
I. LOS SECRETOS
Siempre he tenido una afición extraña por lo íntimo. Aquello que sucede detrás de una cortina, detrás de una puerta, detrás de nuestro rostro, dentro, en nuestra materia gris que se electriza con pensamientos que no se dicen.
Soy fiel creyente de los secretos. En ellos erijo mi vida, mis gustos y mis placeres; así como mis miserias y mis vergüenzas.
Me gusta disfrutar de mi anonimato público. Ser otro y al mismo tiempo ser el mismo. Romper y destruir mundos, y al mismo tiempo reconstruir desde las cenizas todo, como tirano y amo absoluto de mis reinos interiores. Infiernos, círculos que nunca terminan de caer uno tras otro dentro de mis retinas, dentro de mis entrañas que rosadas y brillantes se abren para acoger en su interior más y más secretos.
Vivo encerrado en una pirámide que en sus muros escupe sangre, que dentro se ahoga con flemas y moco que lubrica los órganos, que lubrica a mi locura cuando quiero penetrarla y convencerla de que ella es mi única amante.
Puede ser que estos días me encuentre lejos. Me proyectaré como una sombra en la noche. Invisible. Quarks que viajan en ondas, o en partículas diminutas que se juntan como canicas en el juego brutal del choque, de la estampida.
II. RENUNCIA
“Cuando era niño, pensaba como niño”. Frase solemne que en las ceremonias de antaño se mencionaba incesantemente. Ahora soy un hombre, y mi dilema es que me niego a ser hombre.
Qué han hecho las manos masculinas mas que sumir al mundo a la insana vulnerabilidad de los sentidos. Escribo casi automáticamente, escuchando a los que me poseen con ideas y con utopías. Llevo adentro al infierno, y éste se doblega ante mis pasos pues en mi megalomanía por ser el reflejo aparente, me convierto en un emperador tirano , aburrido y sumido en el tedio de solo tener un cuerpo, que llaman: hombre.
Mis ojos se tuercen y mis párpados entreabiertos miran hacia mi sexo, hinchado y embravecido como esa jauría de hienas, que se divierten con el festín de los muertos, de la rapiña esta que queda después de un orgasmo que me traslada a las negruras desoladas de mi alma.
Veo mis manos y son de hombre. Veo mis ojos y son de hombre. Veo mis pies y son de hombre… ¡no existe nada que me avergüence más!
Es mi secreto
… y ahora lo saben.
Comprobación irrefutable de mi exhibicionismo, de mi amargura concentrada y enlatada en mis dientes de cristal. Soy el sarro de la vida, la muchedumbre que hambrienta de identidad se auto-proclama como máxima, como una idea de sí misma perdida en ella misma.
Reconozco mi egoísmo y así acepto el de los demás. Escribo entumecido con el frío. El infierno es frío. Saldré de este lugar y sonreiré a los demás con la misma máscara, con ese aislante con el que mi madre me excretó al mundo.
Quelle merveille!
.......
Les comparto esta joya de la melancolía. Obra fuerte y estrujante.

EXPERIMENTS IN DARKNESS
FROM THE HEART
Siempre he tenido una afición extraña por lo íntimo. Aquello que sucede detrás de una cortina, detrás de una puerta, detrás de nuestro rostro, dentro, en nuestra materia gris que se electriza con pensamientos que no se dicen.
Soy fiel creyente de los secretos. En ellos erijo mi vida, mis gustos y mis placeres; así como mis miserias y mis vergüenzas.
Me gusta disfrutar de mi anonimato público. Ser otro y al mismo tiempo ser el mismo. Romper y destruir mundos, y al mismo tiempo reconstruir desde las cenizas todo, como tirano y amo absoluto de mis reinos interiores. Infiernos, círculos que nunca terminan de caer uno tras otro dentro de mis retinas, dentro de mis entrañas que rosadas y brillantes se abren para acoger en su interior más y más secretos.
Vivo encerrado en una pirámide que en sus muros escupe sangre, que dentro se ahoga con flemas y moco que lubrica los órganos, que lubrica a mi locura cuando quiero penetrarla y convencerla de que ella es mi única amante.
Puede ser que estos días me encuentre lejos. Me proyectaré como una sombra en la noche. Invisible. Quarks que viajan en ondas, o en partículas diminutas que se juntan como canicas en el juego brutal del choque, de la estampida.
II. RENUNCIA
“Cuando era niño, pensaba como niño”. Frase solemne que en las ceremonias de antaño se mencionaba incesantemente. Ahora soy un hombre, y mi dilema es que me niego a ser hombre.
Qué han hecho las manos masculinas mas que sumir al mundo a la insana vulnerabilidad de los sentidos. Escribo casi automáticamente, escuchando a los que me poseen con ideas y con utopías. Llevo adentro al infierno, y éste se doblega ante mis pasos pues en mi megalomanía por ser el reflejo aparente, me convierto en un emperador tirano , aburrido y sumido en el tedio de solo tener un cuerpo, que llaman: hombre.
Mis ojos se tuercen y mis párpados entreabiertos miran hacia mi sexo, hinchado y embravecido como esa jauría de hienas, que se divierten con el festín de los muertos, de la rapiña esta que queda después de un orgasmo que me traslada a las negruras desoladas de mi alma.
Veo mis manos y son de hombre. Veo mis ojos y son de hombre. Veo mis pies y son de hombre… ¡no existe nada que me avergüence más!
Es mi secreto
… y ahora lo saben.
Comprobación irrefutable de mi exhibicionismo, de mi amargura concentrada y enlatada en mis dientes de cristal. Soy el sarro de la vida, la muchedumbre que hambrienta de identidad se auto-proclama como máxima, como una idea de sí misma perdida en ella misma.
Reconozco mi egoísmo y así acepto el de los demás. Escribo entumecido con el frío. El infierno es frío. Saldré de este lugar y sonreiré a los demás con la misma máscara, con ese aislante con el que mi madre me excretó al mundo.
Quelle merveille!
.......
Les comparto esta joya de la melancolía. Obra fuerte y estrujante.

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FROM THE HEART
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