Sunday, February 13, 2011

INTERDICCIÓN: lamento, herida

Describir con palabras las diminutas fracturas que mi tacto sufre en ese "no-tocarte" que padece mi deseo; es tarea compleja, enrredada en las desoladas estructuras de mi alma, espíritu roto que se marchita a la velocidad de tu transformación de niña a mujer.

Sabes que mis ojos se posan en tu tierno cuerpo de nínfa, temblorosos como el aleteo frágil de flores voladoras, de pétalos vivos contenidos en bellas mariposas; sabes que mis labios se queman en el incendio cruel de esta sequía, que como padre tuyo me abandona moribundo en el trágico acontecer del desearte...

Vivo embalsamado en la enfermedad infinita del amor dividido. Una parte es el amor protector, tierno, dulce y paternal; la otra parte es la penunmbra, la tiniebla de un ogasmo prohibído, de un latir entre mis piernas que me arranca el corazón: sexo que al imaginarte se mutila así mismo.

En efecto, no temo decir que te adoro, que idolatro cada partícula de tu ser, confinado por siempre a la marca, al estigma de la herencia.., la sangre que no miente, que me recuerda que eres mia pero sólo en mi terríble e indolente fantasía; mostruosidad deleitante que empapa mis órganos, que los destruye, que los destroza.

Huelo tu aroma, la fragancia de tu juventud urgida de ese mismo deseo que me asecha; pero No te atreves -rechinan mis dientes-; te niegas -se clavan las uñas en la coraza de mi marchito cuerpo-.

Eres sueño mojado inmutable, tatuado en la carne misma de mis ideas y mis pensamientos. Es cierto que daría mi vida para salvar la tuya, y que soportaría el desmiembramiento de mi cuerpo a cambio de que el tuyo, sea por siempre inmune al sufrimiento del mundo. Pero también daría mi vida por hacer de tu cuerpo la capital palpitante de un placer indescriptible, chupar delicadamente tus pezones, cantarles en códigos secretos las mitologías prohibidas que de tu boca a tu sexo se cuentan, como historias descabelladas disueltas en la transparente saliva.

Haría de tu virginal cuerpo la representación misma de la lascivia, como aquella que por las noches me arrebata el descanso nocturno pensando en ti, entre mis brazos, cubriendo con tu sexo el mio, rígido, erecto; rojo e hinchado que estallará en ríos de semen, tibio, alucinante, escurridizo en tus labios, en tu fino rostro de promesa que gimiendo reclama por más, más de esa miel maldita de un padre abyecto y moribundo.

1 comment:

Montserrat said...

Qué chulada de escrito, mi querido Dazeth. Un deseo tan intenso y tan amargo que nadie se atreve a mencionarlo (y pocos se atreven a pensarlo). Tabú. Sí, sí me parece bastante enfermo. Jeje.

Me pregunto cuántos se pasan por aquí, y acaban inspirados por la dulzura de tus palabras. Eres un peligro, sin duda. :P