Wednesday, December 20, 2006

CAROLA, un cuento pornográfico para elevar la temperatura y romper tabúes

En esta ocasión, me daré tiempo para publicar un cuentito breve que escribí en el marco de lo subversivo. Esta historia es ficticia así como sus personajes y está incluido en un compendio de historias eróticas un tanto oscuras: Húmedas e innombrables.

Por lo pronto, disfruten de este manjar de perversión y antojo.

...Caminaron hacia el sillón ya con la piel ardiendo. Era hora de experimentar lo prohibido y consagrar esos instantes a la demencia de un deseo jamás sentido. Carola puso un condón en el dildo y lo lubricó de manera perversa. Los húmedos minutos transcurrían al tiempo que unas gotas transparentes como de manantial, emanaban del pene erecto de Santiago, que abría sus ojos desorbitando su mirada para ver la hermosa verija de su hembra. Santiago se recostó sobre el sofá y abrió las piernas para ser penetrado. La promesa de su amante era la experiencia de un placer jamás vivido, jamás sentido. Carola introdujo lentamente el dildo en aquel ano masculino. El día se dejaba escuchar en el fondo, la gente, sus voces y la vida que transcurría con su rutina mientras en aquella habitación, se llevaban a cabo los ritos amorosos más lascivos. Cuando el falo eléctrico estuvo ya adentro de Santiago, ella lo ayudó a ponerse de pie, pues la sensación era tan intensa que el chico parecía no poder andar por sí mismo. Fue entonces cuando Carola -estando aún sobre el sofá- le mostró su trasero ya empapado y listo para recibir aquella verga morena que parecía explotar. Con movimientos suaves y atinados, Santiago comenzó a introducir su instrumento hasta llegar al fondo de su amante. Por fin, los intestinos de ambos estaban llenos, no solo con la presencia física de la penetración; estaban llenos al tiempo de magma que hervía para dar consuelo a su insaciable voracidad de carne. Las palabras que se decían los amantes eran de naturaleza viscosa. Los sonidos de sus sexos se expandían en el vacío de la habitación, creando ecos de culpas disfrutadas, pornográficamente carentes de arrepentimiento . Eran gemidos y al tiempo susurros indescifrables que revelaban locura y éxtasis. Santiago tomaba las piernas tersas de su dama para hacerla suya con cada movimiento. Besaba sus zapatillas y recorría con sus dedos temblorosos las piernas de su amada. Ella, entre tanto, tomó sus pequeñas panties en las manos para acercarlas al olfato de Santiago. El aroma de aquella prenda lo cautivó súbitamente, exprimiendo lágrimas perversas de sus ojos ya casi aniquilados por la belleza de Carola, echada sobre el mueble, orgullosa de aquellos actos hermosamente libidinosos. Santiago estiró sus brazos para estrujar las tetas de Carola. Sus senos se movían al ritmo de las arremetidas de Santiago, y hasta parecía que cada una disfrutaba ser estrujada por las manos de ese hombre enloquecido, que para entonces parecía ya una especie de animal sodomita. Pasaron así algunos minutos, hasta que ambos se desbocaron conteniendo la violencia de ese acto sutil. Santiago sacó su miembro, ya rojo como el fuego, y lo sacudió con fuerza cerca de la boca de Carola. El glande de esa verga resplandecía, las venas que llevaban sangre al miembro parecían botarse frenéticamente, para que el falo eyaculara su leche, en la lengua de la chica que ya lo pedía a gritos. Ella lo degustó tomando a su amante por las nalgas y succionando hasta la última gota de ese esperma caliente. Santiago tembló hasta que quedó vacío ... inerte. Días antes, Santiago había leído sobre la relación que guarda la boca con el ano. Recordaba: “El hombre, es un tipo de animal que anda erguido, pero al ponerse en cuatro patas y si levanta su cabeza para ver de frente y hacia arriba, la cadera se realza y curiosamente, su boca queda apuntando directamente a su culo y viceversa; casi de manera geométrica; así, como los demás animales que caminan por el mundo”. Extraño mundo ... -pensaba Santiago- al tiempo que las vibraciones del dildo reverberaban dentro de su trasero. Carola se levantó del sofá dejando vestigios de sus actos libidinosos sobre el tapiz del sillón. Su vagina se derramaba de manera casi incontenible. Mientras, Santiago, se hecho sobre el sillón para continuar con la tarea de probar más y más de aquella hembra que ahora de pié, parecía más diosa que mujer. Santiago estaba exhausto. Su vientre se movía rápidamente para inhalar la mayor cantidad de oxígeno posible; pero sus ojos seguían fijamente la nublada figura de Carola que se paseaba de un lado a otro, presumiendo la grupa y acariciando sus tetas hinchadas y brillantes. Al cabo de unos minutos, ella se inclinó hacia el culo de Santiago. Se acercó sin prisas hasta que su rostro -aun con restos de semen en los labios- quedó a escasos milímetros de su amante. Santiago cerró los ojos que no recordaban la última vez que parpadearon para darse un breve descanso. Carola tomó el dildo que él tenía dentro, y lo sacó suavemente para volver a sodomizar de nuevo a su amante. Continuaron así hasta que él recuperó la fuerza. Esta vez, caminaron hacia la cama que ya impaciente les aguardaba. Santiago introdujo su dedo en el culo de Carola mientras se dirigían a la alcoba. Éste se recostó sobre su espalda, y colocó a Carola encima de él. La posición era digna de cualquier relato libidinoso y de mitología perversa: Ella le daba la espalda y tomó la verga de Santiago para meterla en su culo insaciable. Santiago se estiró como sintiendo el toque de una energía mística y prohibida, y siguió el movimiento hasta sentir que su miembro era apretado por el estrecho esfínter de Carola. Con cuidado ella se inclinó hacia atrás abriendo sus piernas lo más posible para entonces, introducir un pene de plástico en su coño. Para ese momento, los jugos de su sexo resbalaban fácilmente hacia abajo para ayudar a lubricar la sodomización. Eran ríos de fluido transparente que se abrían paso por cualquier pliegue que les permitiera llegar hasta el culo se Santiago, que aún contenía el dildo que vibraba sin freno. Carola se sostenía con una mano sobre el colchón y con la otra se daba gusto penetrándose, soñando con dos machos jodiéndola, lamiéndola. Meses atrás, ya Carola había tenido ese tipo de sueños, cuando Beatriz, -su amiga desde la infancia- por vez primera le mostró ese extraño instrumento: -es un objeto eléctrico; pero hay veces que parece estar vivo- exclamó Beatriz con la seguridad que posee la cocinera experta, que por fin revela los secretos más íntimos de sus mejores guisos. Carola tenía esa imagen presente mientras Santiago le hablaba palabras inundadas de saliva tierna e infame. Carola sentía que su cuerpo no era suyo, que era algo externo, como un objeto que solo obedecía al llamado del placer y la lujuria. Los seres humanos son criaturas débiles por la carne, aunque lo nieguen. Muchos se lamentan por no poder hacer de sus fantasías, realidad palpable. Otros, se quejan del sexo como si se tratase de una molestia maligna; pero también existen gentes que le rinden culto, y aunque sus corazones estén llenos del amor más dulce, son también poseedores de los actos sexuales más exquisitos. Carola y Santiago eran ese tipo de mujer y de hombre. Existían para ser amados y amar sin recato. Sus manos estaban diseñadas para dar consuelo y ánimo al espíritu más necesitado y frágil; al tiempo que esas mismas manos, eran capaces de acariciar en las partes más íntimas del cuerpo propio y ajeno.
Lo maravilloso del acto sexual entre ellos, no era tan solo el buen sexo que tenían; era la comunión de dos seres que se encontraron en un punto decisivo en sus vidas, cuando ambos buscaban su reflejo, su complemento en la existencia de un deseo inagotable. La encrucijada del tiempo les juntó para ser uno, para derretir su piel y transformarla en la cera que será moldeada por la eternidad y la sabiduría de un Eros sin horizontes ni fronteras. La imagen de una habitación desolada se dejó contemplar. Los dos amantes habían partido a sus vidas rutinarias. Quedó el aroma impregnado en el sillón, en la alcoba, en las sábanas: ¿Quién tendrá la fortuna de tomar esas telas, devorarlas con el olfato y hacerlas suyas?

Carola y Santiago
de Húmedas e innombrables
por Mauricio Zárate



Saturday, November 11, 2006

PARAÍSO

Siento ganas de vomitar sobre mi pasado, de mear sobre mi historia, de borrarla bajo toneladas de mierda, de hojas secas, de hongos venenosos: ¡para que se muera!

Tal vez el tiro mortal de un arma de fuego o algún puñal afilado serían suficientes para terminar con mi pasado, pero creo que lo torturaré antes de aniquilarlo para siempre y así, sus lamentos serán música dulce para los oídos de mis ambiciones, de mis planes futuros, de mis Apocalipsis espirituales.

Justo hoy, perdí la inocencia y a rastras me acerqué a la penumbra, para buscar consuelo en los brazos reconfortantes de la maldad y de la perfidia.

No es odio el que me consume, soy yo el que lo devoro lentamente hasta dejar solo pedazos ensangrentados de él, regados por doquier en mi interior que está lastimado y corrompido por la furia de lo no nacido, de lo nunca logrado, lo jamás alcanzado; se arrastra mi alma batiendo con sus excrecencias toda la blancura de mi candor.

Vivo en un paraíso donde me divierto arrancándole los ojos a los niños, donde lacero mi carne por el puro placer de divagar en las zonas mas recónditas del dolor. Mi paraíso es de colores agrios, donde huele todo a antiguo, donde en el lodo se revuelcan las esperanzas, como prostitutas infames, que se entregan al abismo por tan solo unas cuantas monedas.

Deseo manchar mis manos con la sangre de mis días muertos, de mi infancia acorralada y feliz; me encantaría bañarme en una tina llena de vísceras y fragmentos de la carne pestilente de mi historia.

Recomendaciones musicales:
GODSPEED YOUR BLACK EMPEROR!
F# A# (Infinity)

1996
altamente recomendable!
F# A# (Infinity)

Tuesday, October 03, 2006

ENTRAÑAS

Una de las cosas que me inquieta al escribir mis pensamientos, es que la gente se entera de todo lo que llevo dentro; de cuanta cosa pienso.
Es cierto, que al escribir en un diario virtual, como es el caso de los Blogs, pues uno realmente se expone ante todos, ante cualquiera que por alguna circunstancia, planeada o arbitraria, se encuentre de pronto con alguno de nuestros posteos. Cuando se escribe en un blog, uno tiene especial cuidado con quien se quiere compartir todo ese amasijo de ideas, recuerdos, memorias, miedos, preocupaciones, ensayos y hasta uno que otro secreto perverso. No todos los miembros de nuestro club social en la vida, tienen acceso total a nuestro interior, a nuestra intimidad.
En mi vida diaria, llevo un diario, valga la expresión.
Este diario lo divido en varias partes y categorías. Algunas están abiertas a cualquier ojo curioso y ávido por leer y leer y otras partes de este diario son solo mías o de mis otras personalidades. En este caso, en Ideario Terminal pretendo dar cuerpo a ideas que también tienen que ver con el desarrollo de mi trabajo. Muchas de esas ideas están estrechamente relacionadas con las imágenes que pinto, o con los dibujos que realizo. En mis cuadernos de apuntes anoto todo tipo de cosas y algunas son bastante comprometedoras, atrevidas y altisonantes, e incluso, pueden resultar escandalosas para más de una gente.
Me atrevo a incluirme en un grupo de personas, que cren firmemente, que cualquier pensamiento puede ser expresado como una necesidad del individuo por entenderse a sí mismo, sin la carga de la autocensura, ni siquiera de la autocrítica.
A veces pienso, que lo que escribo realmente no está dirigido a nadie en particular y hasta puede ser, que nadie lea nunca mis posteos; inclusive, que ni siquiera resulten del mas mínimo interés para nadie, excepto, para mi; y esto es lo que me impulsa a escribir a veces sin reflexionar.
Haciendo un recorrido por mis diarios, me he encontrado con pensamientos que ahora no comparto más, conmigo mismo. Algunas veces hasta me parecen ridículos, excéntricos y totalmente prescindibles. Pero así es esto, en un diario uno no debe limitarse por las reglas de la buena escritura, en cierto modo; y uno debe ser lo suficientemente abierto, a encontrarse con sus otros yo, inmaduros, equivocados o increíblemente sabios y acertados.
A mi, en lo personal, me gusta organizar mis escritos de manera que no quede cabo suelto, que todo esté interconectado. A veces dedico páginas enteras a la descripción de alguna persona importante en mi vida. Con frecuencia hablo de gente que me afecta positiva o negativamente. Por ejemplo, ayer comencé a escribir sobre una mujer, Marisol. Hoy traté de concentrarme en cada momento que estuve cerca de ella, de cada instante que fue para mí inmensamente placentero, desde muchos puntos de vista. Ella tuvo en su momento, mucho que ver con una serie de imágenes que hice relativas a la incompatibilidad. Durante los días que estuve perdido por ella, lo único que habitaba mi mente era la idea de los conjuntos y la teoría física de los huracanes. Extraño, pero sumamente productivo.
Estos días han sido pesados. Muchas veces trato de no pensar más, pero mi mente sigue fabricando alucinaciones, memorias imaginadas, recuerdos fallidos, amores rotos y pasiones desmedidas y prohibidas.
Como pintor, me gusta exponer mi trabajo para que todos lo vean, pero al igual que en mis diarios, mis obras no son para todos. Creo que mi trabajo es a veces solo para mí, para mi propia diversión, gozo, éxtasis y también, mis obras son el reflejo de lo que sufro, de lo que padezco: una enfermedad que me lleva siempre a explorar que es la carne, de que esta hecha, como una obsesión.
Es como mi propia pornografía, privada, egoísta.
Por ahora ha sido suficiente de tanta incoherencia, tengo que descansar, pero queda en mi pensamiento la idea de los diarios y los blogs y los apuntes en los cuadernos: ¿Sirven de algo? ¿Realmente son importantes? Ver alguna película de Bergman ¿me ayudará? o tan solo un vaso de leche fría con pastas italianas me ayudará a olvidar que pienso demasiado, en todo.

Recomendaciones musicales:
Sonic Youth
Experimental Jet-Set
Experimental Jet Set Trash & No Star

Saturday, September 16, 2006

RENGLONES TORCIDOS

A continuación una serie de escritos que vienen de dentro, de las entrañas que se juntan unas con otras, lubricadas con sangre de organismo vivo, que esta muriendo.

DIARIO 15
Esta noche acudiré al sepelio de mis ansias.
¡Basta ya de consumirme en el delirio de no poder tenerte y masticar tus carnes!
Hoy tendré que asesinar todas mis ansias y aventarlas lejos de mi,
que a diario desgarro mi vientre con bruscos cortes
para extirpar mis culpas de deseo y hambre de ti.

Esta noche sudaré todo el aroma tuyo.
Desde mi frente, las gotas de sudor emprenderán camino hacia mis labios
y entonces todo mi cuerpo arderá con tu sabor, el sabor tuyo, de sangre.
No sé cuanto tiempo podré vivir así, sin sentir la presión de tus labios,
sin sentir que tu aliento me estimule a seguir con esta lujuria que arde.

Esta noche sacudiré mis manos del baño húmedo de tu sexo,
y haré el mejor esfuerzo por abandonarme a la melancolía.
Ya no quisiera saber más de ti, ni de tus ojos, ni de tu rostro, ni de tu cuerpo.
¡Desgracia mía de no poder poseerte ahora! ¡Ahora! ¡Ahora!