Wednesday, June 14, 2017

SOBRE PERSEO (desprendimiento de ti)


I. NIÑO HERIDO (o sobre la infancia de Perseo)

Puerorum Mactus...

Desde el epicentro mismo de la infamia, he nacido. 

Mi cuerpo, batido en una rica variedad de sustancias que se prestan para la ejecución de lo turbio. El fango este al que llaman “tiempo”, no es más que una versión compasiva del espíritu intolerante de Cronos.

Analizo con cuidado cada pliegue de mi piel y en ella encuentro la marca de un intento.

 (Dazeth calla, mira atento)

                  Mi cuerpo, nuestro cuerpo, nunca es el mismo. 

                                                                                                 Siempre desea, quiere ser algo más.  

Vienen a mi mente las imágenes del delirio, de ese suspiro llamado infancia, de ese infierno que se muestra a diario en los días que vivo: mi condena es vivir atado al pasado atroz, a un tiempo verbal que se niega a toda costa ser sepultado cada vez que mi sexo se yergue intentando demostrar que es libre.

Sólo máscaras, caretas que ocultan los hechos indómitos del autodesprecio. 


Soy la deidad más querida de la tragedia, ¡el ídolo de Ciorán!

II. A FOREST

Despliego mis alas. Lado a lado puede observarse su negro plumaje violando al espacio. Mi circunstancia es la del despegue, retiro mis garras y me desprendo de este paraje abandonado que hasta ahora ha sido mi vida. Me reúno con los colores más sublimes de la lujuria, indómita, sin freno, que me orienta en las espirales más complejas de lo abyecto.

Luego... espero... 
                                  Aterrizo, me a-ras-tro... 
                                                                                               ... Repto. 

Fluyo con el trazo del pincel que irriga eyaculaciones por toda la superficie del lienzo. Ahora soy el Creador de sombras, el que ríe detrás de la imberbe porcelana de mi inocencia. Me deslizo, me contorsiono con sonido de larva y encuentro los textos, los diarios donde hablo de Dazeth, aquel Arcángel quien hace de la belleza retazos y suspiros. Dazeth es el emperador de esas tierras baldías donde yace el mundo:

                                                                          ¡sumido en sus gritos!

«En los bosques reside el mal. En su espesor natural se oculta el rostro verdadero de lo inexplicable, de lo “dado”. Mundo que está ahí, aguardando a hacer trizas toda lógica-gramátical que nos salve de la locura. Dazeth fue el ángel que diseño para el Eterno a los hombres. Les quiso, les amó… Luego el Eterno desparramó toda su clemencia y perdón sobre esas criaturas bocetadas por Dazeth, les hizo suyos, les firmó con sacramentos para luego ser Su dueño (...) y Dazeth caminó por milenios solo en el bosque denso del paraíso, llorando la pérdida, lamentando su exilio.

¡Bello es en verdad el arcángel Dazeth! Él hizo los primeros trazos que perfilaron al hombre como un ser maravilloso, capaz de asombrarse por todas las cosas hechas y configuradas en la materialidad del mundo. Pero el Eterno se adjudicó esos diseños, le complacieron tanto que los hizo hijos únicos de Su gloria. Dazeth reclamó lo suyo, pero el Eterno, le negó autoría y le sometió al castigo. “Todo lo que toques Dazeth, todo lo que amas será velado por la putrefacción y el olvido, pues nadie te recordará como el artista que armó cada órgano de mis hijos. Cada vez que intentes siquiera murmurar que les amas y les adoras, toda su belleza se consumirá en el vaho fétido del derrumbe».

Limpio mis ojos de toda lágrima. Regreso a mis pinceles, considero a los colores, armo en mi mente posibilidades de figuración. Guardo silencio…




III. FELACIÓN (o de cómo pude vaciarme completo en las cavernas de (tu) ficción)

-UN DÍA DE FREBRERO
Llegué en punto de las seis, como lo habíamos acordado. Me detuve unos cuántos segundos para respirar, sólo para estar seguro de que había tomado las decisiones correctas, el atrevimiento sobre aquello que hace meses, o quizá años, parecía imposible: que me amaras tanto como yo a ti.

-UN DÍA EN EL OLVIDO
Tomaste entre tus labios la delicada piel que se extiende a lo largo de mi virilidad. La succionas con la gentileza de las hadas y contorneas tus dedos sobre mis pezones: sabes que ese es el punto geográfico de mi locura.

-HOY, UN DÍA DE TANTOS

«Dazeth regresa triste de aquella bienvenida del hombre».

No logro concentrarme en mi orgasmo. Las imágenes que predicen nuestra separación se atraviesan una tras otra. Son presagios que El Eterno me proyecta en la mente, me habla, me susurra, son secretos… Sólo yo lo sé, tú no.

«-Dazeth: hermano Belial ¿Por qué procrear con los muertos si sólo se engendran larvas?

-->
-Belial: se llama apego mi querido hermano, se llama recuerdo.»

Wednesday, May 24, 2017

PURGA



"(…) Sentimos la ausencia como cuando te despiertas de un sueño y todavía no estás aquí, pero ya no vas soñando (…)"
Narración de Doña Paula, citado por Martín Juez

I. LA(R)VATIVA

¿Cómo poder introducir una especie de líquido que lave toda esa materia acumulada en el colon de nuestra historia? Hemos quedado por siempre atrapados en los intestinos de este olvido, de estas palabras no dichas.

Una vez nos entregamos nuestro amor con la idea de seguir juntos por siempre, pero en una mala jugada del destino, hemos sido separados con una navaja sin filo, a expensas del pésimo pulso del tiempo.

Nuestras cosas han quedado silentes, les arrebatamos el habla y les despojamos de esa piel tersa llena de significados, de códigos, de signos propios de los amantes. Ha sido sin duda, un proceso similar al que hace un tatuador cuando se le pide deshacer lo imposible: la cicatriz queda, la marca en el alma queda, frágil como hojarasca, pero al fin, siempre amenazante con romperse… Persiste. La tinta de nuestras promesas, de nuestros herejes juramentos.

Quiero salir de estas entrañas que me atrapan e intentan engullirme hacia dentro. Temo por mi cuerpo, por mis huesos, cada cartílago, cada articulación, y ruego porque pronto pueda ser expulsado de este cruel esfínter armado de músculos llenos de rencores. Todo aquí dentro está descompuesto y ahora soy parte de todo ese desperdicio que provocó tu adiós, tan repentino como la muerte, negra y oscura como esa noche en que me entregué a tus brazos.

En las paredes de estos órganos pestilentes hay escenas de nuestro amor, de nuestros romances. Lucen como fango, negros y babosos. Curiosamente mi cuerpo se adapta a ellos, de hecho, una parte de mi los goza y la otra, ésta que escribe y narra de la mano de Dante, se resiste a mi nueva condición sin miembros, sin cabeza, sin torso… soy un nuevo ser blancuzco que repta en esta licuadora de carne que por todos lados suda humedad.


II. INFECCIÓN o de cómo hemos renacido

“La significación es lo Infinito; pero lo infinito no se presenta a un pensamiento trascendental, ni siquiera a la actividad con sentido, sino en el Otro: él se encara conmigo y me pone en cuestión y me obliga por su esencia de infinito.” 
E. Levinas

Este cuerpo me envuelve. Me he vuelto parásito de esta causa sin salida que es la búsqueda del perdón. Hoy te has ido, y ya no volverás jamás. Aceptarlo, es como aceptar con pesadez que viene un nuevo día del cual ya no seré testigo ocular, salvo por los procesos digestivos de nuestro luto que me indicarán si se trata del crepúsculo o de un nuevo, lánguido amanecer.

«El hábitat de los gusanos adultos es la luz del intestino delgado. Los huevos son eliminados con las heces fecales. En los huevos fértiles se desarrollan los estadios larvarios 1 y 2 (L1 y L2), la forma infectante, en un período de tiempo que oscila entre 14 días y varias semanas, de acuerdo a las condiciones del ambiente, idealmente suelos arcillosos, sombreados, con humedad alta y temperaturas templadas o cálidas; en estos espacios los huevos embrionados pueden sobrevivir durante meses o años.

Una vez que los huevos son ingeridos, las larvas eclosionan en yeyuno; penetran la pared intestinal, migran por vénulas hepáticas, corazón derecho, circulación pulmonar, atraviesan a los espacios alveolares (generalmente, 1 - 2 semanas después de la ingestión), donde mudan en 2 ocasiones, ascienden hasta laringe y faringe, son deglutidos y se desarrollan como adultos en intestino delgado, después de una larga trayectoria, que inicia en intestino y termina en el mismo sitio. Se requiere de unos 2 - 3 meses desde la ingestión hasta la producción de huevos». 

(fuente: Departamento de Parasitología, FAC. MED. UNAM)

Monday, May 08, 2017

MOSCAS


Sábado.- Tengo casi un día entero de edad, ya. Llegué ayer.
Así me parece por lo menos.
Y debe ser así.
Si existió un antes-de-ayer yo no estaba cuando sucedió,
sino lo recordaría.
Mark Twain, Diario de Adán y Eva

Already early in my youth I was attracted by the beauty of a subject which differs from other subjects not only in its content but, most importantly, in the nature and variety of its methods. In it, it is not enough to just lay out the consequences of a single idea in a long sequence of deductions; almost each step requires one to conquer new difficulties and apply new principles
Gotthold Eisenstein


I. ENSEÑANZAS (desde dentro ...  lo que me conforma como sexo-hombre)

Recibí la madrugada en medio de un conflicto existencial. Aún no logro definir si mis pensamientos eran de un orden líquido, o quizá de un orden gaseoso. La música de The Soft Moon sonaba en mi habitación: la mirada colocada en un punto impreciso de ese espacio gigante del techo, mi cuerpo entero sintiendo la ausencia y mi psique viajando a través de agujeros de gusano.

El transcurso de las horas me llevó a un lapso de ruptura entre mi conciencia y mi fe, entre mis creencias y mis suposiciones. Todo eso se volvió una especie de líquido amniótico, gestando a un hombre nuevo, libre de su pasado y listo para enfrentar los diversos laberintos de la existencia.

Comencé a planear las primeras piezas que compondrán la series Torturas para coleccionistas y Motivos del desprecio. Las imágenes que llegaron a mi mente obedecen a un principio de purificación, al destilamiento de lo vivido. Pienso en la primeras líneas que son manchas, recurro a la pesadilla como inspiración y a la esperanza como musa; sueño a ratos, despierto abruptamente en otros. La sensación es la del traslado, la criogenia, el viaje interestelar presente en unas cuantas gotas de alucinación.

Deeper se sigue escuchando en el ambiente de mi habitación, un álbum duro y sensual, digno de ser deleitado en la compañía de mi amada e imposible musa: veo su rostro, sus manos… sollozo, la extraño. Motivos del desprecio sigue, se vuelve pastosidad oleosa, grafito esparcido, manchas de tiza sobre un bastidor todavía impoluto, que no ha pecado. Platón rechina los dientes, se siente su aliento en el cuarto…

Hacer dibujo y pintura es una actividad con ciertos niveles de oxidación en mis manos. Tengo que adaptarme para la nueva atmósfera, debo lograr respirar todo este mercurio que abunda en el aire. La pintura reclama vida: posee una piedra sacrificial.

Son las 4:16 am de un viernes que no puedo parar. Los días siempre llegan. Fumo un cigarrillo en el balcón de mi departamento y me siento a leer a Bataille:

«Resulta fácil observar al respecto, que el individuo trastornado levanta la cabeza estirando el cuello frenéticamente, de modo que su boca llegue a ubicarse, tanto como sea posible, en continuidad con la columna vertebral, es decir, en la posición que normalmente ocupa en la constitución animal».

Por largo tiempo pensé que este párrafo pertenecía al pintor Francis Bacon, expresadas en alguna de sus entrevistas, pero haciendo un esfuerzo, ahora recuerdo que Bacon sí las menciona, pero citando al escritor francés, cuando habla sobre una de sus pinturas: Tres estudios para figuras en la base de una crucifixión de 1944. Para Bacon fue importante Bataille, como lo es para mi, desde los primeros pasos que dejé en el recuerdo de mi ingreso a la Escuela de Nacional de Artes Plásticas a inicios de los noventas. Fue una tarde de agosto, llovía, y vestía mi gabardina negra, mi playera negra, mis botas negras, mis jeans negros: el alma transparente y lúcida.

En aquella primera clase aprendí cosas sobre el cuerpo, hice mis primeros bocetos de lo que en ese entonces me apasionaba tanto. La boca, -como el ensayo de Bataille- ésta yacía pegajosa en mi interior, gemía grafito, carbón, óleo. Quería ser representada, quería derrotar a Platón. Gilberto Aceves Navarro vociferaba frenéticamente, nos hacía trizas con sus palabras, nos hizo ver la realidad por vez primera: “Así no, ¡NO, NO!” y continuaba hablando fuerte, caminando a nuestro alrededor vestido con una bata que en algún tiempo fue blanca: “Grita Mauricio, ¡¡GRITA!! a través de tus dedos, que se sienta la furia que traes muchacho, no seas cobarde, fluye, ¡¡FLUYE CARAY!!”.

Cómo poder abandonar esos recuerdos en el armario del olvido.





Sunday, August 21, 2016

LA MADRE DE MIS ANHELOS: R.I.P.

«Para mí, la vergüenza no existe, porque sino ¿qué clase de poeta, de artista, sería yo?»
Francis Bacon





I. ALEGORÍA A UN CADÁVER: EROS

Ahora estoy muriendo…
¿Y se siente como una bendición?
Es como un sueño…
Entonces, quiero morir...

(...)




Saturday, August 06, 2016

EL PLANTEAMIENTO DEL MUNDO



I. insatiabĭlis

Llegas al recinto secreto de nuestra pasión con los pasos silenciosos del fantasma. A   hurtadillas te escondes entre las ruinas de mi memoria y te alojas ahí para que llore mis pérdidas. Eres un holograma creado en tiempos futuros, vienes de un mundo improbable, contingente, sujeto al devenir de la duda sobre “qué es el hombre”, a la duda ontológica de nuestros delirios de carne.

Ayer te alimenté con mi semen. Le recibiste en tus labios conmemorando la recompensa que El Eterno dejó a su pueblo en exilio: מן. De este modo habitaste en el desierto, ayunando por mi amor, clamando por una mirada mía que aunque a escondidas, intentaste robarme desde tu silencio.

Con tus labios degustaste el sabor más íntimo de mi excentricidad, me hiciste hombre para probarme que la carne no se vive, se padece. Con tu lengua hacías círculos imaginarios intentando reconstruir al orgasmo de tu amante, sosteniendo el sabor salino y dulce de mis semillas en tu boca, gimiendo con los ojos mirando hacia adentro, para cerciorarte de que ese éxtasis, no era más que producto de tú devoción por mi, por el mástil de venas y sangre que minutos antes te recordaba la hendidura entre tus piernas, su gulosidad, su voracidad insaciable.

Te torciste sobre las sábanas con toda la blancura de tu piel, dejando un rastro de humedad en mi alma, que palpitante renunció en todo momento a la trascendencia prometida por El Creador: quería ser finita, pero a tu lado, renunció a la eternidad a cambio de unos cuántos segundos contigo, bebiendo de tus jugos transparentes que como lágrimas dejaste resbalar entre tus muslos tersos, abiertos, sonrientes ante el ariete orgulloso de mi sexo.

Nadie sabe de nosotros, ni de los vuelos que hacemos por las noches a través de los cielos.

Nadie sabe de tu esfínter recibiendo mi lengua, ni de mis dedos robando el sabor oculto y maligno del deseo viviente en lo más profundo de tus entrañas.

Nadie sabe de nosotros y no me importa nada, solo sentirte mía, saberte platillo suculento para mis apetitos, confirmarte en el sacramento más pérfido de mis ternuras.

Nadie sabe de nosotros, y es hermoso el furtivo acontecimiento de nuestras pieles, de nuestros sudores, de nuestros llantos arrinconados al final de cada encuentro: nos vemos a los ojos jurando que siempre seremos juntos.

Sucedes como segundos decapitados en esta relatividad temporal de nuestro idilio, a veces largo, otras breve, unas solemne, otras delirante. Lames mi glande, le succionas todo remanente del sagrado manantial que fluye dentro y que se precipita en una gran explosión hacia fuera, hacia ti, hacia tu vulva hinchada y roja, hacia tus pechos lactando al corazón de Júpiter, hacia tu boca abierta esperando al מן.


II. TODO ES MÁS SIMPLE

Sentir tus dedos sobre mi espalda.
Escuchar tu voz próxima a mi oído y estremecerme con las dulces poesías de tu aliento.
Ver que me miras con la ternura de la pérdida, con la esperanza del encuentro.
Dejar que abraces mi desnudez como si tus brazos fueran pétalos rodeando mi existir.
Tus dedos jugueteando con mi negra cabellera al despertar.

Los labios, depositados en mi nuca.

Nuestras manos atadas en alegoría eterna sobre aquello que anhela al paraíso.

Tú diciéndome que me amas.


III. LIEFERUNG

Mi reino está en la penumbra. Nuestros besos sumergidos en la luz crepuscular…

Este es el sueño que una vez tuvo Hölderlin cuando me visitó una noche de invierno en mi lecho de muerte.

Das In-der Welt-sein: soy para ti, Tú-Yo infinito. 10 a las 100.





Monday, August 01, 2016

Einsiedler



I. אוֹנָן

Trato de sostenerte en el recuerdo. Hago trazos en el aire agrio de esta soledad momentánea para invocar esa noche en la que nuestros cuerpos sudaron juntos, cuando nuestras bocas entreabiertas esculpían a un doble nuestro que nos cogía al tiempo que lacrábamos nuestro amor con el arrojo vivo de la creación. Soñarte, reconstruirte de entre el rescoldo de nuestro éxtasis me enciende en llamas, me desliza sobre las brasas intensas del deseo.

Ὑπατία de mi alma, eres hoy guardián de esas bibliotecas infinitas de carne que educan mi cuerpo para llegar a ti, hacia tus adentros más íntimos. Tu imagen me conduce a paraísos insospechados, para dormir y morir inmerso en la humedad de tu sexo, en la estrechez de tus entrañas.

Trato de sostenerte en el recuerdo... Trato de no soltar mis labios de los tuyos, me niego a dejar de apretar tus bellos pezones con mis dedos: gimes, te tuerces, sudas, te mojas, escurres, ¡me amas! Y en este delirio, sostengo al tótem de sangre con frenesí e intento no perder cada detalle de esa noche en la que me entregaste tu ser amoroso envuelto en tierna lascivia. Me concentro... siento que me vengo, pero detengo el desbordamiento de mi fuente para gozarte más y más en esta soledad inventada por Onán.

Te veo en las sábanas de nuestra alcoba derretida en la fantasía de tocarnos, de estar uno encima del otro para sentirnos dueños, amos y señores de este imperio alucinante de nuestro amor.

Aprieto mis pezones con la precisión de un relojero, abro mis labios y con mi lengua busco tu sabor pero, estoy solo, a la mitad de una habitación que atestigua mis placeres gritando tu nombre con fuerza. Se rompen los cristales, retumban las paredes y grito, grito alto para violar al silencio nocturno, para endulzar la atmósfera con el suave aroma de mi semen que se riega cual Vía Láctea: construyo universos con tu memoria.

Saboreo mis jugos con la elegancia del felino, que lame de sus garras la dulce miel de sus adentros, expulsada con la potencia de gigantes, cíclopes enormes que fijan su mirada en tus ojos de Gorgona: no me petrificas, me disuelves; no me petrificas, me desbaratas, me desarticulas, me fraccionas en miles de posibilidades para poder poseerte y estar cada vez más adentro de ti.

Onán se retira silente de mi habitación. Me quedo desnudo, con la saliva disuelta en mi boca para consolar mis besos ciegos. En esta alcoba nos amamos, en esta alcoba donde a diario ejecuto el rito de amarte, en esta alcoba muero varias veces para adorarte, Diosa única de mis laberintos… ¡Ὑπατία!  ¡Ὑπατία! ¡Ὑπατία!!!


II. Ítaca

Soy el hombre que está a tu lado para acompañarte en la travesía mística de tu placer.

Soy el hombre que está a tu lado para elevarte en el delirio del gemido, para hacerte vaho, para hacerte nube.

Soy el hombre que con sus manos te acaricia y te modela.

Soy el hombre que has esperado, que llega en sus naves del exilio, anciano, pero certero con el arco: Ecce Homo