Algunas poesías libres que se escondían en un baúl lleno de trebejos y demás cosas infelices del pasado. Estos escritos estaban dormidos en el sueño del olvido forzado, son muestras de mis sentimientos a los 16 años de edad, una edad sufrida, atiborrada de cuestionamientos y alucinaciones preliminares a la edad adulta.
A propósito del comienzo de un nuevo año -2007- publico aquí, un poco de amargura emborronada por los años, pero viva de nuevo cuando mis ojos las leen en busca de consuelo, de que existieron tiempos peores.
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El cielo se desploma sobre mi.
Una tormenta se apodera de mi consciencia,
de mi incapacidad de razonar.
¡Estoy embrutecido por culpa de mis emociones!
Estoy tonto, pendejo de tanto pensar
en mis culpas,
en mis errores.
La bruma bloquea mi visión de hombre
y hace de mi, un bicho indefenso, insignificante.
¡Cuantos días sórdidos, grises han pasado!
Dentro de mi corazón habita soberana la angustia
¡Esa pinche angustia que me ciega!
¡Que me convierte en mierda!
------------------------------
Mi piel es una grasa ácida, maloliente.
A estas horas de la madrugada,
cada sonido es como un martillo que golpea
mis oídos hasta dejarlos inútiles y tontos.
La calidez del hogar poco a poco se agota.
El frío de la indiferencia comienza a sentirse,
al mismo tiempo que mi pulso acelera,
con cada minuto que se asfixia y muere en el reloj inerte.
¡Que noche tan desolada es esta!
¡Apesta!
¡Cruje y revienta!
Es asco, lo que siento al pensar en mis agravios.
Cargo con el peso de una verdad insoportable,
que hace yagas en mis lomos de animal, de bestia.
Hora tras hora,
mi sangre se coagula en mis venas.
Mi mente divaga, idiota
sin un rumbo fijo,
sin horizonte al que llegar a salvo.
¡Que noche tan desolada es esta!
------------------------------
Algún buen día,
los gusanos se darán un festín,
con lo que reste de mi carne.
Debajo de mi piel habitarán cientos
de engendros que comerán con voracidad
cada gramo de mi cuerpo.
Mi piel a los tres días,
comenzará a descomponerse en bellos colores, colores de la muerte.
Tu danzarás bajo la luna,
cantando con los horribles hijos de mis infamias,
nadando en la sangre espesa de mis pecados ...feliz
¡Llena de vida!
¡Fornicando con las pútridas imágenes de mi delirio!
¡Que asco!
¡Que bello!
¡Por fin descansarán de mi, de mi pinche voz y de mis gritos apagados!
¡Por fin descansará tu carne de mi tacto, de mi gentil beso, de mi suave caricia!
Ahora pienso que nunca debí a aprender a hablar.
Ahora pienso que nunca debí fijar mis ojos en tu rosada envoltura.
Tal vez,
el silencio me hubiera acercado a la purificación ...¡no sé!
De alguna manera, el silencio,
me hubiera servido de escusa para apartarme del mundo,
para hacerme cada vez más pequeño e invisible.
He pasado mucho tiempo pensando como mejorar mi vida.
¿Porque no pensar en como será mi fin?
Mi partida de este mundo será callada.
Los seres amados me olvidarán y si acaso,
recordarán sobre mi, al ver como defeca un perro.
Mi piel se pondrá gris y babosa.
Mis labios se sellarán en una mascarilla fúnebre, simpática y dolosa.
Mi cuerpo entero, podrido para tí, para tu deleite.
Mis ojos se sumirán en los huecos de mi cráneo,
mientras en la eternidad del infierno,
seguiré gritando tu nombre,
adorándolo como fanático,
entre toda la inmundicia del olvido:
de tu olvido.
---------
Recomendaciones musicales:
Karen Ann
Nolita

A propósito del comienzo de un nuevo año -2007- publico aquí, un poco de amargura emborronada por los años, pero viva de nuevo cuando mis ojos las leen en busca de consuelo, de que existieron tiempos peores.
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El cielo se desploma sobre mi.
Una tormenta se apodera de mi consciencia,
de mi incapacidad de razonar.
¡Estoy embrutecido por culpa de mis emociones!
Estoy tonto, pendejo de tanto pensar
en mis culpas,
en mis errores.
La bruma bloquea mi visión de hombre
y hace de mi, un bicho indefenso, insignificante.
¡Cuantos días sórdidos, grises han pasado!
Dentro de mi corazón habita soberana la angustia
¡Esa pinche angustia que me ciega!
¡Que me convierte en mierda!
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Mi piel es una grasa ácida, maloliente.
A estas horas de la madrugada,
cada sonido es como un martillo que golpea
mis oídos hasta dejarlos inútiles y tontos.
La calidez del hogar poco a poco se agota.
El frío de la indiferencia comienza a sentirse,
al mismo tiempo que mi pulso acelera,
con cada minuto que se asfixia y muere en el reloj inerte.
¡Que noche tan desolada es esta!
¡Apesta!
¡Cruje y revienta!
Es asco, lo que siento al pensar en mis agravios.
Cargo con el peso de una verdad insoportable,
que hace yagas en mis lomos de animal, de bestia.
Hora tras hora,
mi sangre se coagula en mis venas.
Mi mente divaga, idiota
sin un rumbo fijo,
sin horizonte al que llegar a salvo.
¡Que noche tan desolada es esta!
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Algún buen día,
los gusanos se darán un festín,
con lo que reste de mi carne.
Debajo de mi piel habitarán cientos
de engendros que comerán con voracidad
cada gramo de mi cuerpo.
Mi piel a los tres días,
comenzará a descomponerse en bellos colores, colores de la muerte.
Tu danzarás bajo la luna,
cantando con los horribles hijos de mis infamias,
nadando en la sangre espesa de mis pecados ...feliz
¡Llena de vida!
¡Fornicando con las pútridas imágenes de mi delirio!
¡Que asco!
¡Que bello!
¡Por fin descansarán de mi, de mi pinche voz y de mis gritos apagados!
¡Por fin descansará tu carne de mi tacto, de mi gentil beso, de mi suave caricia!
Ahora pienso que nunca debí a aprender a hablar.
Ahora pienso que nunca debí fijar mis ojos en tu rosada envoltura.
Tal vez,
el silencio me hubiera acercado a la purificación ...¡no sé!
De alguna manera, el silencio,
me hubiera servido de escusa para apartarme del mundo,
para hacerme cada vez más pequeño e invisible.
He pasado mucho tiempo pensando como mejorar mi vida.
¿Porque no pensar en como será mi fin?
Mi partida de este mundo será callada.
Los seres amados me olvidarán y si acaso,
recordarán sobre mi, al ver como defeca un perro.
Mi piel se pondrá gris y babosa.
Mis labios se sellarán en una mascarilla fúnebre, simpática y dolosa.
Mi cuerpo entero, podrido para tí, para tu deleite.
Mis ojos se sumirán en los huecos de mi cráneo,
mientras en la eternidad del infierno,
seguiré gritando tu nombre,
adorándolo como fanático,
entre toda la inmundicia del olvido:
de tu olvido.
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Recomendaciones musicales:
Karen Ann
Nolita

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