materia.

Me disuelvo en las horas, en los días, en las semanas. El tiempo pasa sobre mí, atropellando toda noción de consciencia, sumergiendo mi carne en el diluvio interno... Sólo puedo salvar aquellos altares, donde tu imagen es la inmaculada concepción de mi lujuria. Me pierdo en el pecado contigo, libre de culpa porque finalmente se, que a pesar de todos mis esfuerzos permaneceré en este infierno de no tenerte ¡aquí! ¡ahora!

INMANENCIA

Como los objetos del mundo me mimetizo en la cosificación del tedio eterno. Nuestra existencia atada a las cadenas de la sagrada imagen de una amante, a la que no puedes tocar, a la que la contemplas dolorosa mirando al cielo, con las pupilas dilatadas que miran al Creador diciendo: "¡hazme carne! ¡que besen mis labios y los abran hasta que mi interior se desparrame en mi amor, que vive dentro, que me consume, que me devora!"

Mi interior es para mí. sufro y me deleito en mi percepción, en mi propia imagen que se condena a mi interior. Eres mi amante, porque te llevo dentro. Eres glándula, eres sangre, eres saliva.

TRASCENDENCIA

Desde el piso, como gusano mi cuerpo se revuelca sobre sus excrescencias. Me pisan, me muelen contra el piso exprimiendo mis entrañas contra el concreto, las embarran y vuelvo a nacer. Castigo eterno del Divino, que me somete al pecado capital de la lujuria. Estaré eternamente perdido en pensamientos, las cosas dejarán de existir, el mundo terminará, el polvo será recuerdo y solo, en el vacío infinito seguiré llorando por tu amor, trasformado en odio, amasijos y repulsión.

Trasciende nuestro amor en la más pura luz de las constelaciones. Viajamos hasta perder la materia y nos volvemos mito. Otros vendrán a nuestro encuentro, y cuando sus ojos se posen justo en los turbulentos cielos exclamarán: "ahí están los amantes, imposiblemente juntos, llorando su inmaterialidad."

¡Qué tortura más cruel! ¡desear la caricia, el tacto... y existir como un fantasma!