Friday, October 05, 2007

LA OBSCURIDAD DE TUS SABANAS -respuesta-

¡No! ¡No! ¡No!
¡No te he echado de mi pensamiento con la facilidad que te imaginas! ¡No he podido!

He leído tus palabras, y he mojado mis ojos denuevo al leerte. Jamás me hubiera imaginado que tratarías de hacer contacto conmigo otra vez: la respuesta tú la sabes bien.

No soy el tipo de hombre que sustituye un amor por otro. No soy así de frío. Simplemente que se dieron hechos -que conoces- que amenazaron la integridad de mi vida y lo más importante aún, de los míos; de los seres más preciados y valiosos de mi existencia.

Recibí amenazas y calumnias. Todo fué confuso, negro, tirano, desalmado. ¿que mal te había hecho yo? ¿que daño te habría causado, como para que dejaras caeer toda la furia de tu venganza sobre mi? ¿porqué me asesinaste de esa forma tan cruel?

Atentar contra mi libertad es algo, de lo que todo el mundo se ha enterado, y no estoy solo.

Cerré las puertas a mis escritos íntimos, borré todo lo que pudiera remitirme a un romance idílico, que terminó de una manera fatal, trágica. Viví escondido hasta de mis propios deseos, d mi propio yo; intente desaparecer y ¡volverme mierda!

Dejé de escribirte, porque las fuerzas amenazantes así me lo indicaron y puede decirse que sí, si tuve miedo. No soy un cobarde, solo un padre protector que daría todo por sus hijos.

Consideraba lo nuestro como un regalo de la vida, de esa vida que a veces creo, me debe tanto.

Pero el sueño terminó y me despertó un domingo por la tarde, que llovía, que estaba confundido y perdido entre todo el silencio de mi taller, de mi casa. Lloré a caudales, al siguiente día apenas podía abrir los ojos y observar la irrealidad de mi vida, la simulación que había sido todo lo nuestro: conversaciones, miradas, palabras y palabras que solo sirvieron para hundirme en un terror tremendo, que me sacudió, exprimiendo mi romanticismo hasta que sólo quedó un cadáver inherte.

Tardé mucho para encontrar consuelo.

Quedé profundamente herido, lastimado, deshecho y al fin ¡roto!

Mi confianza en lo romántico quedó desmembrada en un sótano frío y abandonado por la ternura. Juré nunca más decir tu nombre otra vez, pues se había convertido en sinónimo de dolor y burla hacia mis cariños.

Te entregué mis sentimientos más puros y fueron pisoteados.

Nunca he sido un hombre afortunado en el romance, a pesar de mis libertades, a pesar de mis creencias paganas en lo sublime, en la libertad. Pero como dice un pensador al cual admiro: " la libertad, no es una fiesta; la libertad es ser responsable, de nosotros, para con los demás, no dañar a nadie con nuestro drama de liberación"

No estoy muy seguro de todo lo que hay detrás de estas palabras, pero si entiendo que la responsabilidad es necesaria, aun en los momentos más extremos, más caóticos de nuestro existir. Mi responsabilidad ahora esta arañada y se reusa a seguirte; porque sentirse amenzado por alguien déspota, amargado y prepotente, -tu sabrás quien tuvo la osadía de llamarme y tratarme como a un criminal- no es precisamente lo que me produce placer.

Me da mucha pena en verdad, que sientas esa terrible presencia de la pérdida; creeme, SÉ lo que sientes. Te lloré días y días; mi teléfono dejó de sonar, de despertarme a media noche, de darme la bienvenida al amanecer de cada día.

Ojalá todo hubiera sido diferente!

Ahora no tengo otro amor, pero si la necesidad de encontrarme con alguien, que no esté rodeado de tanta envidia, de tanta maldad y sobre todo, QUE NO ATENTEN CONTRA MI LIBERTAD.

Todo lo que te dije fué honesto, auténtico. Aun te recuerdo en las tardes cuando estoy solo con mi memoria y te recuerdo dulce, pero al mismo tiempo, dentro de mí: ¡me dueles!

PD: y no te he borrado de mi mente, sigues viviendo ahí, como un bello recuerdo. El tiempo, es un caballero gentil, recuerda.

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