"(…)
Sentimos la ausencia como cuando te despiertas de un sueño y todavía no estás
aquí, pero ya no vas soñando (…)"
Narración de Doña Paula, citado por Martín Juez
Narración de Doña Paula, citado por Martín Juez
I. LA(R)VATIVA
¿Cómo poder introducir una especie de
líquido que lave toda esa materia acumulada en el colon de nuestra historia?
Hemos quedado por siempre atrapados en los intestinos de este olvido, de estas
palabras no dichas.
Una vez nos entregamos nuestro amor con
la idea de seguir juntos por siempre, pero en una mala jugada del destino,
hemos sido separados con una navaja sin filo, a expensas del pésimo pulso del
tiempo.
Nuestras cosas han quedado silentes, les
arrebatamos el habla y les despojamos de esa piel tersa llena de significados,
de códigos, de signos propios de los amantes. Ha sido sin duda, un proceso
similar al que hace un tatuador cuando se le pide deshacer lo imposible: la
cicatriz queda, la marca en el alma queda, frágil como hojarasca, pero al fin,
siempre amenazante con romperse… Persiste. La tinta de nuestras promesas, de
nuestros herejes juramentos.
Quiero salir de estas entrañas que me
atrapan e intentan engullirme hacia dentro. Temo por mi cuerpo, por mis huesos,
cada cartílago, cada articulación, y ruego porque pronto pueda ser expulsado de
este cruel esfínter armado de músculos llenos de rencores. Todo aquí dentro
está descompuesto y ahora soy parte de todo ese desperdicio que provocó tu
adiós, tan repentino como la muerte, negra y oscura como esa noche en que me
entregué a tus brazos.
En las paredes de estos órganos
pestilentes hay escenas de nuestro amor, de nuestros romances. Lucen como
fango, negros y babosos. Curiosamente mi cuerpo se adapta a ellos, de hecho, una
parte de mi los goza y la otra, ésta que escribe y narra de la mano de Dante,
se resiste a mi nueva condición sin miembros, sin cabeza, sin torso… soy un
nuevo ser blancuzco que repta en esta licuadora de carne que por todos lados
suda humedad.
II. INFECCIÓN o de cómo hemos renacido
“La
significación es lo Infinito; pero lo infinito no se presenta a un pensamiento
trascendental, ni siquiera a la actividad con sentido, sino en el Otro: él se
encara conmigo y me pone en cuestión y me obliga
por su esencia de infinito.”
E. Levinas
E. Levinas
Este cuerpo me envuelve. Me he vuelto
parásito de esta causa sin salida que es la búsqueda del perdón. Hoy te has
ido, y ya no volverás jamás. Aceptarlo, es como aceptar con pesadez que viene
un nuevo día del cual ya no seré testigo ocular, salvo por los procesos
digestivos de nuestro luto que me indicarán si se trata del crepúsculo o de un
nuevo, lánguido amanecer.
«El hábitat de los gusanos adultos es la luz del intestino delgado. Los huevos son eliminados con las heces fecales. En los huevos fértiles se desarrollan los estadios larvarios 1 y 2 (L1 y L2), la forma infectante, en un período de tiempo que oscila entre 14 días y varias semanas, de acuerdo a las condiciones del ambiente, idealmente suelos arcillosos, sombreados, con humedad alta y temperaturas templadas o cálidas; en estos espacios los huevos embrionados pueden sobrevivir durante meses o años.
Una vez que los huevos son ingeridos, las larvas eclosionan en yeyuno; penetran la pared intestinal, migran por vénulas hepáticas, corazón derecho, circulación pulmonar, atraviesan a los espacios alveolares (generalmente, 1 - 2 semanas después de la ingestión), donde mudan en 2 ocasiones, ascienden hasta laringe y faringe, son deglutidos y se desarrollan como adultos en intestino delgado, después de una larga trayectoria, que inicia en intestino y termina en el mismo sitio. Se requiere de unos 2 - 3 meses desde la ingestión hasta la producción de huevos».
(fuente:
Departamento de Parasitología, FAC. MED. UNAM)









