Wednesday, December 12, 2007

SACUDIMIENTO -vacaciones-

I. SACUDIMIENTO

Y es que desde que nací, nací gritando. Según cuenta mi madre, era yo un niño muy llorón y que por las noches era el ser más difícil de dominar. Luego, yo pienso que es verdad, no recuerdo mucho de esa parte de mi infancia, pero presiento, que no es una exageración.

Nací gritando, como muchos, ¡como todos! Nací desnudo, con frio, arrancado del vientre de mi madre, que tibio y seguro me guardó durante varias semanas y me parió en una tienda departamental. Nací gritando.

Entre los pasillos se escuchaban mis gritos. Las gentes se cubrieron los oídos y con asombro miraban a mi madre pariendo, en un pasillo de telas, de sedas y de aromas perfumados con la escencia de una tarde junio. Eran las tres y el sol era una enorme naranja ardiendo a millones de grados.

Naci gritando!

Y hoy sigo gritando, aunque a veces desgarro mi piel contra mis uñas, y la araño hasta dejar huella de esos gritos que llevo dentro, que no me puedo callar ¡que necesito vomitar!

Nací ensangrentado, cubierto y bañado de fluídos, de secreciones; nací adorado, aterrado... con frío.

II. VACACIONES

Después de casi cinco años de no encontrarme cara a cara con el mar, por fin hundiré mis pies en sus blancas arenas, y el sol recorrerá mi piel morena como lo harían tus manos, las de otros, las de otras.

Buscando formas y maneras de calmar mi sed de humanidad, mi sed de campo, mi sed de tierra y de gente que no habita en la gris ciudad, que es agena a su dolor y a su melancolía.

Mis manos estarán lejos de un teclado, de una máquina que me hace escribir cuanta cosa se me ocurre; pero por dentro, seguiré gritando, de placer, de odio, de amor... de recuerdos y memorias; hundiendo mis manos en las blancas arenas del mar.

Hasta pronto... solo unos días y luego les contaré.