Sunday, April 27, 2008

ANFIBOLOGIAS -renuncia-


I. Anfibologías

“Por lo tanto, no te diré « adios», palabra que a su insoportable oratoria une una aguda, penosa deslealtad.”

Giorgio Manganelli, Amore

He estado pensando –pensar mucho es peligroso, pues no ves la vida-; y creo que he llegado a la terrible conclusión, a la inapelable decisión de desaparecer de tu vida, lo antes posible.

Hace un par de días conversé con E... de ti y ella me abrió los ojos eclipsados, de aquel que esta enajenado con lo imposible. Necesitaba las palabras ajenas de lealtad desinteresada, provenientes de un ser racional y amistoso que no tuviera nada que ver con mis presiones, ni mis prejuicios.

De cierta manera, terminé con la idea de tenerte, la he arrojado lejos. Quedó aniquilada por completo y ayer de madrugada, creo, te lo hice saber.

-Sé que un mensaje telefónico no es más que datos flotando a velocidades inauditas, que rebotan de un satélite directo a la entraña misma de la soledad humana; compleja y siniestra a veces-.

Las últimas noches han sido las noches más terribles de mi existencia en este abril que casi termina. Me urge ver el desenlace de esta tragedia, que dista mucho de aparecer en la historia de mi mundo, pues esta confinada en los sótanos y las catacumbas más apartadas de mi olvido.

Te escribí, me deshice por ti, te facilité el camino a mi corazón y aún así, lo despreciaste por la simple idea de saberte conocida por los comunes conocidos. Me derrito abatido en un sillón que me comunica con la metafísica de lo fantasmal, una entidad que en su presencia intuída se dibuja como amenaza en las madrugadas que me hierven en espinas.

A pesar de todos mis intentos, no hay respuesta. Un largo y agudo timbre suena en tu teléfono y no lo contestas. ¿Qué habré hecho mal contigo?

Las despedidas no son mi fuerte, y mucho menos, me gusta mostrarme como alguien que en su herida espiritual, lanza al aire reclamos y reproches llenos de veneno.

Hoy no me siento feliz, debo admitirlo. Las noches que pasamos juntos, las interminables tardes, las pláticas interesantísimas del arte, de ese arte que jamás volverá a hablar de ti.

Ahora pasas a la esfera improbable del mausoleo de mis adentros. Te quise, te ame, te idolatré como a ninguna otra. Ahora eres escultura, estatua de sal que me mira fijamente con los ojos vacíos.

II. …

De noche, y en la oscuridad de mi alcoba, se me aparecieron todos los axiomas de tu ausencia.

Paseaba mis dedos por cada milímetro de mi piel, buscando tontamente los tuyos, que se entrelazaran en ese tejido de autofagias, rituales místicos de todo aquello de lo que no poseemos control alguno.

El ritual onanista de mi soledad me obligó a ingerir de mi mismo, toda receta salada de placer solitario. Bebí de mi semen imaginando ahí tu sabor, la cristalina transparencia de tu saliva, resbalando por los muros fríos del abandono mío, como después de una tormenta que se marcha lejos.

Sacudía mi virilidad con la ternura animal del deseo por lo inalcanzable.

De pronto, todo se volvió sombras y delirios nocturnos de destinos fugaces. 

Ya no estas conmigo, ya no duermes conmigo, ya no te bañas conmigo, ya no escribes conmigo; simplemente... te has ido.

Monday, April 21, 2008

ORGIA -cuento breve-


"Siento que ahora no he podido encontrarme… pues nunca me he perdido"

Durante unos minutos me quedé absorto, mirando fijamente hacia la imagen borrosa de la pared a lado de la cama. En mi pensamiento escuchaba, en desorden, las voces de amigos antiguos, de mis padres, de mis hermanos. Todas me hablaban de distintas cosas, eventos del pasado, épocas de cuando era un niño viviendo en la casa que me mantuvo seguro y adorado por varios años.

Recuerdo las florecillas que nacían a lado de los juegos infantiles, coqueteos que solía arrancar de la tierra para regalarlas a la primera niña que pasara a jugar, ya sea en los columpios, en la rueda o en el sube y baja. Solía ser un niño muy tímido, aunque nunca faltaba oportunidad de mostrar mi aprecio por el sexo opuesto; de alguna forma, era gratitud.

Luego de arriesgar mi raciocinio en la penumbra de los recuerdos, tomé del buró el último tabaco, sobreviviente callado, que asesina a diario los pulmones de mi latir constante en la vida. Lo sostuve brevemente entre mis dedos, luego lo puse en mi boca, con los labios entumecidos de tanto besar, de tanto lamer, morder… jadear. Luego encendí la flama, el fósforo produjo el sonido que de nuevo me sumergió en el diván de la memoria y entonces re-apareció ese día, súbitamente como el humo del cigarrillo, callado y dibujando como brujo formas indecentes de nostalgia acumulada.

Entonces recordé uno de los momentos eróticos, más queridos e intensos de mi vida, es aquel en el que toqué por vez primera la Venus frágil y delicada de un sexo femenino. Aquella perla de carne que pertenecía a Andrea, mi compañera de butaca en tercer año de primaria.
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Fue en una tarde cuando el sol dejaba ver su anaranjada luminosidad, a través de las ventanas amplias del salón. Era plena clase y lo único que le pedí a ella, era que me dejara acariciar lo que se escondía entre sus piernas, bajo la tela blanca y suave que hacía de custodio, o quizá de centinela que con los modos adecuados, suspende su vigilia y te abre paso. La inocente me dejó hacerlo, a cambio de que yo le permitiera hacer lo mismo conmigo.

Como era de esperarse acepté, y creo que nunca he estado tan seguro de asentir respecto a algo tan vivo, como esa ocasión en la que por vez primera te percatas, de que eres un ser sensible a la vida, y completamente dedicado al gozo de los demás; todo, por contemplar un rostro en éxtasis callado, mudo y contenido al exterior, temporal interno en el que Andrea y yo hervimos en nuestra tierna infancia.
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Recuerdos como ese, se asomaban en un breve atisbo en mi memoria. Después de la orgía, después de haber probado tantos cuerpos, por fin encontraba el momento apropiado para hacer ejercicio de mis memorias, de retomar lentamente y con cuidado, recorriendo cada milímetro del drama neuronal de la memoria, con el mismo cuidado con el que el pianista recorre el teclado, antes de su esperada presentación.
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Cuando terminó la clase, corrí al baño de hombres. Me dirigí a los sanitarios con premura y tratando de mantener mi mano izquierda, -la afortunada-, protegida por mi mano derecha. En el trayecto, una de las maestras me observó nervioso y me detuvo, “¿qué llevas ahí tan cuidadito eh?”- a lo que respondí con toda firmeza: “llevo una catarina al jardín, para que no la pise nadie”.

Por supuesto que esa maestra ignoraba que en mi mano lo que realmente guardaba tan esmeradamente, no era el bichito aquel de alas rojas salpicadas de lunares; era el aroma íntimo de Andrea, la esencia etérea de su cuerpo expuesto.

Llegando al baño miré a cuartos por la ventana, para que nadie me viera en plena ejecución de mi rito pagano, de ese ceremonial infantil de lo nuevo, culto hacia la experiencia que en ese momento es solo nuestra y de nadie más.

Llevé mi mano a mi nariz. El pulso no me temblaba, pero el sol de arriba escurría su luz a través de las ventilas, impactando su luminosidad directo a mis ojos, alumbrando de manera tenebrista mi rostro, como en la pintura holandesa que descubre el momento, el instante íntimo, justo y maravilloso del olfato, de ese respiro que lleva consigo el perfume de un ser misterioso, mujer, divinidad adorada en los templos de mi niñez.

Con toda mi energía pero con prudencia, percibí cada partícula del aroma sutil de su flor en plena primavera de la vida, quedé abstraído por varios minutos, hasta que algún otro niño entró a los baños y destrozó de tajo mi idilio.
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Sonreí sobre la cama contemplando el humo del cigarro que se alejaba hasta el techo. Miré a mi alrededor y me encontré con la compañía de otros cuerpos, envueltos aún por la pesada colcha del sueño. Busqué entre todos esos fragmentos de vidas a Raquel, o a Natalia; pero lo único que veía eran pieles como en un almacén clandestino, una sobre otra, exhaustas como donas desparramadas en la caja del engolosinado tesoro, combinando sus sabores de encanto, batidillo romántico de empalagos.
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Al salir del baño me dirigí al patio frontal del colegio y con ojos atentos miraba en busca de Andrea. La niña estaba con sus amigas, riendo y comiendo su refrigerio como cualquier otro día de recreo. Al verla me acerqué y la tomé de la mano, con mi mano derecha; y la llevé a las jardineras, donde crecían unas florecillas amarillas y radiantes. Le obsequié una, como símbolo de mi aprecio y gratitud por haber dejado que me aproximara lo más cerca posible de su interior.

Ella no dijo palabra alguna y me soltó para correr y juguetear de nuevo con sus amigas.

Me quedé sentado, mirando los últimos instantes de luz solar, despidiendo el día. Luego regresamos todos al salón y tomamos nuestros lugares. Andrea se sentó a mi lado y me miró de reojo, como queriendo decir con esa expresión de huidiza, que estaba nerviosa, que se sentía inquieta y entonces me embargó el mas intenso de los terrores.
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Estaba seguro que la noche anterior había una botella sobreviviente de whisky, recorrí escrupulosamente la habitación con mi mirada fatigada y la encontré asomada, como naufrago de la tormenta, entre los brazos de Laura. Con cautela me incorporé y emprendí la misión casi imposible de andar entre los cuerpos tirados, con temor a extraerlos de ese sueño profundo que les poseía. Se escuchaban sus respiraciones, pesadas y pasivas, los ruidos propios del descanso humano, la animalidad tendida a merced.

Después de unos segundos, aspiré una bocanada de humo de tabaco y estiré mi brazo para alcanzar la botella. Luego de un intento fallido, la sujeté firmemente y regresé casi de una salto a la cama.

Me recosté y encontré mi vaso entre las sábanas. Me serví un par de tragos que bebí lento, como caracol por la mañana, aún húmedo por la llovizna de la noche anterior.
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Salí del colegio y mi madre me escoltó a casa. Durante todo el trayecto estuve mudo. Al cabo de dos horas, llegó el momento de la merienda y cada quien tomó su lugar de costumbre. Mi madre me dio la orden de lavarme las manos y me levanté de la mesa para ir al lavabo, solo me lave la mano derecha.

Lo demás quedó erosionado por el tiempo. Lo único que quedó perpetuo en mi memoria es el evento sucedido en la escuela, con Andrea. Monumento enorme de la memoria.
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El vaso quedó seco, como un desierto donde el líquido se convierte en mito. Traté de no hacer más ruído, pero a pesar de todos mis esfuerzos la desperté, súbitamente. Ella recobró la conciencia y me miró gentilmente, con sus ojos vidriosos que relucían como diamantes cansados. Le dije suavemente que aún era temprano, y que siguiera dormida un poco más, pero al parecer, me escucho como si estuviera mi voz a años luz de su órbita.

Me quedé callado y terminé mi cigarrillo. Devolví el vaso al buró y le coloqué junto a la botella verde, de esmeralda vulgar, alucinada por su contenido etílico. Me quedé dormido nuevamente, teniendo flashbacks de la orgía, de esa noche de sexo desmedido en el que probé todo y de todo. Cogí y me cogieron, todas, cada una de ellas.
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Me despertó un susto comprimido en silencio. Me incorporé sobre la cama y ya no había nadie, solo una nota sobre la almohada de junto:

“aun no he lavado mi mano... la mano que te tocó por vez primera, como ventisca sobre el trigo, como aleteo de mariposa sobre el aire, besos... Andrea.”

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Este cuento breve, se encuentra publicado aquí en su versión de borrador y es uno de tantos que pienso incluir en un acoplado. El texto claramente tiene fallas de origen y algunos detalles deben ser revisados cuidadosamente. Lo publico porque creo que en él, se encierran varios conceptos valiosos sobre la sexualidad masculina que también he conducido al terreno de la pintura y el dibujo de mi autoría.

Las diferencias de un momento anterior –la infancia- y luego su ejercicio adulto –de la sexualidad- difieren en el mismo campo de batalla, que es el personaje central.

El erotismo marca mi vida y lo comparto de nuevo con ustedes. Andrea, no es un personaje ficticio, y con toda seguridad en este momento, esta sonriendo.

Orgía es también un proyecto a manera de comic, que aparecerá bajo la colección de Gentle things from the Abyss.

El dibujo que esta al inicio de este post, es de El diario Enfermo, página 10


Thursday, April 17, 2008

LA PARADOJA INCONCLUSA DE LA CULMINACIÓN


I. AVERNO -sanctus-

En este día tiendo a sentirme ligero. Las plumas se despliegan por mis brazos, pongo atención al sonido del viento y me dejo ir, levemente como con ganas de no volver.

Hace algunos años mis ojos apenas se abrían al mundo. De inmediato sentí ganas de conquistarlo, de ser el amo supremo de sus vastos terrenos. Pensé que volando tendría una visión mas amplia del lugar que sería mío, pero mis alas aun no se desarrollaban lo suficiente, como para elevarme en los cielos; ser gloria, luminosidad y milagro.

Hoy que tengo plumas grandes y mi cuerpo es fuerte, vuelo. Pero ese vuelo me eleva tan alto que parece que me asfixio cuando la oscuridad del espacio comienza a predominar en las alturas. Se termina el aire respirable, me vuelvo silencio, filo agudo, gota que amenaza con derramarse sobre el mar.

¿Cuándo salga de la atmósfera y me pierda, orbitando sobre la esfera decadente de mi hogar, seguiré volando?

¿O a caso estaré en una caída permanente, que no tiene fin, pues carece de dirección, sin un punto gravitacional que me succione?

Este día me siento ligero, pero luego veo tus efigies desde lo alto y mis ilusiones se marchitan. Termino en el piso batido en mi sangre, arrastrándome rechinante, dejando rastros de mi flujo vital, que ahora es pestilente y me arroja a la inevitable agonía del rigor mortis.

¡Que fácil puede transformarse un paraíso en averno!

A partir de hoy tendré que arrastrarme, buscando desesperado tus manos de alivio, tu mirada de consuelo, tus labios de sabiduría que al contacto con los mios, se llenarán de duelo.

Ser de nuevo larva, gusano.

II. MIGRAÑA –larva migrans-

Debajo de la epidermis del tiempo viaja, incesante, incansable; el parásito baboso y repugnante del ansia.

En mis expediciones por las cordilleras, por los túneles, los cenotes y las cavernas; me he encontrado con criaturas pálidas y ciegas que devoran hombres, que se tragan a sus hijos y se apoderan de sus esposas. Se arrastran por los intestinos de los bosques, o por el colon de las montañas donde nadie puede escucharte, saber de ti.

La tierra es una pocilga pestilente donde estoy atrapado. Roto, desbaratado y molido a golpes.

Y este es apenas un borrador que trata de mi entierro, de mi suplicio sonriente, de mi martirio placentero.

Estoy cansado de ser como esa semilla que vuela al primer soplido del aire; pero me dejo llevar por la penumbra, hasta el calabozo donde al fin, me hayo cara a cara con el anhelado omega.

Termino... Culmino.

AMEN

Sunday, April 06, 2008

DESBARATAR EL SONIDO Y CONVERTIRLO EN PRESENTE, FRAGMENTADO

Respuesta a una carta “desordenada”, pero que me ordena, que llegó a mi correo

I. EL POLVO, GESTANDOSE


Una
mañana de primavera recibo una carta de alguien que está en otra latitud de esta tierra, -desfortuna, insensatez del destino- que vibra con la misma intensidad de las hojas frágiles del olmo, al viento, a la sacudida de verse plantado aquí, profundo en los parajes solitarios del cotidiano existir.

De pronto, descubro que lo que he llegado a pensar, a sentir, lo ha sentido alguien más, de distinto sexo, de diferentes labios, dueña de otro cuerpo: mujer, gemela cósmica, Castor y Pólux seccionados en el timbre agudo de la distancia.

A pesar de la temperatura ardiente, en mi mirar se contempla la caída de una escarcha fina, como cuando nieva. Aún no sé si es un símbolo o un significado; código o códice, jeroglífico de un dialecto corporal casi perdido en el temblor de los falanges que tocan, que acarician.

Ayer tuve un día gris en medio de un escenario de glorioso azul, de tonos brillantes y de gamas felices en colores alucinados; caleidoscopio, espejos múltiples que hacían de mi imagen, la triste figura de alguien que desea y en silencio combustiona a cientos de miles de besos centígrados.

Durante la noche no me encontraba entre las telas blancas de mi cama. Mis ojos hundidos en el abismo de mis pupilas, que se tragan al silencio y la quietud, al instante que desgarran y devoran sin mostrar signos de saciedad. Mis manos como muertas, caídas sobre el colchón, con la palma arriba, buscando en el techo salvación, iluminación sagrada de la noche que se siente como cera diluída, que jamás se congela.

Hoy despierto y leo tus letras; leo esos símbolos depositados sobre la virtualidad de un e-mail con la misma maestría de aquel que vive su agonía atrapado en un cuerpo que no se cansa de sentir, pero que esta en huelga de hambre permanente, involuntariamente.

Parpadeo y miro por la ventana a las rosas, los claveles que brotan tímidos, los duraznos que en su etapa embrionaria ya asoman el terciopelo que promete dulzura; pero mis ojos miran a través de la escarcha, del polvo que se gesta, del tiempo que es devorado por calendarios y que ¡nunca se acaba!

II. CAOS

Busco un sinónimo perfecto para una palabra sencilla pero compleja en sus territorios conceptuales. Por más que hojeo los diccionarios, por más que veo en sus páginas el resultado de varias opciones para la palabra que busco sustituir por otra; me doy por vencido, y suelto los pesados libros que caen muertos, víctimas de mi desencanto lingüístico.

La “belleza” no tiene un sinónimo que se acerque a lo que he sentido, cuando conjuras al caos, cuando hablas de esa edad tuya, enmarcada en el límite, en la frontera del mundo libre y de otro menos libre.

Eros y Tanatos en un mismo sitio, pero mudos por no encontrar el vocablo exacto que te defina como dadora de un gusto enorme. Ecuación que nos lleva en sus números y letras, a sensaciones exponenciadas, a cantidades exorbitantes, incalculables.

Ahora soy parte del recuerdo de alguien más, que se desdibuja en la lejanía y en los binarios matemáticos de un ordenador.

Caos, definido como algo hermoso, que en su magnánima destrucción de lo etéreo y lo corpóreo, construye con su aliento la belleza de tus iconos, de tus signos. Los he encontrado como aquel explorador de otro mundo, que por fin descubre que en este planeta desértico y abrumado, existe alguien que deja testimonio, que deja la huella de las leyendas.

III. DOLOR, SEXO, PASIÓN, TABÚES

La única explicación posible a mis inquietudes, es que a diario me visto con el pensamiento y la reflexión que me origina el deseo y el antojo por sentirme “de alguien”.

Para mí no existen los tabúes. Todo es una maraña de palabras y conceptos enredados por la ética y confundidos por la moral, que se refleja y se hace doble. Gemelos siniestros, Doppelgangers, lo “otro”.

¿Dolor? Es algo que por defecto le pertenece a la pasión, es como un siamés, como el tumor maligno que brota por dentro para desfigurar tu rostro espiritual, lo somete a la tortura de lo monstruoso y lo abyecto. Pero aún así, es ese dolor que se acepta con los brazos abiertos, pues en el se cultivan las interminables moléculas de romances que nos agitan, que nos hacen sentir, nos vuelven sensibles.

Luego viene el sexo. Esa droga que me inyecto a diario, varias veces al día y que no se nota, por más que la consumas. Sexo es una llave que abre las puertas a una dimensión donde las leyes naturales pierden validez, que es un nuevo universo en el cual me gusta orbitar, como astronauta perdido engullido en la quietud poética del espacio.

Sexo son mis pupilas, mi saliva, mi sudor, mi sangre, mi desenfreno, mi constante, mi matemática, mi lógica cartesiana, mi aproximación a la locura, mi pelo de carbón, mis labios entreabiertos de fuego, el bronce de mis mordidas, la yaga azulada que hace mi mirada perdida, el sabor de mi semen, cuando como, cuando leo, cuando escribo, cuando lloro; es el aliento perdido, el sonido de mis pulmones, el crujir de mi corazón, el canto de mis torturas.

Sexo es la cosmogonía en la que habito y no solo es sexo en su sentido más coloquial; es sexo, en el sentido esencial de lo que se niega a estar en vida, muerto.

IV. I WILL SURROUND YOU

Eres pequeña, pero grande. Como un sabio dentro de un cuerpo que lucha por transformarse, por desbordarse en la fría plancha de la vida.

Tu mirada en el fino grano fotográfico, que mira hacia mi, hacia otros, hacia ese “prójimo” que amas en la lejanía.

Los tirantes de tus vestidos: negros y que amenazan con caerse como doncellas que se desmayan, con la teatralidad deliciosa de su encanto.

“Buenas lunas”, como dices antes de dejarme con la respiración contenida, con el sobresalto de la sorpresa que me has dado al responder a mis comentarios.

Escritora de verdades, joven experta del mundo nuevo. Seguiré atento a tus travesías en esta esfera azul, que rota, que se traslada y que agoniza.

Friday, April 04, 2008

AYER -sueño, espeleología-


I. AYER -tarde de discurso sobre el ayuno de piel-

Ayer
tuve oportunidad de verte. Pelo de arena, ojos de miel, labios dulces, moscabado atesorado de tu rostro. Pero ayer vi tu piel, casi toda, esbozada a través de telas que parecían planear sobre tu cuerpo, como Cúmulos Nimbus, paseantes solitarios de otoños perpetuos.

Te tuve cerca, pegada a mi. Me hiciste sentir que estaba encapsulado, fisurado por dentro, blanco como mármol, perplejo ante la gracia de tu presencia. Luego vinieron las horas en las que mi voz trataba de cambiar las palabras de enseñanza, por delirios arrebatados, de incongruencias de deseo, como vela a punto de apagarse, pero que quema.

Tu fina figura, tu frente en alto, la mirada etérea.

¿Qué otra fantasía más hermosa puede mi mente exprimirle a mi imaginación?

¿Qué debo hacer para que seas mía, para estar seguro que serás ese accidente, esa estampida, el tornado, la hecatombe?

Dormí envuelto en el sudor de un tiempo que comienza a hervir por las noches, a despertar de madrugada, con los dedos entre las piernas, con el antebrazo y el hombro besado tiernamente, imaginando que son tus labios, quizá tus piernas…

II. SUEÑO -el explorador-

Más allá de los confines de la memoria, descansa en el invierno de las ideas ese presentimiento, abstracto de tocarte, de palparte como algo concreto, que no se desmaterializa, que se queda en el fondo de los cenotes, como polvo, como nieve marina a cientos de metros bajo la superficie.
Veo apariciones de gente que camina por el mundo en estado invisible, les llamo y me responden, mirando a mis ojos con sus pupilas grises, dilatadas por el exceso de aislamiento: les hemos abandonado sedientos, en el desierto de nuestra indiferencia, desalmada asesina de esperanzas y cortejos.

Camino en las tardes acompañado por las voces que me enturbian el pensamiento con sus ecos inesperados, que me sobresaltan, que me agitan. Me dicen secretos que empañan la mirada, que me congelan el aliento, a pesar de todo el plomo del sol, que devora en su radiación hasta la más pequeña bacteria.

Anoche estuve en la oscuridad pensando, en la imagen de objetos que hablen de la ausencia, de sus dueños a lo lejos, cuando no están. Una a una se me presentaban las visiones que pondría hoy en la tela, en el papel… a cuenta gotas.

Tengo dentro grutas, cavernas llenas de formaciones caprichosas. Algunas son presagios fantasmales de amores pasados, otras, la aparición repentina de la realidad, que me hace nadar sin freno, por entre toda cavidad geográfica de mi delirio. Un espeleólogo extraviado en sus arterias, en los túneles de su conciencia.

Con miedo y a veces con desencanto, busqué la luz queme conduciría al génesis de mi torcida pasión, de mi ardor nocturno por tus caderas, por tus formaciones que constituyen en ti un planeta entero de formas por las que quiero deslizarme, caerme y tal vez, ¡hacerme trizas!

Buscando y explorando en mis adentros encuentro solo la resonancia de presencias antiguas, remedos de algo que hubo y que por la crueldad del tiempo, se ha desvanecido, dejando huella en los muros: manos, bisontes, cacerías.

Luego de la perdición viene el reencuentro. Veo azules, blancos, lo verde del bosque; y cuando salgo, me encuentro con el reflejo: espejo siniestro de obsidiana, muro negro y que finalmente, me traga.

Viajar por los intestinos de esta tierra, parajes fantásticos, primos lejanos del miedo...

III. ESPELEOLOGÍA -definición de cuando estas dentro-

“Estuve buceando, luego vi el arrecife, me acerqué a él, tenía vida, estaba vivo”

La espeleología (del griego σπηλαιου spelaion que significa cueva y -logía, tratado), es una ciencia cuyo objeto es el estudio de las cavidades subterráneas.

Espeleología kárstica

Principal rama de la exploración espeleológica, aquella que se desarrolla en cavidades de origen kárstico, es decir, cavidades excavadas por corrientes de agua o hielo en macizos de roca calcárea. Existen también cavidades horadadas en macizos yesiferos, de sal y lava volcanica así otras variantes, pero que al fin y al cabo están originadas por un proceso de disolución de la roca encajante. Estos procesos de disolución se desarrollan de modo muy lento, y pueden tomar millones de años para formar una cavidad y concrecionarla (las estalactitas, gours, excéntricas... son concreciones que forman la llamada decoración de la cavidad).

"sirena mia, que me encantas e hipnotizas con el canto de tu branquia y el crujido de pétalos que sale de tu boca , desparramada en los labios"




Wednesday, April 02, 2008

DESDE EL PUENTE











No me gustaría estar mirando,
Desde el puente;
Cuando partas hacia lo blanco,
a través del cristal líquido de mis lágrimas.

Lugares lejanos,
Pasajes solitarios y soberbios de belleza.
Melancolía grande, como continente;
Vasta como los anillos de Saturno,
silente y en la penumbra de la galaxia.

No quisiera estar en el momento del entierro,
ni cuando las manos cubran los rostros,
ni cuando los puños se humedezcan con el mezcal de la nostalgia.

Amores pasados, conmemorados…
De la misma forma en que el veterano de una guerra,
recuerda el día en que pensó en la negrura de la nada ante sus ojos…
durante la batalla perdida:
durante el estallido, el grito, el ojo cubierto, sangrando.

El respiro angustiado,
Que flota en el aire como el planeo de la gaviota,
Antes de sumergirse en las turbias aguas de los mares.

No quisiera mirar,
Desde el puente.

Friday, March 28, 2008

TRAYECTORIA DE LO INAUDITO


Toda esa aventura de quererte, me ha revuelto entero, por dentro, por fuera… colisiono conmigo mismo, con el grito nocturno del relámpago que al alumbrar la tormenta, muere al instante fulminado en su máxima belleza.

Esta fantasía de adorarte, me ha cultivado plantas mudas dentro, que echan raíces que penetran sin permiso, que se confunden en la maraña de mis tendones, en mis ligamentos, en mi sangre: ¡solo soy carne!

Y es por ello que corro con la misma suerte que el cadáver a la orilla del camino; o la misma tortura del objeto que siendo nuevo fue maravilla y que ahora, es olvido.

La odisea que es tu amor, es el secreto que se guarda hasta que lo encuentra el estudioso anciano, en algún punto arqueológico en el que se descubren derrumbes y ruinas de una incivilizada desgracia; penas ajenas que se convirtieron en leyendas, que son contadas, ilustradas con colores chillantes.

Nuestro amor es el terreno fértil donde se cosechan las semillas sedientas de lágrimas, que serán frutos que desde su primer respiro perecerán atados, decapitados y quemados en el caldero del abatimiento.

Eres el ángel de fuego que se esculpe sola, con la erosión de mis encantos, con la fuerza del viento que emana de mi boca y las lentas, pesadas avalanchas de lenguas heladas, algunas rotas, otras destrozadas.

La epopeya de nuestra pasión,

La fábula de nuestra atracción,

La crónica de nuestros besos…

El irónico y cruel chiste de nuestro desencuentro.

Wednesday, March 26, 2008

MENTIRAS Y OTRAS FANTASÍAS DE LA VERDAD

PRIMERA REFLEXIÓN DESPUÉS DE ESTAR EN EL INFIERNO

Mentir con la materia del humo, sentirse rodeado por episodios perpetuos de desidia, de yermos inmensos que cubren todo lo que el ojo, -curiosa mirilla de la víscera-, es capaz de ver.

Escapa de nuestro sostén hacia una gruta, toda esa masa de pensamientos impuros, pegajosos, que se adhieren a la piel como sanguijuelas regordetas, como dedos hinchados de congelamiento. Frío dentro de mi.

Soy la maceta que al final del pasillo, se descubre ante la curiosidad desnuda. Esa planta que crece en mi entraña no es menos que un pujido de dolor, una extraña manera de mostrarse ante la inmovilidad de la vida que me aqueja.

Los pasos de gatos que con delicadeza recorren mi espina, fracturando mi esqueleto de gelatina, justo en el momento en que mis labios saben a ese aroma que sale de tu huir constante.

Te resbalas de mi cerebro, como si estuvieras cubierta de aceite que sabe a madera de nostalgia. 

                                               Sigilosamente, 

sin un solo crujido.

Mentiría si te dijera, que cuando mis párpados me entierran en el mausoleo del sueño, no estas ahí. Mentiría si te dijera, que cuando brota de mi piel el manantial de la fiebre, no estas ahí.

Todo lo que se posa en mi historia es como el insecto que no sabe nada de quedarse quieto. Mis vivencias contigo es polen que fecunda a la solitud y le preña con hijos que antes de nacer la devoran.

Fantasías de la verdad, de esa realidad que como pesada cortina cubre toda iluminación externa... 

que ve hacia afuera,

  lejos de aquí, 

¡a cualquier parte!

LA INTERMINABLE SED DE TI



Ayer por la tarde estuve contemplando tus ojos de cerca, la fina piel que cubre tu rostro y que se abrocha a tu cabeza con esos labios delgados y rosados, de los que salen palabras moldeadas con tu voz firme y sorprendida.

Mi mirada se enredó en tus finos cabellos, rizados y de cobre, deslizándose sobre cada uno de ellos, resbalando hasta llegar a la caída reposada de sus raíces sobre tus hombros.

Justo hace unas horas eso ocurrió y aún no doy crédito a lo vivido, pues una burbuja de éxtasis no me dejó percatarme del tiempo, de su oblicuidad y de su paso lento o rápido, según las leyes de relatividad, física imposible para cuando se contempla de cerca el poema de una femenina creación: tu sola presencia.

Vivir apartado de ti me colmó de sed. De esa sequedad en la garganta de mi existir, que me apretaba a diario contra los fríos muros de una abandono callado y dócil de su desgracia. Pero por fin llegaste ami lado y me diste de beber por mis ojos y mis oídos casi muertos.

Sabes que eres ese suspiro que cae leve como el rocío y la niebla sobre mi, desparramada y etérea. Sabes que eres para mi la pluma que roza mi espalda desnuda en los confines del espacio, de este fragmento de vacío que vivo y que a cuestas cargo, como un paquete de espinas y de tormentos que se lamen con la lengua, que se mastican suavemente con cada parpadeo que se los devora.

De mi memoria, surgió una imagen que traduje a líneas y tonos de gris. Una mirada perdida y tranquila en la metáfora de una hoja de papel que propone una realidad nueva, una representación que logró ser independiente de la prisión de su plana superficie. Te dibujé con los mismos padecimientos que experimenta el descubrimiento de un milagro, de un mito por fin revelado ante los ojos que expanden su pupila ante lo inaudito.

Con cada trazo que incidía sobre la indecencia del papel en blanco, una parte de mi, pequeña y diminuta como los puntos que conforman el cielo nocturno; se depositaba en forma de presagio, de anhelo y de calma tensa que espera, como la marea nocturna en el mar, en ese vasto mundo acuático de recuerdos torcidos por la distancia de los días.

Logré después de unos minutos, concebir el rostro tuyo en una pieza única de materialización de idilios. Trazos que de repente eran como rasguños sobre las sábanas mojadas, sobre la carne trémula del amante que te posee por sorpresa, el escalofrío que se siente en la caída libre, cuando te caes de la cama pensando que te precipitas hacia la nada.

Soy de madera, soy de aluminio, de plata que refleja en sus deformaciones lumínicas, toda forma concreta de ti, que te procesa en la remota jungla de venas y arterias que se aglomeran gritando en mi corazón.

Eres mi adoración.


Sunday, March 23, 2008

DESAPARICION

Nada ha sido fácil. Todo se nubla y se descompone. Grito en silencio como los hongos que crecen en mi jardín, en ese pequeño espacio de naturaleza en el que me recuesto a pensar, a anhelar el día en que me vuelva tierra, moho, humedad, caracoles, gusanos.

Miro a mis dedos escribir. Me encabronan porque estén tiesos, fríos, sedientos de algo que tocar ¿o será que deseo ser tocado, deseado?

De nada sirve la poesía, ni las prosas encendidas, ni apasionadas.

Estoy aterrorizado.

Oculto en las sombras de un taller sin luz, que huele a pintura fresca, pero que también huele a mi desencanto.

Petrificado, por la simple idea de perderme en mi mismo, de no volverme a encontrar jamás.
¿Habrá terminado mi erotismo?

No, ese no tiene fin. Pero al mismo tiempo es como un hoyo negro, que devora cada partícula del cosmos, a rumbos desconocidos, mitológicos.

Creo que ya nada tengo decir al respecto.

Necesito que me hagan el amor, que me desbaraten, que me hagan volar alto, que me miren bonito, que me toquen con dulzura, que me aprieten, que me prueben como a una fruta nueva, que me utilicen, que me besen, que me muerdan…

Estoy harto de ahogarme en mi propia saliva!!



Tuesday, March 18, 2008

PUNTOS SUSPENSIVOS



“Escuchando los pasos de fantasmas, que se pasean velados por las madrugadas grises de mi infancia”



I. SENSACIONES

Instructivo para lidiar con mi cuerpo, cuando se requiere de deseo.

El mejor estimulante sexual para mi, son las manos femeninas y la relación que éstas guardan con su intelecto. Rara vez me fijo en otra parte del cuerpo femenino con fines sexuales. Las manos lo son todo.

He sido acariciado por diferentes tipos de manos: las que hablan, las que escuchan, las que acarician, las que son violentas, las sumisas, las inteligentes, las creativas, las musicales, las delgadas, las morenas… ah! Las blancas!!

Cada par ha pertenecido a diferente dueña y al mismo tiempo a la misma, según.

En cada paso al éxtasis, han estado presentes los dedos que me tocan y que me abaten con placer intenso; me derrumban hacia un terreno extraño de ensoñación, de una tierra soñada con tintes rosas, cielos escarlatas, tierras azuladas que huelen a menta.

Luego, la combinación que me abre por completo al ser “amado” es sentir la presión de sus dedos contra mis pezones, pues esta es la cumbre de mi sensación última, de mi explosión hedonista.

La mujer que logra hacer sintonía entre mi pecho, mi respiración y sus manos, es finalmente la amante que jamás será olvidada.

Tres figuras se dibujan en mi futuro.

II: PUNTOS SUSPENSIVOS

Dejaré de postear unos días, me tomaré un descanso. Me faltan las ideas, motivación para seguir indagando en el terreno de la pasión.

Estoy seco, pero no durará mucho.

Mientras, estaré dedicando todo el tiempo a mi. Me he descuidado, me he roto, me he fracturado.

III. NUEVO COMIENZO

Esta fue una etapa de mi vida en la que conocí mucho de las mujeres. Pero hoy, doy por concluído un momento en mi vida. Se avecinan nuevas experiencias, nuevos horizontes donde habré de mirar.

Mientras reposo, me recuesto en mi sillón de mi taller a contemplar mis últimos cuadros, a recorrer con mi vista, todo lo que me rodea en este lugar donde he escrito muchos de mis posteos, donde he llorado y donde me he emocionado, donde he sido infeliz y donde he tenido la fortuna de conocer la dicha.

Hoy soy otro, diferente.

"¿que puedo decir?, cuando te dibujo analizo tus formas, veo a través de tu piel, me tragan tus labios entreabiertos, te pinto y te pinto como para tratar de poseerte, de tenerte cerca de mi; pero ese posteo, ya vendrá... Nadie lo sabe, solo tu, yo y mis cuadernos".


Sunday, March 02, 2008

SEÑALES DE VIDA

Recibí noticias tuyas. Se que estas bien, que ese silencio de días, ha sido un descanso breve para pensarnos, gratamente, en la tibieza acongojada del tiempo.

Llega tu voz a mi oído, por vías electrónicas que transforman a ese sentimiento de extrañar, en una lluvia de cápsulas que engendran sonidos de una melancolía dormida, de bostezos petrificados en el seno de nuestro amor.

Dos personas pueden estar juntas aun cuando se interponen las circusntancias, los problemas cotidianos de lo extraordinario. Veo flores blancas, tallos verdes, hojas nuevas que visten los jardines de frescura y de promesas alentadoras.

Veo tu imagen, sonriente y tu mirada fija en un infinito electrónico...

Te suspiro y te pienso a diario, viendo los frutos de tu jardín.

Metáforas, todas ellas metáforas de "mentiras" que gritan verdades, que se desgarran en mis pupilas haciendo de mis ojos, esferas rojas de llanto.

La cera interna de mi núcleo se disuelve en tu encanto, en tu recuerdo de noches largas y madrugadas cortas. Teléfonos celulares que se activan de repente; palabras que vuelan en la noche y en secreto, cruzando por los circuitos de un satélite que los apunta, dirige y lanza hacia mi, en mi cama; mientras estoy tocándome, mordiéndome por ti, fundiendome en tu cuerpo virtual, que suda y sacia mi sed.

Señales de vida. Pulsar, galaxia,  super nova... respirando por mis poros.

PD: en este post no hay foto mia, porque se trata de que me recuerdes... constrúyeme en tu memoria.

Wednesday, February 27, 2008

DULCE, DULZURA -partes de mi cuerpo, secretos-


I. Dulce, DULZURA

a) noctámbulos, periférico

Pude verte de cerca, pude tenerte cerca y sentirte. Rojo, es el color que ahora me llena, que me interroga acerca de lo que hago. Rojo, como ese que portabas, como ese que cubre tu cuerpo del frio, color de arteria, de vena expuesta.

Silencio en la avenida, autos dejando a su paso la imágen fantasma, de un tiempo que se vuelve pasado inmediato, abandonando su luz en mis pupilas, como si se tratase de estrellas muertas hace miles de siglos.

Periférico lucía como una ruta alegórica de la ausencia; luces verdes que colorean los pilares del segundo piso; nosotros debajo, corriendo en automóvil hacia un lugar definido, pero al mismo tiempo sin localización, carente de latitud, de longitud. No esta en los mapas!!

Priférico silencioso. Un still, un recuadro que me muestra en una acción nerviosa y contenida; cine mudo de un querer que quiere, pero que todavía no se anima a querer.

Mis recuerdos recientes de madrugadas frías, se aglomeran en mi garganta, no me dejaron hablar, solo aceptar el viaje silente, llevarte a casa. Te fuiste, ni una palabra más, solo el ruido de mi motor interno, acelerando con el freno puesto.

b) fusión nuclear

Di vuelta a la derecha, me sonrió Revolución con un güiño cínico. Llegué a mi casa con la misma velocidad del hidrógeno, cuando se corta por la mitad, destruyéndo mundos de incongruencias aleatorias, de fantasías inconcebibles.

c) Helio a millones de grados, ardiendo

Si, las estrellas me recuerdan a ti, y no te olvido.

II. PARTES DE MI CUERPO

Con mis dedos rozaba los pezones de mi pecho, herido. Las cicatrices petrificadas en mi piel me hablaban del pasado, de tus ojos yéndose, como en una peregrinación hacia el precipicio.

Logré mojar con mi saliva la yema de mis dedos; mis pezones se levantaron, como queriendo sentir tus labios succionando de ellos, para hacerme gritar en un ardor de terciopelo, de respiración sublime de criaturas pequeñas, durmiendo en el sueño de la creación.

Pero al instante que logré encender el atentado suicida de mis deseos, una carga explosiva de pequeños núcleos de voces, se escondía en las partículas de mi materia, gritándome tu nombre, lanzándome cabellos negros sobre mi rostro, ¡voloviéndome loco!

Y entonces corté mi cuerpo en partes, lo dividí con el fin de darme a ti, en pequeñas cantidades, quiero que me tengas, que me mastiques, que me escupas, que me detengas en un sorbo de licor adulterado con fuego negro de pasión, agitándome amorosamente dentro de tu boca.

¿Puedes ver mi cuello?
¿Puedes ver como mi pulso se acelera,pero se detiene cuando estas cerca?

III. SECRETOS

-hoy me lavé los dientes con una pasta de dientes sabor a Anís.
-me comí dos galletas de mantequilla y nadie se dió cuenta
-el domingo tuve un orgasmo en pleno Insurgentes, me agarré fuerte del volante, apreté mis dientes, nadie se dió cuenta. Sh!!
-me quedé con el cambio sin decirle a nadie
-anoche desperté y con los labios entreabiertos, se me salió la saliva durante, ¡quien sabe cuanto tiempo!
-me estuve cuidando de un policía, mientras sigilosamente, me ponía el cinturón de seguridad
-hace una semana me pasé un alto
-hace dos noches salí de bañarme y después que me vestí; luego, me percaté que no me había enjabonado!!
-luego de leer a Amparo Dávila, me recosté en mi cama a jugar Call of Duty y me quedé dormido


y

-anoche lloré por ti

Monday, February 25, 2008

QUIDAM: retrato y varias cosas


I. QUIDAM: persona, sujeto, autorretrato

Jean-Luc Nancy en su libro, La Mirada del Retrato, nos habla por medio de un ensayo directo y profundo, acerca de las reflexiones que le evoca la pintura, cuando ésta aborda al retrato como su tema principal. En la primera parte, hace referencia hacia un concepto que considero importante, para el entendimiento de uno mismo, cuando lo que se persigue, es la contemplación reflexiva del self.

Cito: “El objeto del retrato es, en sentido estricto, el sujeto absoluto: despegado de todo lo que no es él, retirado de toda exterioridad”.

Y tomo este enunciado, como punto de partida, en la especulación que me inspira la introspección exteriorizada e interiorizada de mi persona, como sujeto.

En este blog, he publicado cosas relativas a mi vida, a mi condición de hombre y más importante todavía, un retrato desnudo de mi sexualidad, mis pensamientos más íntimos, de aquello que esta eclipsado por la sombra de la obviedad.

En algunos momentos he hecho referencias a ciertas vivencias de mi vida, como si se tratara de reunir un cierto cúmulo de vivencias, con la intensión de entenderme, y de comprender tanto al sexo opuesto, como a los que pertenecen al mismo orden de género, que me define llana y biológicamente como hombre.

De cierta forma, Ideario Terminal es una especie de lienzo donde divago y fantaseo, donde afirmo y hago evidente, mi condición existencial como un ser humano, preocupado por lo que le afecta directamente; obteniendo un resultado un tanto exhibicionista, sin prejuicio, sin censura.

Publico fotos de mi aspecto físico y al mismo tiempo, trato de definir ciertas actitudes y comportamientos, como complemento a la imágenes, a los videos que de manera metafórica, hablan de lo que vivo, de lo que experimento libremente, de mis desventuras y suertes en el campo del romance y del erotismo. Mi manera de ver la ternura, lo erótico, lo perverso, lo oscuro, lo bello, la eternidad y el universo.

¿Y todo esto tiene que ver con una forma de retrato?

Si, aunque la respuesta no es fácil, si tomamos en cuenta, que como se dice en el libro de Jean-Luc; el retrato debe reunir varios requisitos que lo conforman, claro, considerando que el filósofo parte de una contemplación y apreciación del arte moderno, quizá contemporáneo; en particular, de la pintura.

La relación con el arte es, -para los que me conocen de cerca-, una parte propia e inseparable de mi personalidad. El arte es también el vehículo con el cual puedo transportarme dentro y fuera de mi; hacia adentro y hacia fuera del que me observa, del que me mira ya sea con ojos de artista, o con los ojos del deseo. Para enjuiciarme o para halagarme.

Sexo, ficción, experiencia, fantasía, arte, concepto y literatura; se conjugan en este blog como un amasijo a veces incongruente, desesperado; pero que tiene una semejanza absoluta, con lo que soy. Es el caos y la composición caótica de mi esencia como “persona”, como “alguien”; al mismo tiempo que como pintor, como artista e ineludiblemente como hombre.

Más adelante, Jean-Luc Nancy escribe lo siguiente: “(persona por ella misma), es decir, ni como personaje, ni como personalidad, sino por si, sin extensión ni restricción”.

A lo anterior, entiendo que un retrato –hablando de la pintura- debe tratar de manera única al sujeto, apartándolo de todo aquello que afecta la claridad con la que se le observa; dicho de otra manera y en el contexto de este blog, el retrato debe de concentrarse únicamente en lo que es el sujeto en cuestión, sin los atavíos que le adjudican una manera de ser, una identificación socialmente codificada; ser, solo él, por sí.

Este blog tiene esa intención y acepto, que muchas veces se ha salido de este eje primordial, y ha caído inevitablemente en el la tentativa de la dispersión ideológica, propia, por supuesto, de una mente imaginativa e inquieta, que no para de analizar, de auto razonarse; y que frecuentemente, por medio de las herramientas de la literatura, es tarea difícil, hacer un auto-retrato "absoluto", sin atavíos e intromisiones de las diversas características que me confieren cierta personalidad.

Es por ello, que ahora trato de afirmar por medio de esta meditación, que Ideario Terminal trata de mi, no por una vulgar exhibición de la vanidad, sino por la exclusiva indagación sobre el quídam, sobre mi, porque como artista y hombre me cuestiono, me planteo ante los ojos del lector como para someterme a un juicio, a un litigio que en medida de lo posible, me confiera una identidad, apartada de todo lo que la sociedad conoce de mí, tan solo como un recubrimiento que me permita encajar en un mundo, que me azora por su simulación, por su aparente sensibilidad.

Me atrevo a decir, con firme determinación, que me considero un ser ordinario, pero modificado constantemente por una hiper-sensibilidad, que me brinda la posibilidad de trasladarme en mi interior, cambiando y transmutando en diferentes estados físicos de la sexualidad, que es el leitmotiv y sustento para mi creatividad.

Si se trata de mostrarse "absoluto", según Jean-Luc Nancy; por este medio dejo los pinceles y las texturas y me concentro en lo que vivo, porque ello es lo que define mis actos, mi comportamiento y lo que me define en el mundo y me ubica en él; apesar de que esto último, sea un concepto contradictorio a lo "absoluto", que a mi parecer, solo puede captarse a través de la pintura/dibujo.

Desnudo, mirando directamente, estudiando cada fracción de mi carne, -que es la antena receptora de todo lo que digiero-, con la mente y con el corazón, transformándolo en sentimiento, erotismo y pasión.

El libro de Jean-Luc me sirve en general para reflexionar acerca de dos cosas esenciales: sobre mi propia imagen, tratada en este blog de manera lieteraria y meditar también, acerca de lo que es el retrato en la pintura -mi profesión-, como un medio de exploración que en su pretexto temático, encuentra ruta hacia un destino regido única y exclusivamente por lo pictórico.

II. AUTORETRATO –érase una vez una entrevista-

“No suelo hacer autorretrato en mi obra pictórica, porque entonces tendría que pintar a cada mujer, a cada hombre. ¿O será que el pintor en su afán de retratar a alguien, se ve a si mismo y se plasma finalmente una parte de él, de forma inevitable para habitar por siempre en el cuadro? Pintarme a mi mismo es una práctica delicada, que requiere de valor y de coraje, pues uno puede encontrarte con aquello, que normalmente es invisible, fantasma, espectro”.

de una entrevista que me hicieron, para un ensayo académico sobre el tema del retrato, alumnos de la UVM México DF, 2007

III. VANIDAD –preguntas, no preguntas-

Estoy plagado de cosas en mi cuerpo que me abstraen, que se conjugan de tal manera en mi pensamiento, que termino por dejarme llevar por esa corriente que me arrastra cuidadosamente hacia un viaje interior.

Veo mis ojos, mis manos, mis brazos, mi pecho… mis pies, mi sexo, mis nalgas, mis rodillas. Me fracciono, me disecciono, me expongo. Porque a diario creo, que mi cuerpo es una posibilidad, un estado temporal en proceso de envejecimiento, materia que se transforma para finalmente unirse con el todo del cosmos, con los elementos: tabla periódica de sentimientos.

Mi carne es, pero al mismo tiempo, dudo de su semblante: lo cuestiono.

He decidido arrancar los prejuicios de mi, de arrojarlos lejos y de descubrirme, de venderme, de prostituirme, de regalarme; de exponerme al libre uso que quieran darme mis amantes, mis amigos, mis amigas, mi familia: la gente.

Quiero dar mi cuerpo, ofrecerlo como ofrenda al acto del amor, de lo sexual, pues en ello encuentro al reflejo, a esa imagen que representa mi estancia, mi permanencia física, pero también mi ausencia.

Mis fotografías son el indicio de lo que está, en otro lugar, en otro momento, sintiendo y percibiendo.

Significan ausencia, pero al mismo tiempo, como en mi pintura; son únicas, es decir, que son.

IV. GOURMET –de cómo cocinarse con una mujer-

Basta que pruebes los dedos de mi mano, recorriendo cada milímetro de tu piel, para que ésta se erice, para que te recorra por dentro ese impulso atómico de implosiones y explosiones orgásmicas, de pétalos de rosa que nadan inquietos por tus venas.

Quiero que pruebes mis labios entreabiertos, que los muerdas gentilmente, que les extraigas el jugo de deleites, oasis de melancolía hecha poesía, música que no se escucha, sino que se toma y que se traga.

Deseo que me mires a los ojos cuando de entre tus piernas, tu sexo se corra a manera de cascadas, que caigan para calmar la sed de mis poros, para ahogarme en el sabor de tu centro corporal, de tu feminidad que apetezco, de la que necesito como el fármaco que me calma, que me tranquiliza y le pausa ami vida; la detiene, la alenta y así, me enajena.

Luego me desgajaré como una naranja dulce sobre tu boca, saciando tu sed de mi, exprimiendo hasta la última gota de ese cristal líquido que sale espeso, tibio y que resbala por tu boca hasta caer lento y perezoso hasta tus senos, hasta tu vientre que es génesis de mi locura. Alfa y omega de mi amor insaciable por ti ¡ser hermoso!

Bella mía, ven a mi por la noche y ¡ráptame!, hazme tuyo y ¡devórame!, hasta que no dejes rastro de mi, que soy tu presa de amor y exaltación.

Soy el hombre que se extiende por tu piel, que parece caracol invisible que se arrastra en ti, hasta electrocutarte, para sacudirte de tus agobios, de tus tensiones, de tus miedos, de tu rutina.

Eres la emperatriz de mi mundo, que sepia y azulado se transforma en sudor nocturno, que se seca con las blancas sábanas, que como un soplido, cubren mi piel desnuda, saboreándome completo, como un caramelo de moscabado, como una caña que se tuerce entre los dientes de un espacio íntimo que me perfora, que me penetra para hacerme solo de ti; que extrae la dulzura, la miel de mi lujuria.

Basta con que nuestras miradas se encuentren, para que solos, tú y yo seamos testigos de una colisión de dimensiones astronómicas, inimaginables para aquellos que visten de prejuicio, para aquellos que no se atreven a la entrega completa al placer de tenerse uno al otro.

Pegados, tu y yo. Adheridos a nuestras carnes, fusionando el bronce claro de nuestro cuerpo.
Tú, engulléndome con tu sexo, apretando con los músculos de tu orgasmo, cada milímetro de mi apéndice enrojecida, hinchada de suspiros, de convulsiones que chorrean vida, amor, lujuria, desesperación: consumación.

V. INFANCIA EN EL PRECIPICIO –breve recuerdo que rechina suavecito-

De niño me paraba a la orilla del desfiladero. Mi pelo revoloteaba, jugando con el viento, humedeciéndose con la brisa fría de un mar embravecido, escandaloso en su chocar con las rocas, erosionando sus formas en caprichos escultóricos de romances impetuosos. Era un niño.

De niño, amaba encerrarme en la habitación vieja y con olor a moho, donde alguna vez vivió mi abuelo. Mi abuelo era un hombre de madera, que crujía en sus movimientos, que petrificaba en su cama y en su silla de donde, a través de su ventana, contemplaba las victorias pasadas de su vida. Mi abuelo era de campo, olía también a tierra, al surco de la cosecha, al trabajo que termina solo cuando el sol se oculta.

Ahí me encerraba, a tocarme, a acariciarme... sin prisas, lentamente; a exprimir de mi el aún tierno jugo de amor, que al brotar de mi cuerpo lo llevaba a mis labios, saboreándolo con el mismo gusto con el que se degusta el más delicioso caramelo.

Once años tenía cuando descubrí que estaba hecho de hojas secas, de musgo, de néctar agridulce, de imaginación lunática, de amor incondicional a la vida, a la mujer.

Hoy soy un hombre, y ya no me refugio en el antiguo aposento donde vivió mi abuelo; pues la misma calma y quietud la he descubierto en tus brazos, en tus palabras de deseo.

He regresado a esas playas que se enojan con los vientos, que se manifiestan bravas e incontrolables, pero ahora no miro hacia el precipicio donde se suicidan las olas, porque ahora miro al cielo donde nacen las estrellas; donde me reuso a ser de madera, como mi abuelo.


Thursday, February 21, 2008

ANTIMATERIA -PATOS, DEFINICION-



Esta mañana ha comenzado extraña, como si fuera producto de una visión fabricada por el deseo a sentir, que todo lo que vives es una simulación, un vistazo a penas dibujado de nuestra realidad.

La verdad, esta experiencia me sucede a menudo, sobre todo cuando tengo ansiedad, cuando estoy preocupado por cosas que son, que pueden ser, que podrían ser y que no serán. Tal vez un dilema bastante ocioso, pero lo importante es que me resulta invasivo, me distrae de vivir, me deshace y me transforma, me vuelve mierda, otras veces solo fragancias.

Llegó a mis manos, un CD de Antimatter y desde que lo adquirí lo he escuchado varias veces, tratando de hallarme en sus atmósferas sonoras, tratando de encontrar consuelo a esta desventura de la hiper-sensibilidad, las desventura de recibir toda experiencia como de forma exagerada, de manera ampliada: me destroza, me conforma.

Las canciones de este álbum hablan de condiciones existenciales melancólicas, grisáceas, de polvo angelical disperso sobre nubes bermellón; pero al mismo tiempo, me remiten a ambientes tibios y enrarecidos por la nostalgia de sentirte deseado y quedarte aquí, petrificado, lamentándote por la ausencia del ser que te enciende, del ser que te plasma contra una idea vaga, difusa de amor, que viaja a velocidades impresionantes a través de los cables, de los circuitos, de las pantallas.

“Alguien me piensa y yo aquí estancado, anclado a mi cuerpo inútil, que no puede trasladarse a velocidades de inverosímil rapidez!”

Necesito drogarme con el perfume de la musa que me consume, aquella constelación que es dueña de una fracción de mi ser, que me posee completo en un frasco de materia frágil, que se rompe al primer movimiento brusco de mi mirada triste, que espera impaciente, petrificada en una sala de espera verdosa, como si estuviera embotellada en una lágrima de cristal antigua, pegajosa.

No pude evitar llorar por la noche, contemplándote huidiza en mi memoria. “Memoria”, es una palabra que comienzo a odiar, que parece que es una enfermedad extraña, una infección fatal del corazón y que la contagia el cerebro, a todas las extensiones de tu cuerpo.

Antimatter es el sonido perfecto para extrañarte, para sentirte…

Es el soundtrack de mi tacto temblando, de mis labios entreabiertos besándote, de mi piel cubriéndote.

Durante las primeras horas de la madrugada mis lágrimas caían, y desaparecían en la crueldad regocijante de mi almohada -golosa insaciable de placeres y de torturas-, al tiempo que la guitarra y la voz retumbaba en mis tímpanos, chocando hasta destrozar toda noción de conciencia, hasta dormirme en ese berrinche torcido de la sed incontrolable por mi droga hecha mujer, de mi vicio que es la imaginación de recorrerte completa, jadeante, desde tus labios hasta tus pies.

Luego, un sueño de árboles destrozados, de valles sepias y enajenados de infamia. Como si ese bosque hubiera sido el escenario de una batalla sangrienta entre tu ausencia y mi saliva tibia, que quiere ahogarte en su ternura.

Luego desperté, justo cuando las sombras de mi ventana dibujaban sus siluetas mas siniestras. Me quedé observándolas, sin más temor que aquel que me dice cosas en las noches, con risas de niños descarnados, que corren por los pasillos, que se corretean sobre mi techo, gateando de cabeza sobre mi alcoba, mostrándome sus dientes y gritando: -¡la has perdido!-

Después de ese terrible sobresalto vinieron tus brazos, me raspaban el ansia, quitándome de encima esa terrible estática, de chispas negras que me comen la piel, que aniquilan mi sexo.
Descargas destructivas de una energía indeseable; las arrancaste con las uñas.

Luego, en busca de suavidad me recargué sobre tu cadera, que era la base arrulladora de mi cansancio existencial, de mi hastío de encontrarme en una latitud, lejos de tus ojos, de tu pelo cayendo como cascada de seda sobre mi pecho, consolando a mis pezones firmes y pequeños, listos para tu beso.

Más tarde, ya con el sol sobre los muros de mi prisión de carne, tomé los lápices y las plumas. Con mi mano quejumbrosa, dibujaba al tiempo que los huesos se me fracturaban en piezas pequeñas, de punzadas agudas, dolientes por la ilusión de tenerte. Necio con los colores, -como siempre- traté de regresar a mi mesa a seguir tratando de fabricar imágenes que le hablen al mundo, que se hagan escuchar con sus formas y sus colores de atrevimiento melancólico.

Hoy extraño que mi teléfono suene, lo veo entristecido, que esté seco de tu voz.

La pantalla en mi computadora se traga mi silueta por completo, como si estuviera yo hecho de bytes, de numeraciones binarias, verdes y blancas penetradas por ideas de perdición, de lujuria cariñosa, de ternura perversa, de rostros en ventanas que asoman al precipicio de la duda, de esos muros enormes y altos que se erigen sobre desgracias pasadas, y que miran hacia arriba, buscando las estrellas, de nuevo las estrellas.

PD: la antimateria te espera aquí… y te regalo mis oídos para que la disfrutes.

PATOS -recordándo el amor, humanidad-

Compramos una pareja de patitos y me emociona tremendamente como están siempre juntos: donde va uno, va el otro. Duermen pegaditos, refugiando su cabecita entre sus tiernas alas. Limpiándose mutuamente, refugiándose uno con el otro: en su soledad, se tienen uno al otro.

Cada vez que mi cordura necesita alivio, dejo mis pinceles, dejo mis libros, mi vida y voy a mirarlos y sentirme conmovido por esa fragilidad vital, por su pequeñez.

Antimateria: la antimateria es la contraparte de la materia. Su existencia confirma la teoría científica de la simetría universal que dice que cada elemento del universo tiene su contraparte. La antimateria está compuesta de antipartículas, opuestas de las partículas que constituyen la materia normal.

Monday, February 18, 2008

STARS –a nice pair of shoes, cerca del cielo, kitten

I. STARS

"Antes de leer, debes iniciar con esta idea, que es vaga, etérea, pero que tiene cuerpo y se llama como mi nombre".



Lunes 18 de febrero de 2008
Desperté con un sobresalto. Abrí mis ojos y al ver el techo, borroso, distante, lo único que pasó por mi mente era la imagen difuminada de un secreto, de una promesa que me entusiasmó ayer por la noche: ¡un viaje a las estrellas!

Salí de la cama, torpe, lento aún por el sueño, por el cansancio de una rutina de trabajo constante, sin interrupciones, de un fin de semana intenso, que no me dejó respirar.

Hoy, desde muy temprano, se escuchaba el tránsito desquiciado de la ciudad, de esta angustiosa selva fría de concreto, que con su escándalo amenazaba con esperarme a que saliera para vivir un día mas, sobrevivir de nueva cuenta; pero yo tenía un secreto: "te he encontrado".

El frío está por terminar y me alegra, porque al fin podré dormir de nuevo con mi piel arrullada en la noche, tan solo por una fina sábana blanca, tibia, acogedora y nada más. Mi piel, a piel con la textura del algodón, de los sueños mojados que huelen a mares de luna.

Los meses de frío fueron desastrosos, no pude conciliar el sueño pues la ropa me molestaba, no soportaba ni una playera y era un triunfo genuino lograr dormir; pero ayer, la casa estuvo caliente y en mi taller se percibía un clima suave y respetuoso de mi cuerpo semi desnudo.

Ayer viajé a las estrellas y estuve cerca de ellas.

Me dijo cosas que me emocionaron, que me despertaron este día, que me empujaron de nuevo a la vida y al re-encuentro con una posibilidad de placer, de cariño, de pasión: soy adicto a esa idea, a esa sensación.

Tomé café a las 6:30am. Atento al reloj, pensando, con la mirada fija en la nada. Solo podía morderme las uñas, pensando en tus labios, dibujados tenuemente en una fotografía que no dejo de mirar en mi recuerdo, la guardo viva, respirando… palpita.

Luego subí a mi recámara a ducharme, pensando en los buenos presagios de un futuro cercano, que se dibuja agradable, acolchonado. Pensé en huracanes, en tormentas, en pisadas en la arena, en esa arena que tienen tus playas vírgenes, frescas ¡preciosas!

II. A NICE PAIR OF SHOES

pair |pe(ə)r|
noun
a set of two things used together or regarded as a unit : a pair of stars.
• an article or object consisting of two joined or corresponding parts not used separately : a pair of stars, a pair of red shoes, a nice pair of flowers from my garden.
• two people related in some way or considered together : a company run by a pair of lovers | lovers work alone or in pairs.
• a mated couple of human beings : nine breeding pairs of birds.

Rojos, color de pasión, con dibujos blancos. Manchas de leche, líquido amoroso derramado en el color del amor, en el color del sentimiento, de flores que crecen en los campos de mi ilusión.
Imagino unas piernas torneadas por la altura, por esa cercanía tuya con el cielo azul, o rosado: como te guste.

Veo tu colección de zapatos y pienso en todas las veces que esta tierra tuvo la dicha, la suerte envidiada de tocar tus pasos, de sostenerte dama castaña, de palabras lindas, de puntos diminutos en el cielo que son estrellas, Sparks!!

Písame con ellos, perfora mi corazón y ríndelo a tus pies, ante tu juventud, ante la crema de cobre que cubre tu cuerpo. Eres ilusión y fantasía, fantasma y espectro benevolente de una nueva pasión, indescriptible; clara como la constelación de Orión, como las nuevas formas del universo. Perfórame profundo con tus tacones, húndelos en mi pecho, lastímalo y ya luego, lo consuelas.

Con tus zapatos rojos bailas en mi tranquila impaciencia, en mi pulso tembloroso que esta desesperado por tocarte, por ser tuyo; por romperse ante ti en millones de partículas y que las juntes, pegándolas con tu saliva de cristal y perfume de maderas.

III. CERCA DEL CIELO

Y caminé por la orilla de tus pestañas, conservando siempre mi paso ligero, para poder contemplarte todo el tiempo, todo el día, toda la noche.

Quería quemarme contigo, estrellarme contigo, hacer una explosión cósmica, desparramar nuestro deseo por toda la Vía Láctea.

Tus ojos me tragaban, y yo contento dejaba caer mi cuerpo ante ese abismo de sentimientos, de infinitos, de parábolas hiperbólicas de alientos jadeantes, de orgasmos petrificados en la piel del tiempo.

¿Tiempo?
-paseando ayer, lo he extraviado-

IV. KITTEN

Cierta ocasión, andaba silencioso, cuidadoso de no tropezar con una desilusión. Llegué a mi canasta y enrosqué mi cuerpo, lamí mi pelaje y contemplé adormilado la majestuosa belleza de una idea, de esa idea de ronronear contigo, de crujir entre las sábanas, de sudar contigo.

Pero estaba inmóvil, en mi canastita; esperando mi tarrito de leche, tibia y blanca.

La beberé hasta que mi hocico se transforme en labios, en esos anexos de carne dulce que se abren rosados, hinchados de pulsos cardiacos, en espera de tus besos, en espera de tu cuerpo entrando en el mío.

¡Venas que se inflaman entre mis piernas!
¡Sangre que circula imparable dentro de mi piel, de mi hueso, de mi materia gris, volviéndola miel y rosa!

V. LIGHT YEARS

Mi cuerpo es el pulsar de una negrura en el invierno de la creación. Implosiono, me contraigo hacia el centro de mi origen, me concentro enérgicamente para estallar sobre ti.

Las palabras del científico deben ser convertidas a poesía, pues tu vives en ella, eres ella: mis estrellas, reflejo de un espacio inhabitable, pero que poseemos los dos, en nuestra distancia, en esa distancia que se rompe con el viaje poderoso del pensamiento.


"Escucha atentamente la explicación del sabio, y en sus palabras de conocimiento encontrarás justo, la descripción más precisa de mi cuerpo: fusión, enigma, estrellas que nacen, sistemas planetarios clavados en la conciencia de un sueño, razonado por el corazón, suspirado por un tiempo evolutivo del deseo".







Wednesday, February 13, 2008

SUEÑO EN PROCESO











Hace unos minutos,
perdí mi mirada
en los confines turbios del recuerdo.

Dibujaba con mis pupilas
el tibio perfil de tu rostro,
emplumado,
embalsamado por la ternura recóndita, ácida y deleitosa de tus cantos.

Es por ello que esta noche haré un secuestro.

Un rapto de pasión pura, que sufra
y se lamente.

Nadie pagará por su rescate y yo la gozaré hasta el cansancio,
hasta que termine como el corcel que se desboca,
para huir de la feroz tormenta;
como aquel maniaco que tiembla ante su vicio, incontrolable,

c
a
y
é
n
d
o
s
e
.
.
.
.

Hace unos minutos me callaba,
me resbalaba de mi espíritu
y por más que extendía mis brazos,
mis desesperadas manos...
no pude sostenerme.

Mi corazón se asoma por una ventana y se despide,
se despide de ese intento,
del intento palpitante que no se atrevió,
que así,
mudo
y enrarecido... se murió.

!!!!EDRABOC
como el reflejo del príncipe amargo.

Decidió morirse…
¿o a caso esta dormido?

Y puede ser que éste,
sea el último texto que escriba desde el cielo,
pues en breve he de arrojarme a tus brazos de fuego,
esos brazos que me dejarán sin aliento:

¡pequeño como el hombre!
… figura fatal de pretensión

-“me aprietan contra tu pecho, suave y terso en su perversidad de abandonarme, en el frío, en la lluvia, en océanos malvados de carmín oscuro, de venas derramadas como miel sobre las heridas-“.

Yo soy el que se arrodilla ante
la majestuosa figura de la lascivia;
ante sus ojos de esmeralda,
oculta entre los manglares de este tiempo espinoso,
agrio como el aliento de los viejos,
brumoso como la botella de vino que se espanta ante el aire.

Soy un peregrino que recorre distancias enormes,
por un solo sorbo de placer,
de carne sedienta de carne que se amalgama con saliva,
¡sudor y sangre!
¡lágrimas y caricias sin tocarse!

Tu y yo:
-avellana hueca del ciprés, mutilado, dolido, lacerante-

Soy el monstruo que llora su pena en un rincón del paraíso,
Lamentando esos segundos de perdición ante tu ausencia:

¡¡¡regresa a mí!!!,
¡ave adorada de castaños ojos de miel, de savia que cae!!
Leeeeeeeeeeeee
nnnnnnnnta
aaaaaaaaaaa…

de lágrima dorada,
adorada de virgen inalcanzable.

Y hace unos minutos,
Regrese a mi sueño,
A seguir anhelando el fin:

el comienzo de una tierra, de un mundo sin ti…
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Y cuando desperté, no quedaba más que el aroma fino de unas sábanas blancas, que en contraste con mi morena desnudez, se pegaban a mi carne, a manera de no dejarla salir, de no dejarme despertar.

Quería vivir en tus brazos, deshacerme en tu memoria de huellas digitales nerviosas; que vienen y van recorriendo mi cuerpo de vidrio, de dulce glaseado, de turrón mal herido...

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dicen que con los ojos, me como a la gente
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QUE ESCUCHO CUANDO ESCRIBO A LAS 6:42PM?

ANIMATER
PLANETARY CONFINEMENT

Planetary Confinement

Wednesday, February 06, 2008

DE MADRUGADA -vacuidad-


¿Que puedo hacer para abandonarme por completo a mis fantasías de tenerte, de poseerte?

Esta noche entraré en la grisácea sustancia del sueño perpetuo de mi inquebrantable salinidad.

Soy de carne y por eso, es que al rojo vivo grito tu nombre, salivando y mordiendo mis labios, pensando en los tuyos que son de azúcar y que se disuelven en mi sudor, para integrarse con mi humanidad, con mi esencia de hombre.
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Las nubes se erigen inmensas ante los ojos vidriosos de la perdición.
Tendré que perderme en los abismos de tu infamia,
Saborearte completa sin que me lacere la lengua,
Sin que me atragante de tu sexo.
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6 de febrero de 2008

Salí temprano a trabajar a mi taller, retomando los proyectos de cuadros anteriores, de imágenes antiguas, viejas algunas, recientes otras. En la madrugada me acompañaba el aroma suave de un café, la copa de vino del día anterior, el frío y las estrellas aún visibles, en el manto de una noche preocupada e inquieta por el futuro.

Tomé los pinceles y con cierta angustia me propuse a exterminar huecos vacíos en la tela. En mi recuerdo hacía eco la imagen de una noche anterior en la que me volví a encontrar con un Némesis emocional, tan sugestivo, tan etéreo. Mujer.

Seguí manchando, seguí batiendo el bastidor hasta extraer de esa mezcla oscura, el rostro siniestro de un “alguien”, de ese algo que habita en mi, que me parte y me divide en los dos: seres y entidades que soy, hombre-mujer, mujer-hombre.

Ayer por la mañana traté de hacerme el amor a mi mismo, pero todo resultó en un bacanal autómata y solitario, que me empujó a una melancolía deliciosa, a una rutina violada sin lubricación, solo con venas y sangre.

En mi pecho residen las marcas del alfa y la omega. En esas rayas claras está mi pasión por vivir, son las marcas imborrables de mi dolor y de mi júbilo.

La sesión de placer fue escandalosa: falos erectos, esfínteres dilatados, lubricantes a chorros, enemas de lágrimas, semen por doquier.

Este es mi día. Es rojo y rosado. Sublime y caprichoso en sus juegos perversos de bondad, de eficaz ternura, de caricias agradables para sobrevivir en la vacuidad de este existir, que como pintor trato de hacer retrato, de hacerlo pintura, de poseerlo y hacer con él, lo que me plazca.

RECOMENDACIONES SONORAS:
este mes de vientos, de días con soles indolentes que calcinan, pero que no calientan; algo ácido y mordáz, cruel y amargo, agudo y punzante. Es lo escuchaba de madrugada.

Boris With Michio Kurihara
Rainbow
Rainbow