
Hoy he tratado de sobrevivir a esta pasión que tengo por ti, me come, me quema. Por ahora solo puedo decir, que las cosas que nos hemos dicho, nos han afectado profundamente, nos hacen volar, nos arriman hacia los parajes más extremos del deseo.
Con el pasar de los días la tentación y el deseo aumentan. Si no te veo y nos entregamos al rito sexual de nuestras adicciones, no podremos más seguir respirado en este mundo gris, lluvioso y perdido en el tedio; sumidos en la desesperación porque llegue ese día, en el cual daremos rienda suelta a nuestros apetitos por la piel ajena, por sus colores y por sus aromas.
Ayer tomé en mis manos los pinceles y las brochas, pero todo fue en vano, pues el pulso no me permitió acercarme a mis pinturas, pues mis manos solo se dirigían a mis labios, a mi pecho; y recorrían mi entrepierna con un tacto ligero, emulando tristemente la caricia trémula que me procuras cada que vez que nos encontramos.
En lugar de trabajar, solo babeaba en mi taller una saliva petrificada, amarga y sedienta por tus formas, por tus piernas largas y delgadas, por tus ojos sonrientes, por tu cuello tibio y palpitante, portador de venas a punto de estallar.
Dentro de mi, también palpitan sentimientos y emociones diversas. Soy correspondido por ti y eso es lo único que me ha mantenido en pie, aunque a veces parece que voy a caer.
Con el pasar de los días la tentación y el deseo aumentan. Si no te veo y nos entregamos al rito sexual de nuestras adicciones, no podremos más seguir respirado en este mundo gris, lluvioso y perdido en el tedio; sumidos en la desesperación porque llegue ese día, en el cual daremos rienda suelta a nuestros apetitos por la piel ajena, por sus colores y por sus aromas.
Ayer tomé en mis manos los pinceles y las brochas, pero todo fue en vano, pues el pulso no me permitió acercarme a mis pinturas, pues mis manos solo se dirigían a mis labios, a mi pecho; y recorrían mi entrepierna con un tacto ligero, emulando tristemente la caricia trémula que me procuras cada que vez que nos encontramos.
En lugar de trabajar, solo babeaba en mi taller una saliva petrificada, amarga y sedienta por tus formas, por tus piernas largas y delgadas, por tus ojos sonrientes, por tu cuello tibio y palpitante, portador de venas a punto de estallar.
Dentro de mi, también palpitan sentimientos y emociones diversas. Soy correspondido por ti y eso es lo único que me ha mantenido en pie, aunque a veces parece que voy a caer.
Después salí a caminar y a pensarte mientras me mojaba por la lluvia. Esa misma noche mis sueños te confundían con fantasmas de otras épocas, con promesas idílicas y con ángeles adictos a la caricia tierna de la lujuria.
Te he encontrado y no quiero perderte!!
Todo esto es una fantasía, como muchas historias, como en las novelas largas, contenidas en tomos pesados, polvorientos y con olor a moho.
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