Desde la arrogancia de Venus arribo a estas letras despojado de toda potencia, pues aún conservo en mis retinas, la imagen en penumbra de su ser entregándose silente al deseo nocturno de su juvenil soledad.
Estaba plena, inmersa en el éter, ahogada en la húmeda fragancia de su vulva.
Agazapado, pude contemplar el majestuoso espectáculo de su muda masturbación:
“¿Qué tiempo es éste
en el que una conversación
es casi un crimen
porque incluye
tantas cosas explícitas?”
...resonaba el verso de Celan en mi cráneo moribundo, mientras yo agonizaba en esa deliciosa muerte que se siente al verla tan cerca, pero tan distante e intocable como el murmullo de la naturaleza entre los desgarradores gritos del artificio.
"Dazeth: Mi amor por ella Señor, es algo que no corresponde a las palabras, no hay conversación posible sobre ese amor, mucho menos, sobre este deseo."
Intenté durante varios minutos acariciar mi cuerpo y acompañarla desde mi escondite nocturno con la misma actitud onanista, pero algo en mi interior más íntimo, impedía a mis manos llegar al centro de mi cadera con la misma euforia de su orgasmo.
Empero, todo ese evento, es ahora una visión fantasmal de la memoria, difuminándose en mis delirios, respirando pesadamente en los gentiles pétalos de sus gemidos.
Ver su cadera contra la suavidad de su alcoba, ver su espalda apenas cubierta enderezarse como para besar a Dios y venirse…
...su cadera... con el ritmo uniforme que en profundo éxtasis evocaba a Santa Teresa,
penetrada por el rayo celestial del Divino.
penetrada por el rayo celestial del Divino.
II. In-cestus prohibitus
"¡No puedo más!
¡No puedo contenerme!"
¡Necesito de ti y de tus labios prohibidos… hija única colmada de encantos!
Es tu feminidad el signo de mi universo, el motivo de mis pesadillas cotidianas, sueños torcidos en los cuales no puedo poseerte:
¡quiero decapitar a la moral y hacerte mía!
III. ¡¡¡Imperium infernale!!!
Hordas de ángeles, cantos de su gloria, nubes en el cielo que me ciegan y me recuerdan:
“¡Oh Dazeth! Condenado al gozo contemplativo de la belleza y al tacto suyo que la pudre y la derrumba!”



