Veo en tus ojos la distancia de tu partida.
En esos plomosos recuerdos, tu mirada me
dice con fuerza lo que ni siquiera la mejor de las retóricas podría expresar:
me olvidas.
Los días en que tú y yo enlazamos nuestros cuerpos, ahora
pertenecen a la arqueología que estudia las ruinas de lo que fuimos.
Hoy ya
somos otros.
Separados.
En lugares distintos, sin embargo, besamos la misma tierra.
Sudores, humedades, fluidos corporales de sabores frescos y
agraciados, los extraño. Extraño tus grandes ojos viéndome...
La manera en que
los cerrabas (...) imaginando que dejabas de ser tú, y te dejabas revolcar en los fangos de
mi perfidia.
Siempre te quise, sólo que hoy (...)
... ya somos otros...
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